Sábado Negro en Traficantes de Sueños
13 de mayo de 2017 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

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(Comienzo crónica de Carmen Mateos)

Con un arqueólogo, Antonio Rodríguez-Hidalgo, y un presentador, Manuel Rodríguez, se puede organizar un Sábado Negro que deje al público entusiasmado. El primero compagina trabajos en Atapuerca, en la Universidad Complutense y allá donde la arqueología le permita saber más y más. Al segundo se le ocurren temas como este, o las matemáticas o los niños robados, por citar tres de los noventa y tres con que nos ha hecho público fiel. Todo ello, como siempre, en Traficantes de sueños y a las 18'30 de la tarde.

Como de primitivismo iba el sábado, comenzamos por saber que la flauta la tenemos desde hace 40.000 años, de huesos de rapaces, eso sí, no de comerciales plásticos que las hacen ahora tan baratitas. Pero la música que escuchamos hoy es la de Kepa Junkera, uno de los instrumento que se escucha en algunos de los temas es la txalaparta. A continuación un vídeo nos muestra a las hermanas Maika y Sara Gómez golpeando con sus palos la txlaparta y nos envían un ritmo creciente y unos sonidos que pueden evocar el de las campanas.

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Arturo Asensio es también presentado y a él debemos la ilustración que aparece en el cartel que anuncia este Sábado (unos seres humanos en pleno acto de canibalismo).
No obstante, la fotografía que va al fondo del asunto es la del cuadro de "Saturno devorando a su hijo". Que el hombre destruye al hombre, no es novedad, pero Goya también nos recuerda que podemos destruirnos comiéndonos los unos a los otro.

Y es bueno resaltar que el tema de prehisoria y canibalismo se abordó exquisitamente. Si alto fue el nivel científico, no lo fue menos el de la naturalidad. El arqueólogo parecía decir: "Así hemos sido y así somos". Desde que aparecimos, hasta, quién sabe, si la Siria de hoy.

Hay unas recomendaciones previas que avisan de que el material fotográfico tal vez no sea apto para todos los públicos (en el sentido estomacal, se entiende); de que a todos -sabio y público- nos anima un espíritu científico; de que ningún animal utilizado para el avance científico ha sufrido; y de que en casa, mejor no hacer estas cosas de desollar y comerse al otro.

La conferencia se estructura en dos apartados. En el primero, se comienza por definir canibalismo y se muestra su existencia como realidad humana. En la segunda, se incide en los estudios arqueológicos que demuestran dicha realidad. Podríamos hablar de "mostrar" y "demostrar", como esquema básico.

Para definirlo, nada tan sencillo como entrar en Google, si no fuera porque aparecen 1.800.000 resultados. Desde aquí, agradecemos al arqueólogo que nos evite leer 1.799.999 y que nos ofrezca la que estima oportuna, es decir, que esto del canibalismo es el hecho de que un individuo coma partes de otro individuo de su misma especie. Si la especie es la humana, toma el nombre de "Antropofagia". También hay un sentido metafórico de la palabra, es la que nos recuerda que individuos depredadores (evoquemos aquí la fotografía de un político, por ejemplo) nos devoran y nos recortan partes muy humanas de nuestras vidas.

Y esta definición se apoya en documentos gráficos, como la preciosa escena de los gemelos Adrie y Alfons Kennis, holandeses, reconocidos artistas que ilustran los hallazgos arqueológicos donde representan el primer caso de canibalismo conocido en la historia de la humanidad, que "he tenido la suerte de estudiar de forma directa en Atapuerca", o la de una persona atada en fase de ser precomida o un leopardo devorando a otro leopardo.
Aparece también un menú que puede ser degustado por 8 euros y que avala la idea de comer "partes" de otro ser humano. Los platos podrían ser: magro, tocino, casquería, torreznos, morcilla, tuétanos... también sería posible hacer una harina con los huesos bien molidos.

No es difícil mostrar la existencia del canibalismo a través de mitos, ritos y tradiciones culturales. Ejemplo de ello sería:
. El "tomad y comed, que este es mi cuerpo" de la tradición cristiana. (Curiosamente, en países africanos hubo grupos que habían tenido canibalismo, y pensaban que Europa también lo practicaba, precisamente por la identificación de hostia- cuerpo y el hecho de que se llevaran a los esclavos, lo que solo concebían si era para comérselos).
. El mito de Saturno como devorador de sus hijos, para que no le usurparan el poder.
. El cuento de Hänsel y Gretel, engordados por la bruja perversa y caníbal que pensaba comérselos.
. O un ejemplo tan reciente como Terminus el santuario de supervivientes de la serie Walking Dead.

