Sábado Negro en Traficantes de Sueños
11 de marzo de 2017 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20170311


Crónica Carmen Mateos (inicio)

Y seguimos creciendo en información, en emociones y en Sábados compartidos.
Esta es la número noventa y uno de nuestras sesiones y la número setenta y uno de las celebradas en "nuestras librería favorita" Traficantes de sueños.
Son las 18:30 del 11 de marzo de 2017.
Un buen día, primaveral, pero en absoluto disuasorio para el público fiel: el salón está lleno.

El asunto de hoy tal vez podría enunciarse así:
"¡Inconcebible!: Bebés robados (De la represión franquista al negocio)"

La tarde comienza con música de Pedro Soler, a la guitarra flamenca (un francés que Manolo descubrió gracias a Ángel Lacalle) y de Philippe Mouratoglou a la guitarra clásica.
Interpretan un tema de su disco "Rumores de la caleta", la "Malagueña" de Albéniz.
El vídeo no se limita a la interpretación en sí, sino que se combina con imágenes de documental en blanco y negro, y figuras de dibujo insinuado.


Las artífices de la tarde son mujeres directamente implicadas en el asunto.
No ha sido necesario que fueran "dañadas" directamente para que se implicaran en ello. Es el caso de la periodista María José Esteso Poves (Colectivo Editor de Diagonal) o de Soledad Luque ("Todos los niños robados son también mis niños") o de Elena Sevillano, diputada de Unidos Podemos, que abraza la causa de la "buena política", la que la hace estar aquí. Además, una madre, Pilar Navarro, y una hija, Irene Meca, quedarán ya grabadas en nuestra memoria y nos preguntaremos más de una vez cuál habrá sido el desenlace de sus búsquedas.

La tarde tiene también una destinataria especial, se llama Victoria Utiel, falleció el día anterior, con 53 años, y sin haber encontrado a una hermana nacida en 1971.

Vemos un vídeo que comparten distintas asociaciones que luchan por recuperar a estos niños. Sus igmágenes nos acerca testimonios de familiares afectados (Josefina, Mario, Juana...) nos habla de lugares en los que ocurrieron los robos (Alicante, Madrid...) y deja en el aire una pregunta crucial ¿Quién impide que se investigue? ¿Por qué ese número tan exagerado de causas archivadas?


Pilar Navarro tenía 23 años cuando tuvo a su niña. Era su primera hija y estábamos en 1973. La clínica, Nuestra Señora del Rosario.

La trama que se la arrebató era la que venía funcionando desde muchos años antes. Era una red de robo de niños que contaba con experiencia y perfección.
Ella nos cuenta que hace cuatro o cinco años leyó un artículo de María José Esteso en el periódico Diagonal en el que se contaba un caso que le supuso una alarma respecto a lo que le había ocurrido con el nacimiento de aquella niña de sus 23 años.
Pilar había tenido a su hija sin ningún problema, pero Sor Pura (luego conocida por más casos) le dice que sí, que hay problemas, son problemas de respiración que hacen que haya que recurrir a la incubadora. Al rato, vuelve Sor Pura a la habitación para decir que la cosa se complica y han de llevar a la niña a la Cruz Roja. Cuando aparece de nuevo la monja es para decir que la niña está muerta. Estos son los hechos.

Es importante que entre nacimiento y muerte transcurran menos de veinticuatro horas, porque en aquel tiempo si un niño moría antes de las 24 horas de haber nacido no se inscribía en el Registro Civil, sino que se consideraba aborto.
Pilar no relacionó la muerte de su niña con ninguna delincuencia organizada, ni dudó de que la muerte había sido cierta. Pero su búsqueda es inmediata a la lectura del artículo de María José Esteso y en esa búsqueda se encuentra con que en la clínica le deniegan su historial, que las pesquisas en el cementerio no aportan nada y que en el registro de abortos tampoco figura su niña. Si nace una niña, aseguran que ha muerto, no hay ningún entierro, no está registrada como aborto... la pregunta es inmediata ¿Dónde está esa niña? La pregunta continúa hasta hoy, aquí y ahora; la posible respuesta da vértigo.

Pilar se pone en contacto con la Asociación "Todos los niños robados son también mis niños" y hoy está aquí para contarnos los hechos.
Imposible no admirar a quien además supera el inevitable nudo en la garganta, a quien nos dice que quiere huir del victimismo porque su objetivo no es solo abrazar a su hija, sino que la verdad y la justicia vengan de la mano de ese abrazo.

Gracias Pilar, por tu relato y tu actitud.


"Soy adoptada. Antes no lo decía, pero ahora lo digo". Así comienza a hablarnos Irene. Se apellida Meca Mateo. Tiene 63 jóvenes años y es una hija que busca a su madre.

Creció sin padre, porque había muerto cuando ella tenía tres años. Sabía que su casa era menos cálida que otras (apunta esto con una delicadeza admirable). La falta de calor, incluso las alusiones a su condición de adoptada, alguna ofensa directa... todo se lo explica cuando a los 15 años se entera de que es adoptada. Como ella nos dice "Cuando te enteras, entiendes".

Y cuando caminas con esas incógnitas respecto a tus orígenes, la pregunta insiste en presentarse de la mano de la generación siguiente. Cuando sus hijas, dos niñas, van al colegio y entre los deberes les piden que hagan un árgol genealógico ¿qué pasa con los abuelos? Irene les cuenta a sus niñas que ella fue adoptada y hay lagunas en ese árbol. La respuesta de una de sus hijas es para el gozo más inmenso ¿No es así, Irene? ("No saben tus padres lo que se han perdido"). Pero antes de ensanchar el corazón con lo que su hija le dice, Irene ha pasado por escuchar que su madre no la quiso, que siente que la odia... Ahora solo sabe que quiere saber por qué no tuvo una madre biológica que la cuidara. ¿La encontrará?

Las cifras fluctúan entre la esperanza y el temor. Su razonamiento es: "Si tengo una madre adoptiva que vive con sus 95 años... " Toda la suerte del mundo, Irene. Y no nos gusta desearte suerte, si no va de la mano de que las cosas cambien y las trabas dejen paso a la eficacia institucional. Que el "Camino a la justicia" llegue a buen puerto.


Un vídeo de Álvaro Minguito, realizado en marzo de este mismo año, nos ofrece la intensidad del horror: las imágenes nos muestran a una persona que busca a un adulto que de bebé tenía el labio leporino o que se cita al Dr. Vela o que solo se cuenta con el dato del año de nacimiento o la clínica en la que nació el bebé desaparecido.
También se hacen alusiones a la participación de integrantes de la iglesia.
Pero también se percibe que el trabajo ha sido mucho y la escasez de datos sigue estando ahí.


De todo ello nos habla María José Esteso (Periodista, miembro del Colectivo Editor de Diagonal), que ha hecho suya esta causa porque en ocasiones "uno va más allá de lo profesional".
Hace ocho años que comenzó a publicar reportajes en Diagonal en la creencia de que se trataba de casos sueltos, pero no, esos "casos sueltos" se convirtieron en montones de testimonios de personas que se sentían identificadas con lo que ella contaba.
Los médicos que intervenían coincidían muchas veces en sus apellidos ilustres; en el libro de defunciones había razones tan peregrinas como morir de otitis; se encontraron ataúdes vacíos; fechas duplicadas de nacimientos de niños; había anotaciones en las que figuraba "a entregar" cuando la madre que paría era soltera y se trataba de niñas mellizas.

Los datos macabros tampoco pueden ocultarse, desde el año 1967 ya se enseñaba un bebé congelado a los padres que insistían en ver el cadáver de su niño.
Las preguntas que se hace María José son las que todos nos hacemos atendiendo a la valiosa información que ella nos ha brindado: ¿Por qué se archivan la mayoría de las denuncias? ¿Por que la impunidad de posguerra continúa? ¿Por qué de las dos mil demandas presentadas, el 80 por ciento ha sido archivado?

A la periodista todavía le parece increíble y se asombra de que en Argentina sean 500 los niños desaparecidos en la dictadura y que el número, aquí, sea incalculable.
Efectivamente, el cálculo es difícil cuando nos dice que han aparecido niños nacidos en La Paz madrileña que han aparecido en México y que se sabe que alguno de los bebés fue llevado a Chile.

Con todo ello, no puede ser otra la conclusión que la que María José nos transmite: España forma parte de los países que están a la cola en derechos humanos.


Soledad Luque, de "Todos los niños robados son también mis niños", comienza su intervención hablándonos del recorrido histórico que tienen los robos, que se enmarcan entre el año 36, en el que ya hubo algunos casos, y el año 1987, fecha un tanto insegura, pero que coincide con la Primera Ley de Adopción.
Las primeras razones para la entrega de bebés se debieron a la represión franquista y tuvieron el aval ideológico, entre otros, del psiquiatra Dr. Vallejo Nágera, que con una trayectoria nazi a sus espaldas hablaba del "gen rojo", de la "herencia marxista" que solo se podía corregir si el niño era separado de sus padres.

En torno a los primeros años 50, España comienza a tener unas relaciones internacionales que hacen que desaparezcan los robos de los niños nacidos en las cárceles.
Las mujeres libres, por otra parte, comienzan a parir en instituciones y el robo pasa a ensañarse con las que son más vulnerables; no hay ningún caso de robo a gentes económicamente fuertes. Sin embargo, aparte de que la trama comience a tener móviles económicos nunca están excluidas las razones represoras del régimen. Se trata de un crimen más dentro de los crímenes franquistas.

La pregunta es ¿por qué se continúa en la democracia? ¿hay razones políticas para que el robo no cese y para que no se descubra plenamente?
Su Asociación así lo cree y, de hecho, socialmente se avanza (antes no se llenaban locales como este), pero no hay una eficacia política para acabar con la impunidad, aunque sí se ve mejora de actitudes en los nuevos participantes en la política activa.
En Navarra, por ejemplo, se ha presentado un Proyecto de Ley de Bebés Robados.

Sin embargo, en el ámbito judicial las cosas no van a buen ritmo, y si el Dr. Vela tiene que ir a declarar es porque el propio médico reconoció su firma en un documento comprometedor y hubiera sido escandaloso que el juzgado no se hiciera cargo del caso.
En este ámbito es inaudito que la jusiticia española ni siquiera ayude a la argentina, que sí se implica. También en México se ha admitido querella interpuesta por Amnistía Internacional.
Pero Soledad pone el dedo en la llaga cuando hace notar que "tenemos el Gobierno que tenemos". No obstante, y aunque sigamos sufriendo la impunidad, sí hay ayuntamientos que comienzan a querellarse por crímenes del franquismo, otros no lo consideran conveniente, es el caso del de Madrid.

Con las intervenciones de los asistentes todavía nos enteramos de más cosas o, sencillamente, recordamos las que ya sabíamos: Que López Ibor tampoco fue ajeno a la concepción ideológica que ayudaba a que las cosas fueran como fueran.
Que los libros de Vallejo Nágera se han seguido estudiando en la Facultad de Medicina hasta hace poco tiempo.
Que el miedo y el silencio tuvieron mucho que ver para que a los padres ni se les pasara por la cabeza que estaban siendo víctimas de tan repugnante crimen.
La trama de los robos estaba tan bien urdida que, como señala María José Esteso, para reencontrarse padres e hijos biológicos, el esfuerzo ha de ser heroico.

De momento, lo que se pide, en concreto, es que haya un banco público y gratuito para pruebas de ADN, que se cree una fiscalía especial, que no se archiven los casos y, en definitiva, que se investigue a fondo.

Al salir, las palabras que flotaban entre los asistentes eran síntoma de haber escuchado muy bien: "Inconcebible", "Indignante" "Pedir justicia no nos excluye a nadie", "Yo no sabía que todo esto era tan intenso, tan largo en el tiempo, tan bien urdido".
Y también: "Cómo se ha contenido lo emocional, que estaba ahí, para que primara lo informativo".

Por último, todo giraba en torno al deseo de encuentros gozosos y atreviéndonos a especular nos decíamos que el acto valiente de los padres adoptivos, que sí saben cómo fue todo, tal vez tenga algo que ver con un posible final reparador.

Hay libros que explican las historias y las razones para que así sucedieran las cosas. Es bueno leerlos:

"Niños robados", de María José Esteso Poves
"Los hombres del saco", de José Luis Gordillo
"Nos encargamos de todo”, de Francisco González de Tena
"Vidas robadas", de Jesús Duva y Natalia Junquera
"Camino de la justicia", Testimonios con la colaboración de Consuelo García del Cid

Salíamos también con la emoción que ese violín tan sensible nos había transmitido. Su intérprete, Sean Lucas, eligió a Bach y la Nana de Falla para colaborar a la ternura solidaria que durante todo la tarde flotaba en el ambiente.

El próximo Sábado se vuelve a la literatura negra, será el 22 de abril y el protagonista Paco Gómez Escribano, con quien charlaremos sobre su Trilogía Canillejas, su barrio.

Crónica Carmen Mateos (fin)


Puedes escuchar el audio de la sesión en el siguiente enlace:
https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/bebes-robados-de-la-represion-franquista-al-negocio


Este mes nuestro encuentro de los Sábados Negros estuvo dedicado a los Bebés robados: De la represión franquista al negocio.

Contamos con la presencia de Pilar Navarro (Asociación "Todos los niños robados son también mis niños", madre en busca de su hijo), Irene Meca Mateo, (Colectivo "Camino a la Justicia", hija en busca de familia biológica), María José Esteso Poves, (periodista, miembro del Colectivo Editor de Diagonal) y Soledad Luque (Asociación "Todos los niños robados son también mis niños").

"En abril de 2009, Diagonal publicó el primero de una serie de reportajes sobre el robo de bebés ocurrido en maternidades a partir de los años '60. Entonces fuimos el medio que dio voz a las víctimas, madres e hijos que habían sufrido el robo de bebés del el Franquismo hasta iniciada la democracia. Mostramos a través de la investigación cómo estos hechos no se habían producido de forma aislada en una clínica privada, sino que formaban parte de una misma actuación repetida en muchos puntos del Estado español. Hoy, transcurridos ya tres años desde aquellas primeras investigaciones, el robo de niños ocupa las portadas de todos los medios de comunicación tanto del Estado español como del extranjero.

...

Ya se puede hablar de dos fases en el robo de bebés. Una primera etapa, desde los '40 a los '60, fruto de la represión política del Franquismo, documentada por historiadores e incluso por libros autobiográficos de mujeres que sufrieron o vieron cómo eran arrebatados los niños a madres presas por sus ideas políticas. Esos bebés eran entregados a padres afines al régimen franquista o a instituciones que los iban a educar en el nacional-catolicismo y contaban con el aval de la s ideas de segregación del psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera.

Y una segunda etapa que está saliendo a la luz ahora que abarca desde los '60 a los '90 y en la que el móvil fue económico, pero también político, porque médicos, monjas, curas, abogados, notarios, etc., actuaron sabiéndose impunes y desde sus cargos de responsabilidad. Muchos de los implicado están vinculados, además, con la primera etapa del robo de bebés y dan continuidad a la misma.

Según revelamos en 2009, aquellos crímenes de lesa humanidad continuaron. Nuestros reportajes, que al inicio podía dar la sensación de hacer eferencia a hechos aislados, marginales, han demostrado que el robo de bebés siguió hasta entrados los años '90 y que los sufrieron cientos de madres. En la actualidad se habla de más de 300.000 afectados."

(Texto tomado del prólogo del libro "Niños robados, de la represión franquista la negocio" de María José Esteso Poves)


Y como siempre con música, videos y aquellas cosas con las que queremos recibir a nuestros invitados.

Imagen Final 20170311
Irene Meca, Elena Sevillano, Pilar Navarro, Soledad Luque y María José Esteso Poves