Sábado Negro en Traficantes de Sueños
8 de septiembre de 2018 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20180908

Viajes de agua en el Madrid histórico

(Inicio de la crónica de Carmen Mateos)

Una vez más, aforo completo en Traficantes de Sueños. El aábado negro de hoy, 8 de septiembre de 2018, hace el número 105 de esta revista cultural que funciona desde el año 2005.
Va a tratar de los Viajes de agua de Madrid y quien nos va a explicar estos viajes es un ingeniero, D. Luis Díez San Emeterio, que además colabora en la salvación de la Dehesa de la Villa madrileña.

La tarde, como siempre, comienza con música. Hoy es la que compuso un ilustrado rumano del siglo XVII, importante lingüista que podía expresarse en once idiomas, y que en su "Marcha turca" nos ofrece los más variados y raros instrumentos.
Escuchamos una melodía dulce y marchosa al tiempo que vemos a una orquesta de la que se nos quedan sin identificar unos cuantos instrumentos. Se trata de Jordi Savall.

"Fui sobre agua edificada
mis muros de fuego son,
esta es mi insignia y blasón"

Quien dice estos tres versos es Madrid, así habla de sus orígenes. Orígenes que, en gran parte, debe a su abundancia de agua y que fueron protegidos por graníticas murallas. De ambas cosas, piedra y agua, parece sentirse orgullosa.

En cuanto a la piedra, el conferenciante nos lleva hasta el año 856 en el que se construye el alcázar árabe de Mayrit y a la muralla que se va a construir para encerrar tanto dicha edificación como la medina que lo acompaña. Nos recuerda también que antes del alcázar ya hubo un población mozárabe próxima a lo que hoy es la Plaza de la Paja. Más tarde, la muralla cristiana (1190) va a contar con puertas identificadas con sus correspondientes nombres: Valnadú, Guadalajara, Puerta Cerrada, Puerta de Moros y Puerta de la Vega. Testimonios de estas piedras podemos encontrarlos todavía en casas de la Cava Baja.
De 1460 es la cerca de Enrique IV, y los nombres de sus puertas nos son familiares: Santo Domingo, Postigo de San Martín, del Sol, de Atocha, de Toledo, de Moros y de la Vega.
Por último, la cerca de Felipe IV se finaliza en 1625 y volvemos a nombres muy conocidos para sus entradas y salidas: Conde Duque, Gil Imón, Atocha, Alcalá, Toledo, San Bernardo...

Imagen Viajes de agua de Madrid 1

Respecto al agua, se sabe que una de las razones que llevó a Felipe II a hacer de Madrid la capital de España fue precisamente la abundancia del líquido elemento. Un líquido que corría por las canalizaciones que hicieron los árabes en un Mayrit del siglo IX.
La capital, que lo fue desde 1561, contaba con 14.000 habitantes. Felipe III la traslada de nuevo a Valladolid durante los años 1601 a 1605. En 1606, Madrid vuelve a ser la capital y debido a que sus habitantes son 40.000 se intensifica la construccion de viajes de agua.
El aumento de población siempre va a dar lugar al aumento de viajes de agua y en 1625 hay que contemplar que Madrid ha de tener agua para unos 130.000 habitantes.

El suministro de un agua suficiente y buena depende de su captación, de su conducción y de su distribución y si las aguas superficiales no son suficientes habrá que recurrir a la captación de aguas subterráneas.
Con extraordinario didactismo, Luis Díez nos explica con imágenes como el agua que cae, empapa, llega a un nivel en el que deja de empapar, lo que se denomina el nivel freático. Desde ese nivel ya se puede conducir y más tarde distribuir a los madrileños a través de fuentes.

Para construir las galería son necesarios pozos, cada 15 o 20 metros. Las fotografías de todo ello nos enseñan tanto lo que es una galería de conducción como un pozo visto desde abajo con muescas para manos y pies.
Y hablando de pozos es curioso el vídeo de la Dehesa de la Villa en el que se ven los capirotes, testigos y protectores de pozos todavía existentes. Vemos troncos de pirámide de granito lo suficientemente pesados como para que sean casi inamovibles y por tanto el agua quede a salvo de robos.
Restos en superficie son también las arcas, depósitos que se cierran con puertas y llaves y cuyas funciones son, entre otras, las de disminuir la velocidad, la medición del caudal, la depuración del agua por decantación, la ruptura de carga o presión y evitar la erosión.

Imagen Viajes de agua de Madrid 2

Y Luis Díez nos enseña, con diapositivas y su palabra, cuáles son los principales caminos por los que el agua viaja: Amaniel, Alcubilla, la Fuente Castellana, Abroñigal Alto y Abroñigal Bajo.

De todos ellos se nos muestran los rasgos principales:
El Viaje de Amaniel nace en la Dehesa de la Villa y Val de la Zarza, sus aguas discurren por San Bernardo, Santo Domingo, Los Caños del Peral hasta llegar a Palacio.
Da lugar a las fuentes de Matalobos y del Cura. En la imagen que vemos en pantalla, son las iglesias, más que las fuentes, las que protagonizan la escena.