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¿Por qué se es caníbal?
Las motivaciones pueden establecerse con hipótesis psicógenas, con hipótesis materialistas o con hipótesis de tipo cultural.
En el primer caso, se trata de razones de orden psicosexual. Ejemplos conocidos son los del Caníbal de París, el estudiante japonés que devora a la estudiante holandesa cuyas "sobras" deposita en el Bosque de Boulogne y el del Caníbal de Rotemburgo que, rizando el rizo, solo quiere comer a quien desee ser comido. En ambos casos se trata de personas de apariencia normal cuyo móvil está, tal vez, en el deseo, casi místico, de confundirse con el otro. En el caso del ingeniero de Rotemburgo, vemos un vídeo que nos lo presenta diciendo "Nací en 1961. Maté, descuarticé, comí. Lo llevo dentro de mí" (no se interprete la última frase como llevar el remordimiento por lo comido, sino por la fusión de cuerpos). Cuerpos de ingenieros, ambos lo eran, que terminaron uno en la muerte, y en la cadena perpetua el otro. Para el comido, la razón estaba en llegar al "éxtasis máximo". En cuanto al caníbal, que se considera "caníbal por amor", cuando de cenar a su amado se trata, se da el gusto de utilizar su mejor vajilla, un buen vino y unas velas, no sabemos si con el propósito de hacer una antropofagia romántica.

Las hipótesis materialistas son las que se basan en una cuestión de proteínas, de calorías; en definitiva, de sobrevivir. Este canibalismo se da, sobre todo, en casos de asedios a ciudades en los cuales si el hambre no lo explica todo, por lo menos lo explica en parte.

Respecto a las causas culturales, muchas veces están en función del miedo, miedo a que si no ofrecemos este sacrificio a los dioses, quién sabe si mañana saldrá el sol.

Y para terminar esta primera parte de la conferencia-entrevista hay que recordar que pese a las evidencias que se han mostrado, en ocasiones se niega la existencia de esta manifestación humana. Podrá negarse, pero en la prehistoria, el canibalismo existió de forma recurrente.

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Y en la segunda mitad de esta tarde se abordará, bajo una perspectiva tafonómica, la existencia del canibalismo prehistórico. (Tal vez sea preciso recordar que "tafonómico" quiere decir "proceso de fosilización"; estas palabras, a veces, se nos olvida qué significan). Es decir, cuando un hueso se estudia en su proceso hasta que llega a ser fósil, se pueden apreciar en él unos marcadores, unas huellas, que nos aportan valiosos e inequívocos datos. En este caso, los marcadores tafonómicos del canibalismo están presentes de diversas formas. Aparecen en dichos huesos:

- Marcas de corte.
Desollando a un chimpancé, imágenes que vemos en pantalla, se puede aprender qué marcas de corte deja el canibalismo si en vez de chimpancé fuera un humano. Son marcas muy claras de un proceso carnicero. Incluso en el canibalismo de la Edad del Bronce se ha podido ver un resto humanao al que le fueron extraídos los lomos para ser comidos (y estamos hablando de un tiempo en que las pirámides de Egipto ya están hechas).
En la cueva granadina de Malalmuerzo hay restos de niños con marcas delatoras de haber padecido canibalismo.
En Inglaterra aparecen restos canibalizados con extracciones muy meticulosas en las que, incluso, se han limpiado los cráneos.
Marcas de canibalismo hay también en huesos encontrados en la cueva asturiana de Sidrón.
La carne, en el caso de un "Ritual budista del entierro celestial", es ofrecida a los buitres para mejor entrar en proceso de reencarnación ("dar almas a las aves"). Obviamente, en este último caso, no se podría hablar de canibalismo, al tratarse de especies distintas, pero sí de ofrecer la carne para ser comida.

- Marcas de fracturación.
Los huesos se fracturan desde el comienzo de la humanidad y su sentido es obtener las médulas. Esta fracturación se da en el canibalismo, ya sea perimortem o sea posmortem. Se trata de fracturas que se repiten y con las que se llegan a crear cráneos-copa, cráneos que se utilizan como cuenco.

- Mordeduras humanas.
Son estas unas marcas definitivas a la hora de argumentar sobre la existencia de la antropofagia. Las marcas de los dientes son testimonio inequívoco de canibalismo.

