Sábado Negro en Traficantes de Sueños
4 de noviembre de 2017 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

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(Crónica de Carmen Mateos - inicio)

98, 99 y... ¡100! Allá vamos hacia la sesión centenaria de los Sábados Negros, tal vez comience a asomar la primavera y nos parezca mentira haber alcanzado tanta edad. Y de las 97 sesiones que llevamos, el pasado Sábado fue la sesión número 77 en Traficantes de Sueños, "nuestra librería favorita".

Nos recibió la voz de Angelillo diciendo que se creía "el amo del mundo". ¿Por qué? pues porque él comía en la cocina del Ritz ("lo que comen los señores") y, además, como ese hotel "no hay otro en el mundo entero". Su cante es representativo del tema de este Sábado, nuevamente la memoria histórica, y hay que recordarlo por su voz silenciada y su exilio. Él, vallecano que muere en Buenos Aires, canta coplas que formaron parte de los vinilos escuchados, en otras voces, en la posguerra española, desde "La hija de Juan Simón", que aunque se murió de pena "murió siendo buena" hasta la chiclanera, altanera ella, que no ofrece su compasión al amante arrepentido.

Y arranca el Sábado con un vídeo en blanco y negro que nuevamente nos ofrece música. En este caso se trata de la voz de Agapito Marazuela y de una jota cantada por él. Ramas floridas, casas aisladas, nubes tristonas y la voz de este abulense que habla de "ramitos de flores" y nos dice que "allá va la despedida".

Y este Sábado 97 comienza "Covalverde" con todos los honores de una mesa muy, muy importante. Hacia la derecha de nuestro presentador y artífice están: Nicolás Sánchez-Albornoz (sí, él mismo, el que no necesita presentación), Enrique Guerra (el historiador del que podremos leer próximamente: "La represión en Cuevas del Valle 1936-1950"), Santos Jiménez (el protagonista de nuestra sesión y autor de "Covalverde"), Francisco Ferrándiz (el antropólogo perteneciente al CSIC y al grupo "Políticas de la Memoria, Memorias de la Violencia") y Alfonso Sobrino (abulense de un pueblo a 15 km. de Cuevas del Valle, activista cultural a través de ACROLA (Asociación Deportiva y Cultural Rosa Luxemburgo de Aravaca).

El protagonismo de este Sábado estuvo bastante repartido entre todos los que colaboraron. Todos subrayaron la importancia del tema (la memoria de nuestros dolorosos años, allá por el 36 y siguientes); todos valoraron el libro "Covalverde" (por los testimonios que es necesario conocer y por la forma de hacérnoslos llegar); todos hablaban entrañablemente de su autor (Santos, o "Santi", por su lenguaje poético, por su fuerza y por su valentía).

Nicolás Sánchez-Albornoz señaló que la gran represión franquista también tuvo lugar en los pueblos (y hay que recordar que casi media España era de población rural); que el autor no se limita a aportar una serie de documentos escritos, sino que Santos Jiménez ha dejado hablar a la gente; que el libro podría evocar a una obra de teatro griego, por su sentido coral. Y todo ello escrito en una elegantísima prosa, "pegada a la tierra". Por otra parte, la situación histórica no la ve con mucho optimismo nuestro Académico de la Historia, y nos recuerda que no hay más que escuchar las palabras, actuales, de la Fundación Francisco Franco o echar la vista atrás y recordar que a su abuelo le pusieron una multa, en su día, por ser padre de un republicano (republicano llamado D. Claudio Sánchez-Albornoz e historiador que no es necesario adjetivar). En España, ya en tiempos de paz, no se aprobó una ley que devolviera, o pagara, por lo incautado, cosa que sí hizo el Gobierno francés, y sin olvidar que además los expropiados siempre eran los pobres.

Enrique Guerra comienza recordando con emoción al dulzainero Agapito Marazuela que, represaliado, iba por los pueblos enseñando a tocar su música. Advierte el historiador de que es mucho lo que falta por estudiar y él precisamente, está trabajando en saber sobre la represión en los pueblos. "Memorias hay muchas", y nos dice que una de ellas está recogida en la literatura. Tenemos novelas con autores de todos los países, podemos contar cerca de dos mil textos, desde "La fiel infantería", del falangista Rafael García Serrano, hasta la trilogía de Arturo Barea, la novela de Concha Espina ("En la retaguardia"), la obra de Max Aub, la de Sender, también Malraux o Hemingway novelan parte de la Guerra española, pero sobre la represión posterior no hay tantas memorias. Hay que recordar, eso sí, "La voz dormida" de Dulce Chacón.

