Sábado Negro en Traficantes de Sueños
13 de enero de 2018 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20180113

“Hace cien años Palestina aún era simplemente Palestina, el nombre con el que a lo largo de los siglos se ha venido designando un espacio claramente delimitado desde el punto de vista geográfico, histórico, cultural. Entre el Mediterráneo y el Jordán, entre las montañas al norte de Galilea y el desierto de Sinaí al sur, el territorio que en época del imperio romano se denominaba Palestina se corresponde con el que en el siglo XIX y con el mismo nombre formaba parte de la provincia siria del Imperio Otomano. Esta tierra tan antigua como la historia de la humanidad nunca fue un espacio vacío...”
(Teresa Aranguren)

Contaremos con la presencia de Teresa Aranguren, periodista y de Sandra Barrilaro, fotógrafa.
Trataremos con ellas la situación histórica y actual de Palestina a partir de las fotografías del libro: Contra el olvido, una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948.

Imagen Contra el olvido

Y como siempre: músicas, vídeos, fotografías...


(Inicio de la crónica de Carmen Mateos)

-¿Y qué puedo hacer yo por Palestina?
- Viajar, viajar a ella, volver y contarlo.

Tal vez podría añadirse; De momento, estar este sábado aquí, en esta sala llena a rebosar que compartimos con una juventud Boy Scouts que también quiere "hacer" algo por Palestina: conocer su historia.
Estos Sábados Negros comenzaron en mayo del año 2007 y no han parado. Hoy, su sesión es la número 78 aquí en Traficantes de Sueños, pero son 98 las que han tenido lugar en su larga historia. Arte, cine, pintura, memoria histórica, bebés robados... de todo hemos sabido un poco más gracias a su existencia y a nuestra asistencia, que sigue fiel.

"Todos los callados
todos los omitidos
todos los invisibles"

Estos versos son parte de la música con la que arranca la tarde del 13 de enero de 2018. "Yo te quiero libre, Palestina" dice también su letra. La cantan Shadia Mansour y Ana Tijoux, el ritmo es rapero, las imágenes hablan de vida, de color y de reivindicación. Su título es Somos Sur y, en el caso de Palestina, "somos" podría convertirse en el grito de "¡Existimos!"

Imagen SN uno

Ante la presentación que se hace de las participantes surgen espontáneos aplausos, que nos contagian a todos. Hoy baja la media de edad en Traficantes de Sueños y se debe a que "los del fondo" (dicho con todo el afecto), nos rejuvenecen y esperanzan la tarde.

Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro nos presentan el libro que han realizado junto con Johnny Mansour y Bichara Khader: Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948, y sus fotografías son, en palabras de Teresa, "Huellas de una existencia que se quiso borrar".

Teresa Aranguren (licenciada en Filosofía y Letras, diplomada en Psicología y en Antropología), es, desde 1980 una periodista que ha estado, preferentemente, en zonas de conflicto. Y Palestina ha sido, y es, un gran conflicto y una gran injusticia. Tal vez por eso, es un privilegio que ella nos cuente esa realidad. En su relato está todo, pero lo que más se agradece es su atención a los porqués: ¿Por qué se ha pasado de una sociedad en su territorio a unos campos de refugiados que albergan a una sociedad sufriente?

Imagen SN dos

Comienza evocándonos una imagen, conocida de casi todos: Una joven de 16 años, Ahed Tamimi, en una ciudad de Cisjordania, se ha permitido dar una bofetada a un soldado israelí. No basta, hay que ampliar la noticia, cosa que no siempre hacen los medios. Al primo de la joven, poco antes, un soldado israelí le había pegado un tiro en la cara. Tampoco basta, hay que hablar también de los receptores de esa noticia, nosotros, que nos hemos asombrado de que la joven tenga una hermosa melena rubia. Sí, los prejuicios nos dejan ciegos y nos resulta una sorpresa que la abofeteadora no lleve el pañuelo en la cabeza y la sumisión en el rostro. Nuestra percepción prejuiciosa no es casual. Se planifica que vivamos sin ver la realidad y la primera arma es la informativa, que se viene ejerciendo de forma manipuladora desde que comenzó el conflicto palestino-israelí.

