Sábado Negro en Traficantes de Sueños
14 de enero de 2017 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

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(Inicio de la Crónica de Carmen Mateos)

Los que hayan asistido siempre a los Sábados Negros (como es el caso del presentador) que sepan que han estado en esta librería (Traficantes de Sueños) en sesenta y nueve ocasiones. Pero los fieles-fieles, los que vienen de otros escenarios libreros, han participado en ochenta y nueve encuentros culturales.

A las 18:30 comenzamos, con música de Boccherini, con la sala llena y con un frío fuera que no disuadió a nadie.
Fue un encuentro muy serio, con música clásica de principio a fin y con un regreso al siglo XIX que nos dejó con ganas de más y con el deseo de que nuestros tres ponentes (Almudena, Álvaro y Berta -por riguroso orden alfabético-) vuelvan el día en que sus investigaciones puedan responder a los interrogantes que tan complejo tema nos ha dejado.

Cervantes tuvo la culpa de que volviéramos al siglo XIX y la búsqueda de sus restos dio con otros restos que, aunque posteriores a los suyos, constituyeron una sorpresa mayor.

Fotografía y arqueología se complementaron para darnos una brillante información que seguimos muy atentos. Almudena y Berta, osteoarqueólogas, participan en la Sociedad de Ciencias Aranzadi, entidad de Utilidad Pública a la que es muy interesante acercarse para enterarnos y celebrar que haya entidades preocupadas por temas en los que gubernamentalmente estamos tan desasistidos. Su presidente se llama Francisco Etxeberria.

En cuanto a la fotografía, a Álvaro Minguito hay que agradecerle su preocupación por lo que pasa en la calle y también en esta ocasión su interés por lo que pasó en la cripta, es él el que nos brinda una documentación impresionante. A su trabajo en el periódico "Diagonal" también hay que acercarse por lo mismo que a la Sociedad Aranzadi y, necesario también es estar al tanto de la salida del nuevo periódico "El Salto".

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Álvaro Minguito, Berta Martínez y Almudena García-Rubio
Fotografía: © Fernando del Río

Minguito nos fotografía "Huellas y olvidos de la Guerra Civil en Madrid", al tiempo que nos advierte de que la Comunidad de Madrid no condena el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Su trabajo realizado en la Casa de Campo, de un minuto de duración, está hecho para el periódico Diagonal y en él vuelve a recordarnos que el PP veta el pronunciamiento sobre el golpe: el partido en el poder no solo enmudece, sino que manda callar.

En otro vídeo, "No solo huesos. La memoria enterrada" se desentierran a través de su cámara: cartas, rostros, excavaciones, plásticos conteniendo huesos, banderas republicanas envolviendo ataúdes... nuestra historia reciente, todavía dolorosa.

Su trabajo en la cripta de la iglesia de las Trinitarias comenzó casi diríamos por casualidad. Luis Ríos, antropólogo forense, que trabaja en la búsqueda del cuerpo de Cervantes le dice que necesita unos focos. Álvaro los proporciona y eso le da acceso a la cripta. En principio no puede hacer fotografías, pero cuando los trabajos de la búsqueda cervantina terminan sí puede hacerlas y eso ocurre a mediados del año 2015.
Nos anticipa que habrá una sorpresa final si perseveramos, pero, Álvaro, no hubiera sido necesario ese aliciente, allí estábamos pegaditos a nuestras sillas para ver tan espléndido trabajo.
El reportaje lo abarca todo: el escenario de las excavaciones; el pulso de un ámbito de trabajo con las miradas graves e inquisitivas del equipo; el primer niño, que casi te cuesta no ver como un dibujo; unas manitas entrelazadas y sujetadas con cuerdas; un niño rico con derecho a velatorio, con corona de flores y otro con faldón de lujo. Son más de 450 niños los que han terminado en esa cripta y algunos en estado de momificación.
¿Dónde está el límite del morbo?, se pregunta y, de alguna manera, hace que nos lo preguntemos. Esto de los límites es cuestión siempre difícil y en todo caso, estará en los ojos de cada uno. Si hay alguna incursión en lo morboso tal vez sea inevitable pero no es atrevido pensar que la curiosidad científico-histórica es de tal calibre que poco espacio dejará al carácter morboso de nuestras miradas.

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Berta Martínez, Almudena García-Rubio y Manolo Rodríguez
Fotografía: © Fernando del Río

Visto todo esto (gracias Álvaro), Almudena García-Rubio nos pone en contexto estos cadáveres infantiles. El convento de las Trinitarias se funda en 1612 pero los testimonios de esa época hablan de que no es más que "un humilde portal". Hoy es un convento de grandes proporciones, habitado por la orden de monjas Trinitarias y con carácter de clausura, clausura que no implica a la iglesia y por tanto a la cripta que está bajo su suelo. Eso sí, el arzobispado no permite que nada, nada, salga de la cripta y posiblemente las tesis que pudieran hacerse si el material fuera llevado a una universidad, no son posibles.

La disposición de los ataúdes y también la de los cadáveres es muy heterogénea. Las cajas no están ordenadas de forma lineal, sino con orientaciones variadas. Hay niños colocados boca abajo, como si hubiera prisa en su entierro; hay confusión de huesos en un mismo ataúd; hay niños sin ropa o envueltos en una simple tela; hay en el mismo ataúd un adulto y un niño; y también casos de niños que han sido velados y enterrados con palma y flores. Digamos que los extremos serían entre el niño de lujo y el enterrado sin ataúd y boca abajo (¿dónde está el poder igualatorio de la muerte que nos contaba Jorge Manrique?).
Coinciden, eso sí, en que todos son menores de 6 años. Y coinciden en más cosas que Berta Martínez nos explicará después de plantearnos dos preguntas: ¿Quiénes son? ¿Por qué están ahí enterrados?.

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Berta Martínez
Fotografía: © Fernando del Río

¿Quiénes son? De momento, niños sin nombre, salvo dos de ellos. Pero esos dos van a ser importantes para ubicar a todos cronológicamente. Hay un bote de plomo, que dentro lleva otro bote de farmacia, que dentro lleva un papel con el nombre y firma del padre de uno de esos dos niños.
Como los nombres son rastreables, porque no son habituales y corresponden a familias acomodadas, se hace posible datar estos restos. Exactamente las fechas de bautismo de estos niños consta en el archivo parroquial de la iglesia de San Sebastián porque en esta iglesia fueron bautizados. Uno en 1843 y otro en 1849. Uno de los dos fue nieto de un pintor de la Corte que, admirable coincidencia, es autor de ilustraciones de una edición de El Quijote.

¿Qué hacen ahí enterrados? Esto es sorprendente porque ya desde el siglo XVIII está prohibido enterrar niños intramuros, es decir, se prohíbe abandonar cadáveres de niños en las iglesias. Pese a ser obligatorio el entierro extramuros, los niños están enterrados en una zona céntrica de aquel Madrid.
Aparte de la coincidencia de que todos tienen hasta un máximo de seis años hay otra que los asemeja, y es el raquitismo. Pobres o ricos, en ataúd o sin él, el raquitismo es desproporcionado y abarca a casi todos.
Se trata de una enfermedad que se produce por carencia de vitamina D y de calcio. Lo primero supone que ha habido escasez de horas de sol. Esto en Madrid puede ser también un dato sorprendente. Pero Madrid, en aquellos tiempos no es un paraíso de bienestar: la Guerra de la Independencia supone hambre, hay migraciones del campo a la capital que suponen vivir hacinados; hay también una epidemia de cólera. Los niños tal vez sean receptores fáciles de las consecuencias de todo esto, de hecho los niños albergados en la inclusa ascienden a más de diez mil.
Por otra parte, la crianza de los niños no es, ni mucho menos, favorecedora de salud. Un niño al que se fajaba durante un año o año y medio y además vivía hacinado, no es un niño con posibilidades de crecer rollizo y sonriente.
Por otro lado, hay que contemplar la abundancia de amas de cría que las madres burguesas demandan y que en ocasiones da lugar a que sus propios hijos fallezcan; sin olvidar que la lactancia que vaya más allá de seis meses puede ser deficitaria en calcio.

"¡Madre mía!, ¡Madre mía!". Es la exclamación de una de las personas que va a participar en la apertura de un ataúd. Así de cercano nos llega este momento que Álvaro Minguito había prometido. "Participamos" en esta apertura que tal vez nos haría exclamar lo mismo. Desde los preámbulos y cuando se descubre el cuerpo momificado del niño vemos sus dedos entrelazados y nos enteramos de que el encaje de su vestido es "mecánico" y de que el chal que lo protege es de lana. Precisamente por la vestimenta se puede calcular que ese cuerpo fue amortajado con prendas que corresponden a los años 1830 a 1840. Y tal vez era invierno.