La represión franquista, nos dice Enrique Guerra, fue mucho más dura de lo que conocemos, pero el autor de "Covalverde" parece conocerlo todo y ha sabido contar, poéticamente, lo ocurrido, ese es su gran mérito, poner en palabras el "gran drama" que vivió el pueblo. Y respecto al presente histórico, echa de menos que se sepa más y más sobre Ávila, por ejemplo, cuya represión está muy poco estudiada. El silencio (y evoca "Tiempo de silencio" de Martín Santos) se ha instalado en nuestra sociedad, salvo excepciones, como puede ser la de Santos Juliá o la apertura de archivos que se dio con Carme Chacón. La investigación ha de hacerse ayuntamiento por ayuntamiento y hay que desmentir cualquier embuste de igualar la represión republicana con la nacional, que fue mucho mayor.

"Santi es un activista de la memoria del pueblo" nos dice el antropólogo Francisco Ferrándiz al tiempo que nos apunta cómo se gestó "Covalverde": Había un hombre en el pueblo, Francisco, que comenzó a conectar con gente represaliada. Encontró a Santi, que comenzó a hacer fichas y que después dio otra vuelta de tuerca, buscó detalles, como ver la ropa de los fusilados puesta en otros cuerpos... y se dio cuenta de que su registro no era el del documento histórico, sino el del lenguaje poético, sensorial, y tan elaborado que le llevó quince años de trabajo escribir "Covalverde". El libro ha tenido un gran impacto en el pueblo, se ha vendido en "improvisada librería", en la mismísima plaza de Cuevas del Valle, con el anuncio pregonero de "Esta tarde, en la plaza del pueblo..." y con la respuesta de dos libros por persona vendidos. Unos 900 para unos 500 vecinos. Ferrándiz subraya el gran valor que supone vivir en el pueblo, escribir sobre el pueblo y vender el libro en el pueblo.

Por último, desde el extremo opuesto al lugar que ocupa el presentador, nos habla Alfonso Sobrino para decirnos que "Covalverde" existe, que "lo que está en el papel está en Covalverde". Y para este abulense de un pueblo a quince kilómetros de Cuevas del Valle cuando le dicen que hay que pasar página, piensa que sí, que puede ser necesario pasar página, pero antes hay que leer esa página y antes, escribirla. Para escribirla hace falta mucho valor y mucha capacidad de estilo literario. Valora Alfonso Sobrino la honestidad del autor a la hora de escribir y a la hora de evitar el primer plano cuando escribe. Como lector nos recomienda la lectura del libro e, incluso, la relectura ya que nos dice que cada vez que lo lee encuentra cosas nuevas en él. Y hay otra recomendación suya que la hace palabra al leernos "Robert Capa", poema de Santos Jiménez en su libro "Diario de un albañil". Las tres últimas estrofas dicen así:

(...)
Dicen que murieron hasta los libros:
desletrados y resecos, ensartados en bayonetas
los asaron como filetes de vaca.
Fueron las cunetas rosario de la muerte
tiñendo gordolobos y achicorias...
ese viento del estío abrasando entre los pinos.
No tengo nada más que decir, abuelo.

Un candil, una maza de minería prehistórica y cinco balas de un mauser de los que utilizaban los milicianos son los objetos que acompañan a Santos Jiménez cuando comienza a hablarnos. Da las gracias a los que completan con él la mesa de esta tarde, da las gracias también a los que queremos estar ahí y nos dice que se siente bien en una librería. Exactamente, un vivero forestal y una librería son lugares que "me atrapan", nos dice.

Comienza por leer un poema dedicado al padre, al padre con el que comparte el arrastre de la misma carga que él tuvo, es decir, el abuelo fusilado. Porque Cuevas del Valle fue castigado de manera inmisericorde; Cuevas del Valle tenía, como el resto de la zona, mucho mando del Frente Popular; Cuevas del Valle se vio cercado por el ejército de los golpistas y surge la enorme tragedia; en Cuevas del Valle había habido la ejecución de franquistas y eso hace que la represeión sea salvaje. Todo el Valle del Tiétar estuvo defendido por la Columna del Rosal y todavía se ignoran muchos datos de lo que aquello fue. Republicanos que huyen, algunos que pasan a Francia y otros que terminan en campos de concentración nazis.

