Sábado Negro en Traficantes de Sueños
10 de noviembre de 2018 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20181110

Amarga luz

(Inicio de la crónica de Carmen Mateos)

¿Alguien ha contado los Sábados negros que hemos disfrutado hasta la fecha? Pues son 107 en total y 87 en "nuestra librería favorita", Traficantes de sueños. No, no podemos recordarlos todos, pero a cada uno nos resonarán unos cuantos (que si Palestina, que si las matemáticas, que unos niños robados o una república guineana de la que no teníamos ni idea...) y también el de hoy formará parte de nuestros descubrimientos: Marga Gil Roësset. Nos llega en las palabras de su sobrina Marga Clark. Es la tarde del 10 de noviembre de 2018, a las 18:30. Y que no falte el lujo, esta vez con la interpretación de un violonchelista, Álvaro Llorente, que a lo largo de la sesión interpretará a un Bach enigmático ("Sarabanda"), a Gabriel Fauré ("Después de un sueño"), a Falla ("Nana") y a Pau Casals ("Canto de pájaros").

Esta tarde conoceremos a dos mujeres: Marga Clark y Marga Gil. Son sobrina y tía. Y la primera, de alguna manera, contiene a la segunda.

Marga Clark tiene dos presentaciones: la oficial (wikipédica) y la otra. Hoy nos brida esta segunda, más íntima, que deja en primer plano a la otra Marga, la mujer de la Generación del 27, con la que se ha vinculado desde la adolescencia.
La presentación oficial nos habla de una Marga Clark que escribe poesía y prosa, que es fotógrafa, que recibe el premio Francisco de Quevedo de la Villa de Madrid (2008) por su poemario "El olor de tu nombre" y que en 2002 publica su novela "Amarga luz", en primera persona, haciendo ficción con el trasfondo de los hechos reales que protagoniza su tía, Marga Gil Roësset. La presentación oficial sería larga y espléndida, pero ya sabemos los medios de asomarnos a ella.

Imagen Amarga luz 1

La Marga actual, la Marga que nos interesa es la que "escucha" a su tía, la que la intuye, la que la lleva dentro, la que heredó su nombre, sin que nunca le dijeran por qué. Su tía fue un tabú familiar y, tal vez por ello, fue también intriga, para la niña curiosa que no admitió que no se pudiera hablar de aquella artista de obra dolorosa, de seres deformes, y con una voz personal que impelía a conocerla. A Marga Clark no le importa ser una desheredada de la obra material de su tía, sin embargo nos dice que le gustaría verla en el Reina Sofía o, quizás, en una película que la inmortalice y la explique; una película realizada por la propia Marga y por su hijo.

"Apasionada, fuerte, creadora extraordinaria de dibujos y esculturas, autodidacta, transgresora, con un camino muy rápido del Modernismo a las Vanguardias, atreviéndose a esculpir el granito..." Así nos habla de Marga Gil Roësset, su sobrina Marga. Pero también nos habla de su condena al silencio, de que no la dejaron volar, de que tal vez fue educada en un ambiente muy original que pudo abocarla a la soledad. Sí, pese a nacer en un hogar convencional, su educación fue tremendamente especial y esmerada. Ella y su hermana Consuelo fueron educadas con profesores de dibujo, clases de idiomas, clases de piano y una exquisitez cultural tal vez aisladora.

A los 7 años ya hay un testimonio de su precocidad: realiza dibujos para el cuento "La niña curiosa" dedicado a su madre. Marga sorprende a los 7 años e insiste en sorprender a los 12 cuando ilustra "El niño de oro", cuento escrito por su hermana Consuelo (publicado en 1920). Cuando comienza en su tarea de escultora, el propio Victorio Macho se negó a darle clases para no interferir en el genio tan original de Marga. Autodidacta por excelencia, trabajaba sola, siempre manifestando su interior, siempre mostrando alma y emoción. En los abrazos que plasman sus obras vemos bultos que se funden en una sola materia con los que se abrazan. En sus mujeres de negro vemos dolor y en los grupos de mujeres, brillantes de color, también vemos hermandad o una complicidad instantánea.