El proceso carnicero, las marcas de corte, las fracturaciones, las mordedurtas humanas... todo ello constituye una evidencia definitiva de que el hombre prehistórico ha devorado a seres de su especie. En palabras del científico: "Siempre ha existido el canibalismo". Y si nos lo permite, subrayamos su frase final: "Lo excepcional es NO ser caníbal".

Las respuestas a las preguntas del público redondearon y enriquecieron la tarde.

P.- ¿Los homo sapiens comieron neandertales?
R.- No se sabe si convivieron. En todo caso ¿sería canibalismo al no ser de la misma especie?

P.- ¿El canibalismo sobre niños es habitual en la prehistoria?
R.- Sí. En la cueva de Malalmuerzo hay muchos testimonios de ello.

P.- ¿Se comía todo o parte?
R.- Normalmente se come todo. Esto avalaría la teoría de las proteínas. Sin embargo en los rostros no hemos encontrado marcas de mordeduras.

P.- ¿Son los mismos tipos de marcas sobre los animales y sobre los humanos?
R.- Lo que nosotros presentamos es basura, son los restos de comida y estos eran de humanos, de chimpancés, de ciervos, etc. De todas formas, el canibalismo es habitual, pero no cotidiano. Aunque entre los aztecas sí había cotidianeidad. Por otra parte, también hay restos enterrados no canibalizados.

Por último, actualizando el tema en lo cinematográfico, una persona del público recordó la película francesa "Themroc". Recordemos que esta película, subtitulada "El cavernícola urbano" es de 1973, la protagoniza Michel Piccoli y en su caso las razones de su conducta hay que buscarlas en que está hartito de su fábrica, de su rutina, de su vida y comienza por hablar con gruñidos y termina por cenarse a un gendarme.

La conferencia termina recordándonos Antonio Rodríguez-Hidalgo a Idi Amin, el presidente de Uganda, que en los años 70 ejercía la antrofagia con el fin de ahuyentar los malos espíritus.

Y si no nos basta, que así ocurre a nada que nuestra curiosidad ande despierta, tenemos una serie de libros recomendados:
1.- Swift, Jonathan: Una modesta proposición.
2.- Botella, Miguel y Alemán, Inmaculada: Los huesos humanos. Manipulación y Alteraciones. Bellaterra.
3.- Reeves Sanday, Peggy: El canibalismo como sistema cultural. Lerna.
4.- Takada, Shiguro: Canibalismo ocasional: secretillos vergonzosos sobre la supervivencia a ultranza. Desnivel.
5.- Bermúdez de Castro, José María: Hijos de un tiempo perdido. Crítica.
6.- Arsuaga, Juan Luis y Martínez, Ignacio: La especie elegida. La larga marcha de la evolución humana. Temas de hoy.

Y hablando de comida y de hambres cinematográficas, oportuno final en blanco y negro. No hacían falta palabras para saber del peligro que corría Charlot ante su hambriento compañero de cabaña. Indudablemente, Charles Chaplin estaba muy, muy lejos del ingeniero alemán que deseó ser comido.

¿Y cómo terminar? Pues con "Huesitos" saboreados dulcemente. Un cuenco rojo de plástico (sin alusiones a cráneo prehitórico) fue pasando entre el público, que tomó su racioncilla, entre risas.

Mil gracias por este Sábado a los que tan bien hacen las cosas. Por supuesto, incluyendo a "nuestra librería favorita" -que no lo dijiste, Manolo-, Traficantes de sueños.

Anuncio: 10 de junio de 2017, próximo Sábado Negro, a la misma hora y en el mismo sitio. Se llamará: "Ángel Llorca, el maestro que soñó la República desde el Grupo Escolar Cervantes" (Madrid). Contaremos con la participación de personas de la Fundación Ángel Llorca (que fue el primer director del colegio en 1921)

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Blas Garzón, Antonio Rodríguez-Hidalgo, Manolo Rodríguez

(Fin crónica de Carmen Mateos)


En mayo de 2017 volvimos a la arqueología, en concreto a la arqueología prehistórica.

Estuvo con nosotros Antonio Rodríguez-Hidalgo.

Antonio Rodríguez-Hidalgo nació en Mérida (Badajoz).
Es licenciado en Historia (2006) por la Universidad de Extremadura, (especialidad de Prehistoria y Arqueología).

Es Investigador post-doctoral (subprograma Juan de la Cierva), Departamento de Prehistoria, Universidad Complutense de Madrid.
Es miembro del Instituto de evolución en África (IDEA) y del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA).