Sábado Negro en Traficantes de Sueños
10 de junio de 2017 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20170610

(Comienzo crónica de Carmen Mateos)

Allá por el 2007 comenzaron los Sábados Negros, más tarde cambiaron de color, aunque no de nombre, y los temas pasaron de la novela negra a la memoria histórica, a la literatura en general, a unos niños robados, a la ciencia matemática... El día 10 de junio en Traficantes de Sueños y con toda la calor, volvemos a la memoria histórica, esta vez con un Maestro, Ángel Llorca, que "soñó la República" y que dejó una obra para que soñemos ahora los que deseamos una educación de "otro estilo", digamos, a la que hay.

La tarde comienza con la música de Joaquín Díaz y el "Romance del prisionero". En pantalla aparecen fotografías muy sugerentes sobre prisiones, que tienen forma de iglesia, de muralla o de simple palomar que parece posado sobre el paisaje de Castilla. Todos son recintos cerrados para humanos o para palomas y una letra que nos habla de un prisionero y de un ballestero "dele Dios mal galardón". Esto de las letras de una época, seamos sinceros, no siempre lo entendíamos a la primera y si no recordemos aquellas "flores a porfía" que cantábamos sin saber muy bien a quién le dedicábamos las flores. (Excusas por la digresión).

De Ángel Llorca y del Colegio Cervantes nos van a hablar tres personas que desean una renovación de la enseñanza y que miran atrás para recordar, precisamente, una enseñanza renovada. Se trata de:
José Luis Gordo. Presidente de la Fundación Ángel Llorca.
Ángeles Cárdaba. Maestra, que no examinadora.
Ana Llorente, filóloga hispánica.
Los tres forman parte de la Asociación Acción Educativa. Esta asociación tiene su origen en 1975 y su voluntad fue siempre la de renovar la enseñanza y colaborar con un giro que vaya de lo memorístico a lo creativo y que viene a evocar aquellos años en los que Ángel Llorca votó por lo mismo y lo pudo ejercer en el Colegio Cervantes de Cuatro Caminos de Madrid.

Imagen fotografia 1

Ángel Lorca era del pueblo alicantino de Orcheta, allí nació en 1866. Era un maestro comprometido, o mejor, una persona comprometida que de hecho, ya antes de su magisterio, creó en su pueblo una Cooperativa de apoyo social (especie de Seguridad Social). Más tarde en Elche, su primer destino profesional, también ayudó en la primera huelga del sector del calzado.
Como intelectual, consituye el prototipo de hombre del 98: cosmopolita, europeísta, muy culto...

Estudia en su pueblo y se examina por libre en la Escuela de Magisterio de Alicante. Ya en Elche, escribe en la prensa local y sus artículos son un azote para las autoridades del momento. Esa línea de conducta también lo va a llevar a contradecir, si lo ve necesario, al mismísimo Giner de los Ríos, amigo personal y muy cercano ideológicamente.
Tras veinte años en Elche, se viene a Madrid, en alternancia con Valladolid, porque quiere que le dé clase Bartolomé Cossío. Su inquietud intelectual no solo se muestra en detalles como este, sino también en sus viajes al extranjero para aprender métodos pedagógicos innovadores y, no conformándose con dar clases a los niños, crea también una auténtica escuela de magisterio que "exporta" maestros que difundan renovación y amplitud de miras en sus clases.

Cuando en 1918 la Escuela Pública Cervantes abre sus puertas en Cuatro Caminos, su director es Ángel Llorca y va a serlo hasta el año 1936, fecha en la que se jubila. Durante la República se encarga también de las Misiones Pedagógicas, magisterio itinerante que tanto enriqueció culturalmente a la España de entonces.
En 1934, cuando gana la CEDA, él se atrinchera en el Colegio y sigue protegiéndolo contra los recortes que se le imponen. Dos años más tarde, en 1936, aunque se acaba de jubilar atiende al llamamiento de convertir los colegios en lugares de recogida de niños que lo necesitan. Más tarde es evacuado a Valencia y allí crea también un internado para niños en su misma situación.

El final es tan triste como corresponde a lo que se le vino a España encima: una dictadura miserable (generosas no se sabe que existan) lo castiga con una "inhabilitación a perpetuidad" que le priva de su pensión de jubilado. Murió en Madrid en 1942.

Pero ahí quedó su ejemplo y José Luis, Ángeles y Ana de ello nos hablan esta tarde. Ana nos dice que la realización de este proyecto es fruto de que a finales del siglo XIX y comienzos del XX se aúnan en Ángel Llorca su condición de maestro y un ideal muy fuerte. Es el ideal de hacer una escuela autogestionada, una casa de educación aconfesional en lo religioso y en lo político y de esa forma, "Haremos hombres libres". Él es el maestro de la Generación del 98 y como su preocupación es de carácter atemporal, su éxito también lo va a ser.

