Sábado Negro en Traficantes de Sueños
9 de junio de 2018 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
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El exilio republicano español en México

(Inicio de la crónica de Carmen Mateos)

Estamos en junio: se cierra el curso 17/18 con un Sábado Negro muy representativo de lo que son nuestros Sábados Negros, es decir, comprometidos y con temas de la historia y la memoria que hay que rescatar.
El compromiso vino de la mano de un historiador que lo avala con su apasionada actitud, Ángel Bahamonde Magro, y el rescate lo fue nada menos que del exilio, con destino México, de nuestros doloridos y dignos perdedores, de los que apostaron por una república y una democracia que perecieron tras tres años de lucha.
En este Sábado, que hace el número 104 y el 84 en Traficantes de Sueños, el presentador recuerda que el nombre de "Negro" se debe a aquellos temas iniciales, que de novela negra iban, y que es poco aconsejable cambiar porque nuestra universalidad se podría ver comprometida.

La música inicial fue clásica, la compuso un exiliado que se llamaba Rodolfo Halffter (1900-1987), fue compuesta en el México que lo acogió allá por los años 40 y la dedicó a otro exiliado que murió más cerca, Antonio Machado.
El "Allegro" suena como si el exilio fuera suave y cantarín, no sabe a tragedia y hace pensar en el Machado de antes de los amargos días de Colliure.

El catedrático de la Universidad Carlos III, Ángel Bahamonde Magro, goza de la mejor de las presentaciones, la de un alumno "agradecido", Ángel Luis Domínguez, que reconoce la valía de su profesor de historia con unos hechos concluyentes: se matriculó dos veces de dos asignaturas suyas, sobre el exilio y sobre la Guerra civil.
En una cualidad parecen coincidir profesor y alumno, la de la curiosidad. Curiosidad que funciona como antídoto contra la vejez, nos dice el profesor y que, según el alumno, lo lleva a una actividad increíble.
En el recuerdo del historiador quedan aquellas oposiciones de siete exámenes "brutales" que le llevaron a aprender muchas cosas y lo convirtieron en el catedrático más joven de la historia de la Complutense.

Imagen Exilio republicano español en México 1
(Manuel Rodríguez, Ángel Bahamonde Magro y Ángel Luis Domínguez)

"Con la derrota, no solo se ha perdido la Guerra, sino toda posibilidad de negociación", nos dice el catedrático de historia. Él quiere ponerse en la piel de los republicanos en esos dos últimos meses de guerra y percibe cómo tuvieron que ser de espantosos dada la forma de la derrota, dado el castigo brutal que les espera.
Si nos remontamos a 1931, la mejora de España tenía que ser un deseo vehemente de muchos españoles, hablamos de una España en la que el número de curas es nueve veces más que el de maestros y en la que, todavía, se habla de que ha de haber una separación de la iglesia y el estado.
En marzo de 1939 está claro que la realidad, y los sueños, terminan con el exilio de medio millón de personas que cruzan las fronteras y que dejan testimonios fotográficos como el de esa niña que pasa a Francia, andando, bañada en lágrimas.

A nuestro conferenciante todavía le cuesta entender que triunfara la sublevación de unas gentes analfabetas y reaccionarias contra una España que, por ejemplo, en 1907 ya tenía un sistema de becas o cuyos intelectuales vanguardistas estaban a favor de la República. Cosa que, por cierto, no pasaba en Europa en la que el fascismo o el parafascismo tuvo su atractivo para esas élites de vanguardia.
También es cierto que ayuda a comprender que una parte del ejército se sublevara, el hecho de la existencia de Hitler ("sin Hitler no hubiera habido la sublevación de 1936") y, por otra parte, que la ayuda italiana ya está pactada desde el año 1931.
Y ha sido gracias a la apertura de archivos, cosa del presidente Zapatero, como se ha podido salvar el "patrimonio testimonial" de esos hechos. El acceso a los documentos, en 2010, muestra que fueron 700.000 los Consejos de Guerra celebrados en esos tiempos. Y dice la derecha que la izquierda "reinventa la historia". ¿No será, más bien, que lo que le pasa a la derecha es que "se le cae encima la historia de la Guerra Civil"? Y es una caída en forma de documentos.

Volviendo al exilio de 1939, del medio millón que cruza los Pirineos, una parte regresa pronto, regreso que finaliza en castigo. Pero unos 170.000 se quedan fuera. Entre ellos, algunos terminan en Alemania en campos de concentración, o mixtos, o de exterminio, que de tres clases los había; por supuesto, con la indiferencia de España respecto a sus destinos, ya que según Serrano Suñer "han dejado de ser españoles".
Tampoco a los españoles indultados aquí la suerte les fue muy favorable, ya que su situación es de "muerte civil". Un indulto, nos señala el historiador, no es una amnistía y aquí la primera amnistía tardaría muchos años en llegar.
Ciñéndonos a este exilio transpirenaico, en un primer momento, la mayoría pasa a campos de concentración en el sur de Francia y en Francia se quedarán de por vida, como progenitores de una segunda generación que tuvo acceso a las universidades francesas.

El exilio mexicano lo componen unos 17.000 españoles (en un afán de rigor histórico impecable, el catedrático nos dice que el número oscila entre 17 y 24.000) entre los que encuentran matemáticos, físicos, literatos... en definitiva, estamos hablando de la Edad de Plata de la cultura española, era el despegue de la ciencia y testimonio de ello es el nombre que siguen teniendo estos intelectuales en la UNAM mexicana. De ahí que hay que pensar que en esta acogida hay tres aspectos:
- La empatía de México con la II República española, tal vez por identificar sus problemas de entonces con los de aquella España.
- La generosidad que supuso, tanto el recibimiento como la concesión de nacionalidad mexicana, sin regateos.
- El lógico egoísmo que supone recibir e incorporar a tanto intelectual de prestigio a sus universidades y a su sociedad.
(En palabras que nos citará el presentador, Ignacio García Pérez puso las cosas en su sitio diciéndoles a nuestros republicanos. "No os recibimos como náufragos de la persecución dictatorial a quienes misericordiosamente se arroja una tabla de salvación, sino como a defensores aguerridos de la democracia republicana y de la soberanía territorial. El Gobierno y pueblo de México os reciben como a exponentes de la causa imperecedera de las libertades del hombre. Vuestras madres, esposas e hijos, encontrarán en nuestro suelo un regazo cariñoso y hospitalario.").

Y si bien es cierto que no todos los llegados a México tienen una alta conciención política, sí lo es que todos coincidían en decir y decirse "Mañana en Madrid". Frase que funcionó hasta 1947, vivida con la esperanza del regreso y que se vio truncada a poco después de crearse el primer Gobierno Republicano en el Exilio, que tiene lugar en el año 45.
Todavía hoy, el conferenciante se acerca a la farmacia del Dr. Giralt, en la calle de Atocha, en cuya rebotica hay testimonios del catedrático Giralt, presidente de aquel gobierno.

Quiere hablar el profesor Bahamonde de una forma especial de las mujeres que llegaron a aquel México, ya que considera que la recuperación de sus nombres ha comenzado hace solo diez años: Blanca Baltés, con su libro Beatriz Galindo en Estocolmo, nos evoca a una de estas mujeres, Isabel Oyarzábal, primera diplomática, que lo fue gracias al gobierno republicano español.
Concha Méndez, que se quejaba de que le preguntaran por Buñuel o por Altolaguirre, "pero no me preguntan por mí".
E imposible olvidar a las maestras de la República que en el "Colegio Madrid" mexicano revolucionaron la enseñanza de aquellos momentos.

Como siempre, se completa esta revista cultural de altura, que es nuestro Sábado Negro, con testimonios gráficos o literarios que siempre nos interesan. En este caso, vemos las fotografías de un buque de vapor, "Sinaia", que partió de Sète, Francia, el 25 de mayo de 1939 con 1599 personas a bordo. No es fácil imaginar todos esos rostros que llenan el Sinaia, pero la desolación tal vez se reflejara en mayor medida que la esperanza.
También vemos la fotografía del presidente que hizo posible la acogida de nuestros republicanos, Lázaro Cárdenas.
Es muy interesante la trayectoria del arquitecto Félix Candela, capitán republicano, que antes de marcharse a Estados Unidos para dedicarse a la docencia, dejó en México edificios que sorprenden por su modernidad: el vestíbulo de una estación de metro, una fábrica, el pabellón "La muela" de la ciudad universitaria o el resturante "Los manantiales".

Interés especial despertó (o así le pareció a la cronista) la pintura de Remedios Varo. Fue un lujo ver los cuadros de esta gerundense, detenida por los nazis en París, que terminó también en Mexico y cuya pintura, si se me permiten lo que tal vez sean disparates, no solo es surrealista por la etiqueta asignada, sino que recuerda, al Greco (con perdón), a Ángeles Santos (la niña vallisoletana a la que le fue prohibido seguir pintando como ella quería) o al mismísimo Tim Burton de "La novia cadáver". Un gozo reivindicarla.

La riqueza de esta tarde no queda reflejada en estos apuntes. La fluidez para hacernos llegar la historia (por cierto, sin echar vistazos a los papeles, que no traía), y la pasión que nuestro conferenciante lleva dentro y a la que nos dejó asomarnos, son imposibles de plasmar en esta crónica "escasita".

Imagen Exilio republicano español en México 2

Menos mal que también el presentador nos fotografió una parte de la biliografía, que aquí volvemos a presentar:
Libros sobre el exilio:
Fernando Serrano Mingallón - Los barcos de la libertad (diarios de viaje), publicado por El Colegio de México en 2006.
Javier Rubio - La emigración de la guerra civil de 1936-1939 (trilogía), publicada por la Librería Editorial San Martín en 1977.

Libros escritos por Ángel Bahamonde Magro:
Madrid 1939. La conjura del coronel Casado, publicado por Ediciones Cátedra en 2014.
Así terminó la guerra civil, publicado por Marcial Pons en 2000.

Y en septiembre seguro que estaremos de nuevo. Mil gracias a todos por este curso.

(Final de la crónica de Carmen Mateos)


Los historiadores estiman que México acogió entre 20.000 y 25.000 refugiados españoles entre 1939 y 1942, gran parte durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. De estos refugiados se estima que la «inmigración intelectual» o de «élite» se conformaba de aproximadamente un 25% del total.
Se destaca también que en mayor número llegaron además «competentes obreros y campesinos», así como militares, marinos y pilotos, hombres de Estado, economistas y hombres de empresa, todos ellos vinculados al Gobierno republicano derrotado de la guerra.

Mientras esta sangría de hombres y mujeres se producía, otros miles de republicanos que quedaron en España porque no pudieron o no quisieron exiliarse, sufrían asesinatos, encarcelamientos o depuraciones por el ejército de Franco y por el régimen fascista en la posguerra.

Contaremos con la presencia de Ángel Bahamonde Magro, historiador, especializado en Edad Contemporánea. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid, cátedra que antes ocupó en la Universidad Complutense.
En la actualidad es codirector de la Cátedra del Exilio que agrupa a representantes de la Universidad Carlos III de Madrid, UNED, Universidad de Alcalá de Henares, Fundación Pablo Iglesias y Universidad Nacional Autónoma de México.

Y como siempre: músicas, vídeos, fotografías...