Sábado Negro en Traficantes de Sueños
14 de mayo de 2016 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20160514


(Inicio de la Crónica de Carmen Mateos)

Música, fotografías y literatura llenaron, una vez más, el sábado Negro.
Son 84 sábados en total y en Traficantes de Sueños ("Nuestra librería favorita", que diría un conocido) vamos por la sesión número 64. Comenzamos a las 18:30 del día 14 de mayo de 2016.

Y comenzamos muy bien con la música de Tom Waits, con su voz arrastrada y susurrante y una unión de folck, blues y jazz. Para nuestra vista, imágenes de máscaras de barro que evocan un primitivismo muy expresivo. A Tom Waits como actor de cine pudimos verlo en Bajo el peso de la ley o en el Drácula de Coppola.

Para la fotografía se eligieron las imágenes de un maestro, que se llama Pablo Ortiz Monasterio. En ellas está ese mundo en blanco y negro que seduce por su estética y por la realidad desamparada que muestra: la mirada de unas niñas que tienen un tenderete improvisado; el grafiti agresivo con el joven que parece salir de él, saltando muy ágil; los toreros, sin toro y sin plaza, para los que preferirías un pupitre en un aula; o algún viejo sin entorno confortable y burgués que mitigue su fealdad.

El plato fuerte de la tarde tuvo un nombre en exclusiva: José Ovejero. Sus libros fueron pasando ante nosotros estimulando las ganas de leerlos o de volverlos a leer y aprendiendo otra forma de escribir, la suya.

Licenciado en Historia, se perdió para la egiptología (asunto de su tesis) y lo ganamos para la literatura. Nos dice que ambas tienen en común el que son actividades mal pagadas. Se asusta de lo poco que sabe, hoy día, de Egipto, lo que nos hace suponer que la literatura ha desplazado totalmente el tema de su tesis. Eso sí, como autor literario ha abarcado todos los géneros: poesía, literatura de viajes, teatro, cuento, novela y ensayo.

China para hipocondríacos obtuvo el premio Grandes Viajeros en 1998 y, premiada, la literatura de José Ovejero comenzó a interesar, aunque encasillándolo como autor de libros de viajes.
Está China, por supuesto, dos meses por esos territorios, pero ante todo está la perplejidad que le supuso conocerla. Quiso dejarse sorprender por esa tierra, no llevarla preparada y prejuzgada. Simplemente aprendió algo de chino y se lanzó con ojos nuevos a recorrerla. ¿Para hipocondríacos? Sí, no es una China de viajero decimonónico la que nos muestra, sino la del hombre del XX con sus inseguridades y sus temores, alma de un viajero que está lejos de ser un héroe o un erudito.

Nueva guía del Museo del Prado es un libro de poemas que surge cuando estaba atascado con otro libro. Paseante del museo, se para ante algunos cuadros y poetiza sus impresiones. Así, habla de El tránsito de la Virgen (Mantegna), de Saturno devorando a sus hijos (Goya), de Adán y Eva (Tiziano) en cuyo poema da las gracias a Eva por haber desobedecido, o de Susana y los viejos (Tintoretto) en el que escribe "nosotros somos los viejos".

La ética de la crueldad surge a raíz de una invitación (en USA) para hablar del exceso. La crueldad española le parece el mejor exceso para hablar de ello. La crueldad en el arte tal vez refleja la intención del artista que nos quiere hacer mirar los actos crueles en los que podríamos no detenernos. Escribió sin una preparación deliberada y previa y nos habla de un ejemplo de arte y crueldad como puede ser El astillero en el que Onetti elimina hasta la esperanza.

La invención del amor. De ella nos dice Ovejero que "no es que sea una novela amable, pero sí recogida". Curioso este adjetivo que alude al "recogimiento" y que intriga y atrae para acercarse a ella. Se trata de una historia sencilla que comienza con una llamada de teléfono, el teléfono lo descuelga Samuel y le dicen "Se ha muerto Clara". Él, que no la conoce, decide hacerse pasar por ese amigo al que le dan la noticia.

Los ángeles feroces se desarrolla en una ciudad imaginaria, tal vez esto es así porque la comenzó, creyendo que iba a ser de ciencia ficción. Cuando se atascó, eliminó todo lo que remitiera a la parte de ficción. No obstante, por su aroma, podría identificarse con México D.F., pero a él le gusta que la ciudad quede así, sin ser un lugar concreto. De esta forma, la novela es global, casi social: las injusticias son locales pero las causas, hoy, son globales, nos dice Ovejero.
Cuando se le pregunta cuál es el tiempo de la novela, que parece estar en el presente pero también en el pasado, el autor responde que, efectivamente, está en un tiempo poco claro y cita a uno de los personajes, AM, cuando dice que "El tiempo es cosa de los poderosos" y que si alguien te habla del futuro "rómpele los dientes" porque el futuro lo hacemos ahora. Reconoce el autor que la novela se ubica en un "presente extraño" que abarca mucho tiempo y que juega con tiempos, espacios y narradores, pero que eso no la hace una novela confusa ni complicada.
Se incide en esta extrañeza temporal en la que aparecen drones pero también las supersticiones de siempre. Para responder, Ovejero cita México y su adoración por la muerte. El personaje Arnoldo adora la muerte, "porque es desgraciado" y tiene unos niños que forman su secta. Hay también un personaje, una chica llamada Alegría, que no enferma como los demás.
Los ángeles feroces son esos niños que sirven a Arnoldo, desde la inocencia, pero con ferocidad y los ángeles feroces son también los personajes que simplemente son violentos por necesidad, por ejemplo AM que conserva algo angelical.

