Sábado Negro en Traficantes de Sueños
25 de abril de 2015 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20150425

(Crónica de Carmen Mateos)

Hay Sábados Negros de especial plenitud y el del 25 de abril de 2015 creo ha sido uno de ellos.

Se proyectó hacia el pasado sobre un Madrid del 36 a pie de calle, o mejor, a pie de socavón bélico; pero también nos brindó un presente, un "lo que somos" como nietos de aquellos que tanto sufrieron, y tanto callaron.

No hubo música inicial, pero todos terminamos, a la sombra de la Argentinita, cantando "Los cuatro muleros".

Jorge Moreno, antropólogo, nos enseñó que nunca las fotografías fueron tanto como aquellas de los españoles de la guerra, que sustituyeron a los cuerpos de los retratados.
Combinando lo etnográfico con lo histórico, su trabajo ha consistido en patear pueblo a pueblo para saber qué sienten los que sí recuerdan la guerra (solo en Ciudad Real hubo unos cuatro mil muertos en aquellos años).
Jorge nos dice que la gente quiere hablar, claro que quiere hablar y enseñar sus fotos y los recortes y recuerdos que con tanto amor ha conservado.
Son imágenes de papel que se han llevado en el bolso hasta desgastarlas, que se entierran con los restos desenterrados de la indigna cuneta y vueltos a enterrar dignamente. Con todos los objetos, convertidos en reliquias laicas, se hacen altares profanos y sentidos.
Y vamos viendo un "cabás" al lado de unos rostros y un pañuelo, de los de cuatro nudos, acogiendo a una cajetilla de tabaco y, así, sabemos que el día que fusilaron a Eliodoro Meneses, uno más, su sobrino saltó la tapia del cementerio y cogió ese pañuelo de su bolsillo.
Son fotografías que viajaron al exilio, a las cárceles, a posibles padrinos de exiliados. Y no importa que estén cosidas, para que no se mueran nunca, para que permanezcan comunicando el dolor; como los trozos de postales en los que quisieras leerlo todo porque prometen mucho y solo puedes leer "para morir besándoos".
Es curioso ver las composiciones tan increíbles que se han hecho con ellas, con fusilados y vivos compartiendo la cartulina y haciéndose contemporáneos.
Y es terrible todo lo que tuvieron que callar, pese a ser una verdad tan vivida. La postal que acompaña la fotografía de un soldado sentado en una silla, con fecha 18 de marzo de 1937, es la de Víctor Sánchez, que tiene tachada la palabra "guerra". Con ojos de hoy, tememos que para evitar la tachadura hubiera tenido que poner "cruzada" y militar en otro bando.
Sí, hubo que mutilar el puño en alto del retratado o hubo que ocultarlo todo para seguir viviendo, viviendo la dictadura.
El documental La importancia de llamarse Avelino García concreta, en este pastor fusilado, las secuelas de tanta negación. Su nieto, tenaz investigador, tenía que ocultarle a su abuela todo lo que iba averiguando, porque para ella el miedo duró hasta el final de su vida. Hoy, con su identidad recobrada, el nieto de Avelino García sabe que Avelino fue su abuelo y el documental nos lo acerca en un álbum, hoja a hoja, al tiempo que escuchamos a Angelillo con la música y la letra de "un pajarillo que busca, en vano, sitio por donde escapar".


Desenterrar las palabras es el libro con el que Clara Valverde nos propone mitigar las secuelas de la violencia. De la violencia y del silencio venimos, aunque sea en segunda o tercera generación.