Los testimonios gráficos que nos procuran nos dejan una buena información de cómo era esta Escuela de Cuatro Caminos: los niños trabajan en grupos; los comedores son atendidos por los propios niños, ellos ponen los manteles, las flores en cada mesa, cortan el pan con una exquisitez envidiable y cada día uno de ellos se responsabiliza para "hacer de padre", para servir la comida. El grado de responsabilidad que se les da es vital a la hora del aprendizaje para la vida.

Imagen fotografia 2

Las instalaciones cuentan con piscina, cuentan con cabinas para dejar el material y que los niños puedan ir a clase sin cargar con carteras de peso inaguantable. Su arquitectura habla de un colegio pensado por y para un aprendizaje motivador. Es un recinto con mucha luz, con un pasillo ancho en el que se pueden realizar actividades, con ventilación, buen comedor, azotea para tomar baños de sol. Las imágenes que vemos nos hablan de una modernidad envidiable.

Y si acogedoras son las instalaciones, también lo son las ideas krausistas que laten en su magisterio:
- Investigación.
- Laicidad.
- Contacto con la naturaleza.

En el día a día, en la realización práctica de todo esto, las clases se convierten en un ámbito en el que no hay deberes ni exámenes, en el que el horario es ampliable en la medida que sea necesario, en el que se crean talleres de taquigrafía, de mecanografía, de encuadernación, de carpintería, etc. Al abrirse al entorno, este se disfruta para enriquecer y puede traducirse en visitas al Museo del Prado o a la naturaleza. Se aprende viendo y haciendo pensar, nunca anteponiendo la memorización a la creatividad.
Hay ejemplos muy oportunos en este sentido. El profesor pone la palabra "crisis" en el encerado y motiva a los niños para que se pregunten sobre ello. Acto seguido, parece ser que las preguntas llovían sobre el profesor, que se limitaba a conducir el aprendizaje, en vez de dar la "clase magistral" a la que estamos acostumbrados.

El proyecto no se quedaba en la educación infantil, sino que las familias también estaban incluidas en el aprendizaje y para ellas había películas, documentales... los testimonios fotográficos nos enseñan salas llenas de esas familias que, con la televisión por inventar, pueden saber y ver cómo eran las pirámides de Egipto.
Y también se atiende a los adultos atendiendo a los exalumnos. Se crea un "Grupo de mayores", para que la vinculación al saber continúe pese a estar ya fuera de la edad escolar. Este grupo, llamado "Grupo octavo" dejó muy buen recuerdo en uno de sus alumnos: Santiago Carrillo, que agradece la curiosidad despertada por sus profesores, considera que tal vez la firmeza de su carácter deba mucho a su formación en la Escuela Cervantes y que reconoce que las tres personas más influyentes en su vida fueron su compañera Carmen, la Pasionaria y su maestro Ángel Llorca. Este grupo tuvo conciencia de su identidad y se veía su deseo de dejar huella, no es casualidad que dejaran tantos testimonios fotográficos y tantos diarios de clase. Como nos dice Ángeles, "No eran universitarios, pero lo parecían". Tal vez porque su salida de la escuela no puso un punto final.

¿Qué decir del profesorado? Su selección se hace a través de un patronato que, por ejemplo, de doscientas solicitudes elige a ocho aspirantes para que impartan sus clases. La ratio es de unos cuarenta alumnos por profesor. Una de estas profesoras que vivió esos esperanzadores y truncados años de nuestra historia se llama Justa Freire. Ella guarda el legado de Ángel Llorca durante los años de la dictadura, arriesgándose al hacerlo. Hoy día, sus herederos consideran que el mejor lugar para ese legado es Acción Edicativa. A Justa Freire la vemos agrupando a sus alumnos para que contemplen una silla, por ejemplo, y haciéndoles ver a través de ella quién sabe si incluso la savia que alimentó la madera de la que la silla se hizo (siempre aprendiendo, y enseñando, de forma activa).