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Álvaro Minguito, Berta Martínez, Almudena García-Rubio y Manolo Rodríguez
Fotografía: © Fernando del Río

Y toca el turno a las preguntas y a las especulaciones.
Se nota que estamos ante científicas y el camino de las hipótesis no permite fantasías.
¿Por qué se abandonan los cadáveres de los niños en las iglesias? Tal vez por no pagar los entierros de extramuros. Lo curioso es que los cadáveres que se abandonaban en iglesias eran recogidos en carros y llevados al cementerio y en estos casos no fue así.
¿Cómo han quedado ahora esos restos en la cripta? Cada esqueleto en una caja y luego en nichos. ¿Se sabe de qué murieron los niños? No, no se sabe con seguridad y es indudable que el raquitismo no es causa de muerte, lo que hace el raquitismo es que los huesos no crezcan o que lo hagan con malformaciones.
Por otra parte, hay algo seguro en aquella época y es el alto grado de mortalidad infantil, en las inclusas podía ser hasta del cien por cien.

La tarde fue un buen ejemplo de lo que tendríamos que saber de cada noticia que nos llega: imágenes y ciencia, a nuestro alcance. Mil gracias a los tres y a un señor que anda por ahí y nos lo hace posible.

Antes de dar el cierre nos son recomendados cuatro libros, que son:
1.- Antonio Benaiges, el maestro que prometió el mar
2.- Desvelados. Fotografías de Clemente Bernad. (Con textos de Almudena y de Berta)
3.- Volver a las trincheras. Alfredo González Ruibal
4.- Estampas de aldea. Pablo A. Cobos

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Blanca López Rubal
Fotografía: © Fernando del Río

Termina la tarde con violonchelo, Bach, Falla y Bach. Música grave, a ratos dolorida y un tanto más alegre en los últimos acordes.
Mientras escuchamos a la espléndida violonchelista una imagen de guantes muy blancos que casi acarician una calavera se deja ver en pantalla. Gracias Blanca López Rubal por el broche último de la tarde, tan solemne como el acto requería.
Has elegido a Bach y sabes que de sus veinte hijos también él vio morir a 11. En cuanto a tu elección de la "Nana" de Falla qué adecuada también.

¡Cómo han cambiado las cosas! Son tantos los niños saludables que llenan nuestras calles...

(Fin de la Crónica de Carmen Mateos)

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Blanca López Rubal y Manolo Rodríguez
Fotografía: © Fernando del Río

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Álvaro Minguito, Blanca López Rubal, Almudena García-Rubio, Berta Martínez y Manolo Rodríguez
Fotografía: © Fernando del Río

Puedes escuchar el audio de la sesión en el siguiente enlace:
https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/regreso-al-siglo-xix-a-traves-de-la-fotografia-y-de-la-arqueologia


Regreso al siglo XIX a través de la fotografía y de la arqueología, es el título que hemos puesto al nuevo encuentro de los Sábados Negros en Traficantes de Sueños.

La anterior alcaldesa de nuestra ciudad: Ana Botella, trató de pasar a la historia como la promotora de la localización de los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid.
El antropólogo forense Francisco Extebarría comunicó que: "Es posible que los restos estén ahí. Pero no podemos hablar con certeza absoluta, porque no hay ADN". Afirmación que fue un jarro de agua fría para la ex alcaldesa y para sus intereses de procurar un nuevo e importante atractivo turístico para la ciudad.

Los arqueólogos y antropólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi siguieron trabajando pero ya no en la identificación de los restos de nuestro famoso escritor, sino en el hallazgo de los restos de hasta 450 niños, menores de cinco años, que estaban enterrados en los 36 nichos de la cripta del convento.

Dedicamos nuestro primer sábado negro del año a este descubrimiento arqueológico y antropológico. Para ello contamos con importantes invitados.
Las arqueólogas de la Sociedad de Ciencias Aranzadi: Almudena García-Rubio y Berta Martínez, y Álvaro Minguito, fotógrafo, coordinador de fotografía en el periódico Diagonal y co-fundador de la agencia DISOpress.

Almudena García-Rubio y Berta Martínez nos comentaron los trabajos arqueológicos realizados en la recuperación de los restos de los 450 niños, así como la participación de otros profesionales que complementaron las labores de identificación de las causas de la muerte de los niños, de sus ropajes y de sus clases sociales.

Junto a estos trabajos puramente científicos también conocimos las labores realizadas por el equipo en lo relativo a los permisos para las excavaciones y la dificultades económicas para llevarlas a cabo.

Y todo ello, ilustrado con el magnífico trabajo fotográfico realizado por Álvaro Minguito.

Después de la intervención de nuestros invitados y para finalizar el encuentro recibimos a nuestra colaboradora Blanca López Rubal, quien interpretó obras de Johann Sebastian Bach y de Manuel de Falla con su violonchelo.

Si estás interesado en obtener más información puedes consultar el artículo de Peio H. Riaño con fotografías de Álvaro Minguito:
http://www.elespanol.com/cultura/libros/20160514/124737562_0.html


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Fotografía: © Álvaro Minguito

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Fotografía: © Álvaro Minguito

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Fotografía: © Álvaro Minguito