Cuando el candil parece desfallecer (la torcida -mecha del candil- se puede hacer también de hebra de fregona), tenemos que recodar la metáfora que su luz significa: "La llama de la memoria" y agradecer que su palidez sea solo una falsa alarma. El escritor tuvo el coraje de hacer mucho por la memoria colectiva, lee las voces de la gente y dice que es difícil, pero muy importante, saber:
- Quiénes morían, y
- Por qué morían.
Había razones para que los muertos lo fueran: siempre eran familiares de republicanos huidos. Era fundamental enlazar a cada muerto con un republicano que huyó. Y lo terrible es que haya habido miles de Covalverdes en España, pueblos como el suyo, con unos 530 habitantes, que constituyen "pequeños corrales" que no darían para libros de quinientas páginas pero que sí darían para una media espantosa de muertos. Si esos cien represaliados de Covalverde se pasaran a la media española estaríamos hablando de dos millones de muertos.

El libro podría servir para restañar heridas, quién lo duda, pero ante todo y para lo que es seguro que sí sirve es para hacer justicia y para calar en el sentimiento democrático. Para ello, tiene que saberse todo, tiene que romperse un silencio que ha durado hasta nuestros días. Gracias a Santos Jiménez por todas estas páginas que aúnan la fuerza de las tragedias de primera mano y su prosa poética que habla por las bocas de los que tanto sufrieron.

Con el candil encendido, ayudando, termina la tarde con el violonchelo de Blanca, cuyo repertorio no puede ser más sugerente. La música, triste, nos lleva por unos instantes a los años recordados en esta tarde. Hay llanto y grito en el sonido bronco de la primera pieza (cuyo autor norteamericano todavía vive) y el lamento persiste cuando escuchamos el "Canto de los pájaros" de Pau Casals.

De nuevo, gracias a todos.

El Sábano 13 de enero de 2018 volvemos a vernos. El tema es "Oro blanco: Del río Congo al Amazonas" (Una historia social del caucho). El que nos hablará de ello es Blas Garzón.

Inevitable desear a todos que las fiestas sean leves, llevaderas e, incluso, felices, si las llevamos sin resistencia.

(Crónica de Carmen Mateos - final)


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(De izquierda a derecha: Nicolás Sánchez-Albornoz, Manolo Rodríguez, Blanca López Rubal, Santos Jiménez, Enrique Guerra, Francisco Ferrándiz y Alfonso Sobrino)


En el mes de noviembre estuvo con nosotros Santos Jiménez y comentamos con él su novela Covalverde.

Imagen Covalverde

"En este libro se plasman los recuerdos de las personas mayores del pueblo del autor, Cuevas del Valle, que ha cambiado por Covalverde con la licencia correspondiente de todo autor pero que se identifica inequívocamente por las muchas alusiones a su ubicación y a sus alrededores. El aciago julio de 1936 llegó a este recóndito lugar perdido en la Sierra de Gredos, siendo republicano en sus inicios, cuarenta días y diez ejecuciones, para en breve tiempo cambiar de signo, lo que derivó en un «diez por uno»: hombres, mujeres, niños o ancianos eran designados por tres cabecillas que llevaban la voz cantante, llegando a diezmar un población de mil almas con alrededor de cien que desaparecieron víctimas del horror y ante la vista de sus seres queridos.
El autor ha recuperado la memoria de los ancianos de la localidad que le han referido sus recuerdos, algunos de ellos muy vivos a pesar de los años transcurridos, y que relatan no solo los «paseos», las muertes y los lugares de las fosas comunes sino también las vejaciones, palizas, robos y actos violentos que ocurrieron.
Los dos bandos hicieron de las suyas en aquellos meses.
Las cinco balas que figuran en la portada tienen nombres escritos pero su significado y alcance queda para el curioso lector que se acerque a las páginas del libro."

(Información tomada del comentario sobre Covalverde publicado en la web A leer que son 2 días:
http://alqs2d.blogspot.com.es/2017/07/covalverde-de-santos-jimenez.html)

Contamos con varias personas invitadas entre ellas el autor de Covalverde: Santos Jiménez.

Y como siempre: músicas, vídeos, fotografías...