Justa Freire nace en un pueblo zamorano y en Zamora estudia magisterio. La dictadura franquista la acusa de "ayuda a la rebelión" y es recluida en la cárcel de Ventas. Podemos ver un retrato suyo en la cárcel, hecho por Mercedes Núñez Targa. Allí, en la cárcel, junto con otras presas políticas, se dedicó a alfabetizar a presas jóvenes o a crear un grupo de teatro que ensayaba en los servicios, una vez que habían hecho el recuento de presas. Siempre luchó por volver a la escuela pública, pero pasó años ganándose la vida con clases particulares y aunque debió de tener alumnas agradecidas (como es el caso de una niña chilena que le decía "Justirrinina, tú tendrás una calle en Chile") lo cierto es que no cejó en su empeño y, eso sí, cuando le permitieron volver fue dándole una plaza en Manresa. La alumna chilena no acertó con la calle en su país, pero hoy día se van a hacer realidad tres calles con nombres nuevos en Madrid: Maestra Justa Freire, Maestro Ángel Llorca y Maestra María Sánchez Arbós.

De los maestros de la República, la Fundación Ángel Llorca quiere recordar la injusticia histórica que padecieron y enumera esta tarde en Traficantes de Sueños las tristes realidades a las que se enfrentaron: Unos fueron fusilados, otros encarcelados, otros humillados dejándolos sin su merecida pensión y otros pasaron su vida en el exilio.

La información que se nos ha ofrecido esta tarde no es solo la de un maestro que soñó la República y que fue recordado por sus alumnos de forma emotiva y agradecida durante toda la vida. Fue también el recordatorio de la tragedia, con mayúsculas, que supuso el fin de la República, periodo en el que se crearon más escuelas que en cien años de las monarquías precedentes. Y si un maestro soñó la República tal vez se pueda soñar en el 2017 que otra Escuela es posible y desear que los que luchan por ella hagan realidad ese sueño.

Se anunciaron dos libros relacionados con el Colegio Cervantes:
Comunidades Familiares de Educación escrito por Ángel Llorca y
Justa Freire o la pasión de educar de María del Mar del Pozo Andrés.

La exposición sobre Ángel Llorca y el Centro Escolar Cervantes sigue recorriendo lugares de nuestro país. Merece la pena asistir a cualquiera de sus visitas guiadas.
(Para conocer el recorrido de la exposición, visitar la página web de la Fundación Ángel Llorca: http://www.fundacionangelllorca.org/)

Buen verano, el reencuentro de septiembre ya está ahí. Que todos sabemos que esto se pasa rapidito ¿o no?

Imagen fotografia 3
(José Luis Gordo, Ángeles Cárdaba, Manolo Rodríguez y Ana Llorente)

(Final crónica de Carmen Mateos)


En junio de 2017 dedicamos nuestro encuentro al recuerdo de Ángel Llorca y su labor en el Centro Escolar Cervantes.

Estuvieron con nosotros personas de la Fundación Ángel Llorca.

Ángel Llorca fue el primer director de Centro Escolar Cervantes.

"Este grupo escolar, enclavado en Cuatro Caminos, tenía los fines generales de las Escuelas Graduadas de la época y los especiales de:
Servir de práctica para el ensayo de nuevos procedimientos pedagógicos.
Llevar la acción educativa de la escuela a las familias de los niños alumnos.
Práctica de los cursos de perfeccionamiento de maestros, del Museo Pedagógico, de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y de la Cátedra de Pedagogía Superior.
Hacer extensiva esta experiencia a otras escuelas públicas. Fruto de ello se crean escuelas, que dirigidas por antiguos maestros del Grupo Escolar Cervantes, funcionan con los mismos principios.

Abrió sus puertas el 15 de enero de 1918, aunque las condiciones de funcionamiento básico se produjeron en 1921.
Se trataba de una escuela oficial de ensayos pedagógicos que dependía del Ministerio de Instrucción Pública articulado en torno a un Patronato que preside el Director General de Enseñanza Primaria.
Tenía 324 alumnos y doce maestros funcionarios propuestos por la propia Escuela.
Funcionaba en horario de 9 de la mañana a 9 de la noche. Además de la propia actividad docente existían otras actividades tales como:
Acción social: comedor, veladas familiares y para antiguos alumnos.
Acción cultural: proyecciones de cine, conferencias, conciertos, visitas educativas para los alumnos y sus familias.
Acción escolar ampliada: actividades extraescolares, escuela nocturna, biblioteca circulante, talleres, etc. destinados a los alumnos, antiguos alumnos y familias.
Acción profesional: cursos de perfeccionamiento de profesorado y participación de los maestros del Grupo Escolar en congresos internacionales sobre educación, elaboración de proyectos y materiales para otras instituciones públicas.
Proyección europea: participación en congresos internacionales, intercambio de experiencias pedagógicas con los países europeos más avanzados en materia educativa."

(Información tomada de la web de la Fundación Ángel Llorca:
http://www.fundacionangelllorca.org/)