Respecto a la novela de siempre, el libro digital, el papel, la electrónica, la librería o el ordenador, el autor explica que elegir es renunciar a algo, pero que él está inclinado a aprovechar todo medio que esté a su alcance: ambas cosas el libro de papel y el digital, ambas distribuciones, la librería y los nuevos formatos. Llega al extremo de incorporar finales alternativos al del libro de papel, facilitándolos a través de páginas web.

Por último, a través del coloquio, sabemos más cosas de José Ovejero:

Que la originalidad es un asunto difícil, pero que a él no le preocupa mucho ser un innovador.
Que relacionó el exceso con la crueldad porque la crueldad es una violencia excesiva e innecesaria. Pero que sí se pregunta por qué hace escenas crueles.
Que su personaje Samuel es hipocondríaco y que podría decirnos, como Flaubert con Enma Bovary, "Samuel soy yo".
Que construye sus novelas escribiendo y escribiendo sin plan, verbalizando todo lo que se le ocurre a su yo consciente y a su yo inconsciente. Todo ello es su material.
Que investiga a medida que lo va necesitando, más que hacerlo previamente.
Que deliberadamente Los ángeles feroces no es una novela política, pero que como tiene inquietudes políticas, terminan saliendo.

Y para el 11 de junio, a nuestra librería favorita, vendrá Andreu Martín. Se centrará en su obra Cabaret Pompeya, pero también hablará de sus memorias Por ahora, todo va bien y de La violencia justa.

El osado creador de los sábados negros nos hizo cantar, a unos tímidamente y a otro con energía y seguridad, El elegido, de Silvio Rodríguez. Parece ser que no ha habido protestas vecinales, incluso se cree que llovieron las alabanzas a tan ilustre coro.

(Fin de la Crónica de Carmen Mateos)

Se puede escuchar el audio de la sesión en esta dirección:
https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/sabadso


Nuestro invitado en el mes de mayo de 2016 fue José Ovejero.
Comentamos con él el conjunto de su obra haciendo especial hincapié en su última novela: Los ángeles feroces.

Imagen Los ángeles feroces

"José Ovejero, nació en Madrid en 1958. Estudió Geografía e Historia y se licenció con una tesina sobre cultos religiosos egipcios. Poco después se mudó a Bonn. En 1988 se trasladó a Bruselas, donde trabajó de intérprete de conferencias para la Unión Europea hasta que dimitió en 2001. Mientras tanto escribía, alejado del mundo editorial y cultural español, con el que prácticamente no tenía ningún contacto. Aunque durante esos años ha escrito sobre todo ficción, su primera publicación será un libro de poemas narrativos sobre Henry Morton Stanley, “una vida amoral que produce una fábula turbadoramente moral”, según escribió años después Juan Cobos Wilkins en El País. Luego vienen un ensayo sobre la ciudad en la que vive, un libro de cuentos y una novela. Esas cuatro publicaciones marcan lo que va a ser un rasgo de su trabajo: la exploración de los distintos géneros.

Desde entonces ha publicado novelas, libros de cuentos, poesía, teatro, libros de viajes y ensayos, por los que ha recibido premios como el Ciudad de Irún de poesía por Biografía del Explorador (1993), Grandes Viajeros de libros de viajes por China para hipocondríacos (1998), Primavera de novela por Las vidas ajenas (2005), Gómez de la Serna por La comedia salvaje (2011), Anagrama de Ensayo por La ética de la crueldad (2012) y Alfaguara por La invención del amor (2013). Sus libros han sido traducidos a varios idiomas."

(Información obtenida de la web del autor:
http://www.ovejero.info/web/index.php/es/biografia)

Su obra abarca varios campos:

"Poesía
1994 - Biografía del explorador
2002 - El estado de la nación

Literatura de viajes
1996 - Bruselas
1998 - China para hipocondríacos

Teatro
2008 - Los políticos
2008 - La plaga

Cuento
1996 - Cuentos para salvarnos todos
2000 - Qué raros son los hombres
2004 - Mujeres que viajan solas
2008 - El príncipe es un sapo. Y viceversa

Novela
1997 - Añoranza del héroe
1999 - Huir de Palermo
2003 - Un mal año para Miki
2005 - Las vidas ajenas
2007 - Nunca pasa nada
2009 - La comedia salvaje
2013 - La invención del amor
2015 - Los ángeles feroces

Ensayo
2011 - Escritores delincuentes
2012 - La ética de la crueldad"

(Información obtenida de la Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ovejero)