El Viaje de la Alcubilla nace en el pueblo de Fuencarral, exactamente en la ermita de Valverde. Este viaje recorre Fuencarral, San Joaquín, Corredera Baja de San Pablo y Postigo de San Martín.
Las fuentes a las que acuden los madriñeños se sitúan en: Los Mostenses, Red de San Luis, San Antonio de los Portugueses, Valverde y Plazuela de Santo Domingo. En la imagen que vemos, la fuente sí es ya la protagonista.

El viaje de la Fuente Castellana nace en Chamartín y en Fuencarral pueblo y las aguas se juntan en la Plaza de Emilio Castelar.
El agua camina por Hortaleza, Infantas, Preciados, Antón Martín... En la pantalla vemos una fuente que es una obra de arte, eso sí, muy recargada.

El Viaje de Abroñigal Alto nace en la antigua carretera de Canillas y sus aguas viajan por Hortaleza, Reina, Clavel, Peligros, Aduana y Puerta del Sol.
Cuatro son las fuentes que distribuyen el agua: Puerta del Sol, Relatores, Plaza de la Cebada y Plaza de la Villa son los lugares de su ubicación.
Y si las fuentes han ido cobrando protagonismo, en este caso la de la Plaza de la Cebada, con su inmenso pilón, ocupa prácticamente la plaza entera.

El Viaje de Abroñigal Bajo nace en Canillejas, sus aguas bajan por Cibeles, Alcalá, Cedaceros, León, etc. Las fuentes están situadas en el Paseo del Prado, Ave María, Lavapiés, Cabestreros, Embajadores, el Rastro, Puerta de Moros, Puerta Cerrada...
Curiosamente, en las dos imágenes que vemos, una de las fuentes cobra actualidad por el rótulo que aparece al fondo en el que se nos publicitan cartuchos para impresoras.
Esta fuente tan de ahora contrasta con la otra imagen en la que aparece una muchedumbre en torno al surtidor que parece celebrar un encuentro festivo con la excusa de buscar agua, agua de la que parece hacerse acopio llenando pequeños toneles.

Hoy todavía podemos hablar de más de cien kilómetros de galerías que subyacen bajo nuestro asfalto.
Pero este Sábado no es solo una fuente de información sobre los Viajes de agua madrileños, que nos han sido explicados de forma mucho más completa, y científica, de lo que recoge esta crónica, hoy también hay un lugar para la reflexión y el ingeniero-humanista nos invita a pensar en lo que supuso toda esta obra faraónica, las vidas que pudo llevarse simplemente la construcción de unos 20.000 pozos.
Tras reflexionar sobre ello, viene también una petición: que se le den a estos Viajes el valor que tienen.
Reconoce Luis Díez que el Ayuntamiento actual está dando un primer paso y de hecho ya se puede visitar el Viaje de Amaniel..
¿Sería mucho pedir que se repusiera alguna fuente?

Nosotros nos fuimos satisfechos con esta información, de la que agradecimos su rigor y didactismo.

Imagen Viajes de agua de Madrid 3

(Final de la crónica de Carmen Mateos)


Los viajes de agua en el Madrid histórico son el conjunto de redes de canales subterráneos o «qanat» creados para asegurar el abastecimiento de agua en Madrid a partir de la ocupación musulmana del asentamiento y su desarrollo hasta el siglo XIX,​ en que fueron sustituidos por la red de depósitos y conducciones del Canal de Isabel II.

Los cuatro principales «viages» fueron el de Amaniel (1610-1621) –perteneciente a la Corona– y los tres «viages» propiedad de la Villa de Madrid: el de la Fuente Castellana (1613-1620), y los llamados del Abroñigal Alto y Abroñigal Bajo (1617-1630).
A ellos se añadieron luego otros importantes en el conjunto de la red hidrogeológica, como el Viaje del Buen Suceso (1612-1618) –para surtir una fuente en la Puerta del Sol–, y los complementarios del de la Castellana, los «viages» de Contreras (1637-1645) y de la Alcubilla (1688-1692).

Los «viages» de Madrid, siguiendo el modelo «qanat» de origen persa, se construyeron entre los siglos VIII y IX, durante la dominación árabe de la ciudadela y el primitivo «Mayrit» (o «Majerit»), y aparecen mencionados por primera vez en el Fuero de Madrid de 1202. Según especifica dicho Fuero, el viaje más antiguo del que se tiene noticia, pasaba por debajo de la «alcantariella de Sancti Petri», por lo que se le asocia con el arroyo Matrice, que suministraba agua a los Baños Públicos y a las tenerías, donde se curtían pieles y se teñían paños y telas, situadas cerca del río Manzanares (antiguo campo de la 'Tela', y luego parque de Atenas).

El agua de las abundantes fuentes, y arroyos alimentados por los acuíferos del terreno ocupado por antigua Villa y su entorno, sirvieron de suministro, tanto para consumo humano, como para regadío y ornamento (fuentes) desde su fundación hasta la creación del Canal de Isabel II, en el siglo XIX. Durante esos once siglos el «qanat» árabe original sufrió sucesivas ampliaciones para aumentar su capacidad a medida que la población fue creciendo.

Y como siempre: músicas, vídeos, fotografías...