Clara Valverde, profesora de enfermería, trabaja para que la sanidad siga siendo pública y su vídeoconferencia apunta, directa, a nuestro bienestar mental.
En absoluto es resumible lo que ella nos dice, al contrario, hay que ponerlo todo en esta crónica y tomar nota de la tarea que, si la hacemos, tanto nos ayudaría.
Clara Valverde (ya sé que es la tercera vez que digo su nombre) trabajó en Canadá, atendiendo las secuelas de la violencia. Al venir a España, comprobó que aquí no se hacía nada en este sentido.
¿Qué objetivo tiene atender a los "agredidos"? No tanto culpar a los agresores como ver el impacto que su agresión ha tenido en las futuras generaciones. Hasta tres de ellas se ven afectadas por los traumas que sus predecesores han padecido. A aquellos dolores y a aquellos silencios les debemos nuestro tipo de sociedad. Porque somos el fruto de lo que no nos dijeron, de los silencios con los que creían protegernos, o que no pudieron romper.
Absorbimos desde pequeños la tristeza de algunas fechas que aparentemente no conmemoraban nada, o lo inexplicable de por qué nuestro padre no se hablaba con nuestros tíos. En España no se preguntó qué traumas caían sobre los hijos o los nietos de las gentes que padecieron la guerra en primera persona.
¿Qué nos pasa? Pues nos pasa que los abuelos no pudieron hacer el duelo y somos nietos de ese "duelo congelado".
Dice Clara Valverde que hay algo muerto en nosotros, hay miedo. Hay miedo a significarse en política, hay también sensación de tener que vengarse y una "necesidad patológica de tener enemigos".
¿No tendríamos que analizar este síntoma de nuestra "insalud" mental? "Necesidad patológica de tener enemigos" ¡patológica!
¿Por qué no se hizo la necesaria cura de los traumas vividos y dejados en herencia? Obviamente la razón fue un general, generalísimo; pero dice Clara Valverde que tanto en Chile como en Argentina sí se atendió a las víctimas directas del salvajismo. "Aquí, todo ha sido una manipulación desde el poder" y añade que "vivimos como si hubiéramos olvidado y eso se convierte en pesadilla".
Por último, es preciso ser fiel, al pie de la letra, a lo que Clara Valverde nos dijo. No es pereza para resumir es que al valorar tanto sus palabras, es mejor que las tengamos sin mediación de la que esto escribe. Todo lo que sea dar luz a estas cuestiones psicosociales, que nos envuelven, ha de ser conocido de primera mano.
El último capítulo del libro de Clara Valverde (Desenterrar las palabras) habla de todo esto, habla de hacer el genograma de la familia, y de que se podría hacer en grupo. Habría que valorar casi de igual manera las respuestas a nuestras preguntas, como aquellas preguntas de las que no podemos saber las respuestas. Somos un país con "dolor fantasma" y socialmente las secuelas de ello son que:
- "Aguantamos de todo, como nadie". "Tememos dirigirnos al poder. Sea un jefe en el trabajo o una autoridad, frecuentamos frases como "le hubiera dicho...", "tendría que haberle contestado..."
- También se oye muchas veces: "Es lo que hay".
- Hay "confusión y duda" en nuestra sociedad. Hay "lapsus raros de llamar a unos con el nombre de otros". Y no hay que olvidar que "la duda es un arma del poder".
- "También rabia, tenemos rabia y sensación de tener que vengarnos".
-" No nos queremos dar cuenta de que hay que pensar en nuestros silencios y miedos porque si no lo hacemos así, también haremos daño a nuestros sucesores".