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Gracias por ese vídeo que nos muestra parte de su obra y gracias, Marga, por esos textos recitados que, alternados con música, nos acercan a una joven increíble que a los 24 años decidió que su obra desapareciera, de camino al instante en el que su vida iba a terminar, porque la vida sin él no era vivible.

Él era un poeta de 51 años, que suprimía la letra "g" de su ortografía, que hablaba de infinitud en sus poemas, que fascinó a la escultora unos meses antes de suicidarse y del que, como "hay Zenobia" (la mujer del poeta), a ella no le cabe esperar nada. Juan Ramón Jiménez no pensó que la carpeta que Marga le llevó a su casa con la orden de "No lo leas ahora" contenía su Diario y la declaración de su amor desesperanzado. Creyó el poeta que la joven amiga le dejaba alguna poesía reciente para que él la leyera. Marga pudo hacer su recorrido hasta el hotelito vacío de Las Rozas en el que se aseguraba de no errar en el disparo final.

El amor de Marga Gil fue "puro y atormentado", en palabras de su sobrina. Fue un amor que ella misma describe así:
"Mi amor es infinito
la muerte es infinita
el mar es infinito
la soledad infinita.
Yo con ellos"
(...)

Cómo queda descrito lo que el poeta sintiera por ella es un enigma. La propia Marga dice "Porque hay Zenobia y tú la quieres". Juan Ramón Jiménez dice de Marga que "Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro" y dice también "Quiero que ella quede incorporada a mi obra", cuando publica un libro sobre la joven. Para la Marga-sobrina no es esto algo que le entusiasme, ya que considera que "la obra de su tía habla por sí sola". Efectivamente, la autora que hoy nos acercan no llega a ningún culmen por haber amado hasta el suicidio, sino por esa obra que fue silenciada, como tanta joya de las mujeres de la Generación del 27, de aquellas que decidieron andar sin sombrero y a las que es tan atractivo descubrir aunque sea, injustamente, después de tantos años.

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Gracias a nuestro anfitrión de tantos Sábados y a Marga Clark por mostrarse y mostrar a la otra Marga, la Gil Roësset, cuya obra era imperdonable no conocer.

Próximo Sábado Negro ya en el año próximo, en enero. Sabremos más cosas de la cárcel de mujeres de Ventas (1930-1969). Nos hablará de ello Fernando Hernández Holgado.

Inevitable, queridos compañeros: Navidades contenidas en el comer, pero no por ello menos felices. Un abrazo.

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(Final de la crónica de Carmen Mateos)


Estuvo con nosotros Marga Clark y comentamos su novela Amarga luz.

En su constante y profunda búsqueda del pasado, Marga Clark realiza un apasionado y lírico recorrido por sus recuerdos familiares.

En este testimonio novelado, narrado en primera persona, la autora establece un diálogo interior con la misteriosa figura de su tía, la genial escultora y niña prodigio, Marga Gil Roësset, cuyo brillante futuro se vio truncado por la tragedia de un amor no correspondido hacia el poeta Juan Ramón Jiménez.

El diario íntimo, las tres cartas de despedida que la artista nos dejó el mismo día de su muerte, la destrucción de sus esculturas y su trágico final en 1932, con sólo 24 años, marcan la culminación de una de las historias artísticas más románticas y desconocidas del siglo xx.

Amarga luz no sólo es importante por el descubrimiento de una artista cuya breve existencia nos privó de un genio y de un talento tan extraordinario, sino también porque simboliza la liberación de un espíritu romántico y sensible que agonizaba en la sombría tumba del olvido.

«Pensé que yo también había querido mantener en secreto mi amor por el chico del autobús. ¿Habría amado Marga a Juan Ramón?, al menos ella sabía su nombre y lo había podido escribir, o al menos, pronunciar.
Me quedé pensativa mirando el dibujo. Me atraía de una forma increíble, despertaba en mí sentimientos muy diferentes…

(Texto tomado de la web de la editorial Funanbulista
http://www.funambulista.net/2011/amarga-luz/)

Y como siempre: músicas, vídeos, fotografías...