Sábado Negro en Traficantes de Sueños
09 de abril de 2016 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20160409


(Inicio de la Crónica de Carmen Mateos)

Comenzamos con mucho color el encuentro número 83 de nuestros Sábados negros. Es el día 9 de abril de 2016.

La pantalla de Traficantes de Sueños combina la naturaleza verde y terrosa de Mali, con los brillantes colores de los atuendos lujosos, un pájaro gris y una mano oscura que se posa en una guitarra roja.
Se trata de la música de Amy Koïta, su voz, muy clara, interpreta Simba y es acompañada por un coro de otras tres mujeres, que nos acercan la tierra, la voz y el color.

Jon Arretxe, el protagonista de esta Sábado, conoció a Amy en uno de sus viajes a África. Viajes iniciados cuando tenía 18 años y que terminó por hacer sin billete de vuelta.

Jon Arretxe, filólogo, cantante de ópera, escritor de libros de viajes y también de novela negra, es el "Tubabu", el "Blanco", que los niños africanos señalaban cuando lo veían en su bicicleta, con esa bicicleta con la que dejaba una huella radical en la arena.
Si "se hace camino al andar" el suyo parece imborrable aunque lo haga sobre la mudable arena de las dunas.

Todos los testimonios de sus viajes tienen algo en común, y él también nos lo subraya con la palabra: se llama "hospitalidad".
África se nos muestra en sus pueblos, en un viaje en piragua por el Níger, en unos niños que sonríen en una playa o en el propio Jon, acogido en sofá, y rodeado de la familia que parece contenta de tenerlo entre ellos.

Pero África no se queda en África en la vida de Jon Arretxe, sino que viene al barrio de San Francisco bilbaíno, de su mano y en forma de novela negra.
Repasamos cuatro de sus novelas con títulos tan llenos de contenido como son:
19 Cámaras (que aluden a las que vigilan las calles del barrio).
612 Euros (que se refieren a la renta básica del gobierno vasco).
Sombras de la nada.
Juegos de cloaca.

Porque el barrio de San Francisco se ha ido degenerando desde los años 80, años de heroína, y ha pasado a ser un lugar de marginación y pobreza. El número de parados, y los sueldos de los que trabajan, son un culpable contraste con los que existen en el Bilbao blanco.

Es en este barrio en el que vive Touré, en el que vive sin papeles y del que puede ser deportado, para su humillación de volver con las manos vacías y de ni siquiera volver a su lugar de origen concreto.
Es el barrio en el que tras 364 días oscuros, habitado por los desheredados, resplandece un día distinto, aquel en el que el Bilbao blanco aparece por allí y llena sus calles para desfilar en procesión de Semana Santa. Ese día pueden escucharse saetas, cantadas desde el balcón del club "El Edén", lugar que por una horas hace compatibles el pecado y el canto religioso.

África y San Francisco se van alternando en la narración de nuestro escritor: Podemos ver un cartel en el que Touré ofrece curaciones y hasta el "regreso inmediato de la persona amada", seguido de un patio de Bamako en el que hay una fuente comunitaria, una letrina "demasiado" comunitaria, unas mujeres activas y un hombre más bien inactivo; podemos ver a Touré y a Jon en moto o una pancarta en la que "payos y jitanos" reivindican su condición de bilbaínos. Sabemos de las condiciones de los albinos en África (que pueden ser mutilados en función de la magia negra) o de los echadores de cauris por animistas que en teoría son de religión musulmana. Ambos mundos se pueden codear en un "Berebar" en el que el derecho de admisión no es intransigente.

Todo, en definitiva nos llevará a la reflexión sobre África, sobre su corrupción indudable, pero también sobre su variedad y, como dice alguien del público, sobre lo peligrosas que son las generalizaciones.
Para Jon Arretxe, África y sus gentes son lo mejor del mundo y nos invita a la reflexión sobre las incursiones de Europa en dicho continente. Incursiones que demasiadas veces solo tienen como objetivo el adueñarse de sus riquezas.

Finaliza Jon con una nota sobre los africanos que viven entre nosotros a los que define como "supervivientes natos".

Lee Caricia se satén, de su libro 7 colores, en la que la luz se alterna con la tristeza y en la que se pone de relieve la falta de voz de la mujer.

Se cierra este Sábado con La poesía es mi manta (manta física o metafórica, nos preguntamos).
Se trata de "Un espectáculo de la Asociación sin Papeles de Madrid y Ana Contreras". Asociación que pretende derribar esas barreras invisibles que nos distancian y que hoy se materializa con la presencia de dos intérpretes: Djeumba Cisse y Serigne Mbaye.

Nos acercan poemas de "extraños hermanos" a los que se les pregunta hacia qué lugar van; nos hablan de mujeres que han de unir todas las manos, todas las voces y todos los corazones; nos explican que hay un camino sin comprender, pero lleno de soledad y terminan con el poeta norteamericano que aconsejaba el deber que tenemos de crecer al tiempo que nos advertía de que la vida es desierto y oasis y que el peor de los errores es el silencio.

Esto son, tal vez, los Sábados Negros: un lugar para el no silencio.

El canto final, en la voz de Djeumba Cisse recuerda que decir "sin papeles" quiere decir "sin libertad".

(Fin de la Crónica de Carmen Mateos)


Imagen Jon Arretxe
(de derecha a izquierda: Jon Arretxe, Djuemba Cisse, Serigne Mbaye y Manolo Rodríguez)

(Finalmente, queremos agradecer a Camila Monasterio y a Ana Contreras su trabajo y colaboración para que este encuentro haya sido posible).


Una de las poesías leídas fue:
Si todas las manos, mujeres, quisiérais enlazaros
de la poeta: Ndèye Coumba Mbengue Diakhaté de Senegal.

"Si todas las manos, mujeres, quisierais enlazaros
para formar un cinturón que el Universo abrace;
si todas las voces, mujeres, tarareaseis el mismo aire,
para disipar la postración y celebrar la libertad;
si todos los corazones, mujeres, latiesen al mismo ritmo
para reanimar el viejo mundo, por el mal ahogado;
si solamente todas las mujeres lo quisiesen;
nacería en el viejo mundo un corazón nuevo,
lleno de amor y de vida,
que impulsase sin parar felicidad profusamente."

Ndèye Coumba Mbengue Diakhaté
Nació en Rufisque (Senegal). Fue de las primeras maestras salidas de la Escuela Normal de Rufisque. Enfrentada, por su profesión, a la relación Escuela-Familia, ha querido dar un doble sentido a su función educadora, conjugando la educación de las madres con la de los hijos, empresa en la que la Asociación para la Acción Social de las Mujeres de Rufisque ha jugado el papel de un taller de vanguardia.
Murió en Septiembre de 2001.

Imagen Ndeye Coumba
Ndèye Coumba Mbengue Diakhaté