Los males empezaron en el siglo XIX, es entonces cuando comienza el movimiento invasor. Es Europa la generadora de la propaganda sionista y para ello cuenta con Gran Bretaña. El eslogan es esencial a la propaganda y con esas frases cortas y golpeadoras comienzan su tarea publicitaria los que pretenden el sionismo:
Comenzamos con lo de "Una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra". No, Palestina está habitada, y de demostrarlo trata este libro.
Nuevo eslogan: "Los colonos judíos europeos hacen un vergel de la tierra desértica palestina". Tampoco, las naranjas palestinas tienen producción y calidad acreditadas desde muchos años atrás.
Tercera mentira: "Los judíos siempre estuvieron en Palestina". No es cierto. Solo un 6 por ciento era judío y además sin tener que ver con el movimiento sionista. No olvidemos que el sionismo es una ideología y ni todos los judíos son sionistas, ni todos los no-judíos dejan de serlo.
Hay otro falso argumento: "Palestina, territorio para mitigar el holocausto". Ni mucho menos, la idea sionista comenzó cuando ni se tenía idea de Hitler ni de que los judíos fueran a ser sus víctimas.

Contra esta engañosa propaganda están los DATOS. Los datos es lo que más molesta hoy en día, pero están ahí, incluso los de épocas más remotas como los registros muy bien hechos que tenían los otomanos o los de los minuciosos ingleses que también registraban a los habitantes de esas tierras. Contra el negacionismo, los datos, que son los que avalan cuánto se ha mentido. Por ejemplo, ante la frase judía de "No los echamos, les compramos sus tierras" hay pruebas que aseguran que si al principio fue así, más tarde se dejó de vender esa tierra, entre otras cosas porque a tierra comprada, mano de obra en exclusiva judía. Eso sí, la primera tierra adquirida es la que tiene, por mano palestina, "Los mejores naranjales del mundo" como escriben dos profesores de Santiago de Compostela que viajaron por aquellos lugares allá por 1875.

¿Hacen falta más datos que corroboren la existencia de un pueblo? En 1936 hubo una huelga general contra los británicos por parte de la sociedad palestina, que duró seis meses. Su propia duración es una prueba de que además esa sociedad estaba organizada.

Pero la constatación de su existencia no evitó que en 1947 Palestina fuera dividida en dos. Naciones Unidas así lo determina. Y Europa, no toma conciencia de cómo el sionismo comienza una limpieza étnica inexorable. Grupos armados sionistas rodean las poblaciones que pretenden invadir, instan a sus pobladores a marchar y, si no lo hacen, los matan.

La solución, para Teresa, tiene dos vertientes. Una es la solución ideal, que sería un solo estado de convivencia, un estado laico, democrático y libre. Cosa sumamente difícil. La otra solución contendría: Lo que quieran los palestinos y, ante todo, lo que sea factible. Por supuesto, no hay que olvidar lo impregnada que está parte de nuestra sociedad de la idea de sionismo, incluso en iglesias cristianas fundamentalistas se detecta dicha ideología. Tampoco hay que olvidar la eficacia respecto a la manipulación del lenguaje y cómo hoy puede oírse "territorios en disputa" en lugar de "territorios ocupados". También desde el público se señala las veces que escuchamos "holocausto judío y "cuestión palestina".

La intervención de Teresa Aranguren es de las que no se olvidan ¿quién de nosotros no ha aprendido mucho y se ha desprejuiciado un poco? Mil gracias.

Imagen SN tres

Sandra Barrilaro, la fotógrafa que va a mostrarnos las fotografías del libro Contra el olvido, nos cuenta que ya lo han presentado doce veces en Madrid y que cuando se habló de hacer mil ejemplares ni los editores confiaban en su éxito. Sin embargo, exitoso ha sido, y Sandra no solo lo celebra para la vanidad personal (que un poquito también), sino, sobre todo, por el hecho de que Palestina interese.

Imagen SN cuatro

La idea nació en la cena de un acto sobre Palestina, Teresa fue quien tuvo la idea y ella, Sandra, como fotógrafa, no la dejó escapar. Al pedir fotografías a la colonia palestina que vive en España, creía que ya solo quedaba esperar y las fotos llegarían en cantidad, pero no, la respuesta fue: silencio total. Tal vez hay que recordar que la comunidad palestina que vive en España procede de los refugiados del año 48, aquellos que salieron con lo puesto y que, si miramos al mundo, son el grupo más grande de refugiados, con siete u ocho millones de personas.

El segundo paso, este con mucho éxito, fue la colaboración de un profesor palestino, Johnny Mansour, que, generosamente, comenzó a enviar fotografías que había recopilado durante muchos años. Entre ellas, envió la que figura en la cubierta del libro. En ella vemos a un grupo de jóvenes, trabajadoras del servicio de fronteras, integrado por musulmanas, judías y cristianas.

Sandra y Teresa viajaron a Palestina en 2014, mal momento si tenemos en cuenta que el rapto de tres jóvenes israelíes sirve de excusa para que el ejército israelí intensifique su radicalidad habitual. El más tarde desmentido rapto dio lugar a una nueva matanza de palestinos.

No obstante, (en Haifa) Sandra, Teresa y el profesor Mansour pudieron seleccionar las fotografías de la sociedad palestina cuya existencia se niega. Al volver a España se hace una nueva selección que es la que va a componer el libro. A estas fotografías hay que unir las encontradas en la Biblioteca del Congreso de EEUU. El libro se llena de vida y aúna tanto los álbumes de familia como el mundo de los trabajos, la sanidad, el deporte o el primer cine de verano de los años 20. ¿Quién dijo "una tierra sin pueblo"?

A medida que pasan las fotos, Teresa y Sandra van explicando algunas historias o señalan que algunos de los presentes están ahí por razones muy poderosas: que son tan guapos cual italianos en su mejor momento. Podemos ver una pesca en el lago Tiberiades; un hospital en Hebrón; los rostros de dos enfermeras que ya en los años 20 solucionaban problemas de oftalmología; mujeres que se unen en la resistencia palestina; una familia de Ramala; un soldado británico ejerciendo un registro; el típico niño con su caballito de cartón; otros niños de comunión; el palestino en bicicleta, bello cual italiano; un equipo de fútbol, cuyo portero es igualito que nuestro Manolete; un grupo de Boy Scouts, que hace más entregado todavía al grupo entregado del fondo; mujeres sofisticadas en pijama y con cigarrillo. Pero también está la otra cara de la moneda, la que nos dice cómo esta sociedad pasó a los campos de refugiados y, aunque no se han cargado las tintas en imágenes que seguro que podrían darse, sí resulta desolador este itinerario que hace a Palestina estar donde está.

(Tremenda coincidencia hace que, en un descanso de la redacción de esta crónica, precisamente en las noticias de hoy, martes 16 de enero de 2018, podamos leer este titular: "Israel impide entrar en Gaza a un grupo de Diputados españoles". Estos doce diputados solo pretendían comprobar sobre el terreno cómo iban los proyectos de cooperación).

Estaría bien que de esta tarde de Sábado, negro, nos quedaran las palabras de Teresa Aranguren:
- La importancia de saber la verdad.
- Mantenernos alerta.
- Recordar que la realidad no es cuestión de versiones.

La tarde terminó con poesía. Su título La llamada de la tierra, su autora, Fadwa Tuqan y la recitadora fue Mariam Fernández (quien visitó recientemente Palestina y apoyó y ayudó a varias familias palestinas en la recogida de la aceituna).
El poema es un grito por el regreso, un rechazo a seguir "uncido al exilio, humillado y desnudo". Que así pueda ser.

La llamada de la tierra

¿Me han usurpado mi tierra?
¿Me han privado de mis derechos, y me voy a quedar aquí, uncido al exilio, humillado y desnudo?
¿Me voy a quedar aquí a morir como un extraño en tierra extraña?
¿Me voy a quedar? ¿Y quién lo ha dicho?

Volveré a la tierra amada.
¡Por supuesto que volveré!
Y allí se cerrará el libro de mi vida.
Se apiadará de mí su tierra generosa y dará cobijo a mis cenizas.

¡Regresaré, es necesario que vuelva!
¡Regresaré, como quiera que sean mis desgracias!”.

Mas siguió desterrado, observando su tierra y murmurando: "¡Es necesario que vuelva!".
Mientras, agachaba la cabeza en la tienda, cerrando el alma a su oscuridad, cerrando el pecho a su desgracia.

Pero seguía estando ahí, ja, esa idea, zumbando febril y silenciosa,
hirviendo y ardiendo en su cabeza, quemando, como el fuego, sus sentidos:
"¡Regresaré, es necesario que vuelva!"

Fadwa Tuqan (Nablus, 1 de marzo de 1917 - Nablus, 12 de diciembre de 2003)

Me permito incluir que los jóvenes Boy Scouts (MB-68) van a celebrar un acto en favor de Palestina que tendrá lugar en LA CASA MÁS GRANDE DE RIVAS.

Un mes más, gracias a todos.

Imagen SN cinco

(Final de la crónica de Carmen Mateos)