Las fotografías de Javier Marquerie Bueno (Madrid, ¡Que bien resistes!) pueden resultar inquietantes. Esa ruptura del tiempo, tal como lo entendemos habitualmente, no es para menos. ¿Qué hace Mickey Mouse en la Puerta del Sol, en color, compartiendo fotografía con la ruina y los cadáveres en blanco y negro?
No hay frivolidad en la imagen, no, es un contraste de épocas que nos acerca la guerra al aquí y ahora, de forma inquietante. La resistencia de los madrileños, y también su derrota, produce un reencuentro intenso que hace mella en la desmemoria en la que cotidianamente vivimos.
También inquieta ver a seres humanos que pasean risueños, y de alegres colores, por una Carrera de San Jerónimo llena de cadáveres. La fotografía, si no sabes del propósito de su autor, daña por la indiferencia de los paseantes actuales sorteando los cadáveres de los que no pudieron resistir. Así, Swarovski contrasta con una fachada llena de sacos apilados, muy alejados del lujo joyero; unas casas de Vallecas disfrutan de aire acondicionado al tiempo que muestran las huellas de disparos en sus fachadas; en la calle Ferraz, fotografiada el 20 de julio de 1936, vemos la muestra de que su barrio fue aniquilado por manzanas enteras.
Sobre cada fotografía podríamos meditar con calma y preguntarnos cómo estarían las cosas para que a un hombre no le importe dormir completamente desnudo, en el andén del metro de Banco de España, en medio de todos los que, como él, se refugian del ataque enemigo.
Sí, la reflexión nos llevaría todo el tiempo del mundo, todo el que requieren estas "micropelículas" que constituyen cada foto. Javier Marquerie nos dice que así han llamado a sus fotografías y, evidentemente, cada una es "un relato en el tiempo". Son pequeñas historias que nos dan muchos datos para que podamos reconstruirlas.
El libro (solo diez ejemplares) que recoge todas estas imágenes se estructura en cinco capítulos:
- Vida.
- El cascote.
- La guerra.
- La sangre.
- El viaje.
Y este libro nos recuerda que en Madrid no solo había hambre, sino también bombas, muchas bombas, algunas de 500 kilos, lanzadas por los aviones enemigos, cayeran donde cayeran. Impresiona la hondura de los socavones, y más, si Marquerie nos dice que alguna de estas bombas llegó al interior del metro y los cadáveres salieron despedidos por su boca.
Otras fotografías, si no nos detenemos mucho en ellas, pueden resultar amables, como la que se eligió para el cartel de este Sábado Negro: unos niños en la madrileña plaza del Carmen. Cierto que los cascotes del fondo acusan, pero la actitud de los niños casi nos acerca a la normalidad. Y de eso, nada.


La profesora de la Universidad Complutense Mirta Núñez Díaz-Balart cierra este Sábado Negro hablándonos de "La lucha republicana desde el Madrid en guerra".
Es autora de títulos que la avalan, como: La disciplina de la conciencia: las Brigadas Internacionales. La prensa de guerra en la zona republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939).
Nos recuerda que en este país ganó el franquismo y, por tanto, su versión de los hechos fue la que se impuso. Cuando discurrían los años de la aceptación en la ONU, la propaganda franquista aseguraba que la División Azul no luchó por defender a Hitler, sino por atacar al comunismo.
Madrid, en su momento, significó la defensa de la República.
Realmente a la República se le impuso la guerra y Madrid comenzó a ser bombardeada desde muy pronto hasta muy tarde (marzo de 1939). Con el golpe franquista se desmorona el poder del estado y si duró tanto la República fue porque se reconstruyó el poder militar. Hay que recordar que el golpe fue en el seno del ejército.
En los primeros meses de la guerra, es el pueblo el defensor de la República. Con los fascistas ya en la calle ("con la dialéctica de los puños y las pistolas"), en septiembre del 36 ya está presente el gobierno del Frente Popular.
El sentido de crear este ejército popular no es otro que el de parar el fascismo. Un ejemplo de ello lo tenemos en la miliciana Rosario Sánchez Mora, la dinamitera, a quien Miguel Hernández dedica un poema. Desde su taller de costura, bastó que unos jóvenes solicitaran ayuda para parar el fascismo y ella se unió a la lucha, lucha que le supondría la mutilación de su mano izquierda.
Ante la pregunta tantas veces formulada de por qué no se ayudó, desde fuera, a la República, nos explica la profesora de la universidad Complutense que esa carencia de ayuda fue motivada por "aplacar a la fiera, y la fiera era Hitler". No obstante, aunque la URSS era parte de la no intervención, ayudó con armamento.


El final de este Sábado contó con la participación de la "coral" Sábados Negros y las imágenes de Vicente Pérez Herrero que recogen la versión alternativa de La Solfónica a "Los cuatro muleros", de La Argentinita. La actualización de la letra supone decir que Madrid resiste muy bien "tanto cabreo".
Tal vez podemos afirmar, con Clara Valverde, que sí, que resistimos bien, ¿demasiado bien?

(Fin de la crónica de Carmen Mateos)


Esta nueva sesión de los sábados negros llevó por nombre:
Madrid, ¡qué bien resistes!.


Iniciamos mostrando y comentando el trabajo La vida social de las fotografías de represaliados políticos durante el franquismo de Jorge Moreno Andrés, visualizando a continuación algún fragmento del documental que lleva por título La importancia de llamarse Avelino García cuyo autor es el propio Jorge Moreno Andrés.

Imagen La vida social
Imagen del trabajo La vida social de las fotografías de represaliados políticos durante el franquismo


Conversamos con Clara Valverde, a través de videoconferencia, sobre su obra Desenterrar las palabras. Transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español.

"«Somos los nietos de la Guerra Civil… y eso, ¿qué tiene que ver conmigo?» Los expertos en la transmisión generacional apuntan a que si una sociedad no elabora los traumas causados por la violencia política del pasado, sus efectos nocivos interfieren en futuras generaciones, efectos como la necesidad de tener enemigos, polarización, vergüenza, victimismo, venganza y miedo a denunciar el poder.

En el Estado español, 75 años después de la Guerra Civil, casi 40 años de la muerte de Franco, décadas después del pacto llamado “transición” y con una ley de memoria histórica poco útil, el trauma trasngeneracional no se ha abordado. Ya se está hablado de la historia del siglo XX pero no se ha hecho el duelo de 1936, ni de los muertos ni desaparecidos, ni sabemos cómo nos afecta e impide luchar por nuestros derechos ahora. Este libro es una accesible introducción al trauma transgeneracional de la violencia política para los interesados en el impacto de la historia sobre las personas."

(Texto tomado de la web de la editorial Icaria:
http://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=1441)

Imagen Desenterrar las palabras
Desenterrar las palabras - Clara Valverde


A continuación presentamos a Javier Marquerie Bueno, y su trabajo fotográfico Madrid, ¡qué bien resistes!.

"Madrid, qué bien resistes habla del Madrid próspero económicamente de hoy en día, de la ciudad que se ha reinventado tantas veces que apenas se recuerda a sí misma.

Madrid, qué bien resistes también es un paseo por el Madrid pobre y destruido de la ciudad en lucha, ya sorprendentemente olvidado, pero que en su momento fue foco de atención del mundo entero.

La propuesta consiste en collages en los que dos fotografías entablan un diálogo visual para contar una historia, con un leguaje basado en contrastes y contraposiciones. Un mismo escenario para diferentes escenas; pequeñas variaciones para seguir contando la historia. Con estos re-encuadres hago un movimiento panorámico que supone un viaje de casi 80 años en una sola imagen.

Aunque las fotografías han sido realizadas con equipo digital, las lentes utilizadas fueron antiguas o basadas en diseños ópticos coetáneos a los empleados en la época y debidamente adaptados, con el fin de acercarme a aquella forma de trabajo y conseguir calidades fotográficas semejantes.

También es un tributo a los corresponsales gráficos, cuya misión era documentar los desastres de esa guerra. Por ello he estipulado unas líneas de trabajo con el mayor de los respetos -rozando la devoción -hacia su trabajo, no modificando sus instantáneas e insertando las mías en el conjunto: sus imágenes son la base y las mías las que brotan y las que han sido parcialmente borradas para dejar ver las suyas."

(Texto tomado de la web del autor
http://www.kilometroseis.com/madrid-qu%C3%A9-bien-resistes-1/)

Imagen Madrid, qué bien resistes
Madrid, ¡qué bien resistes! - Javier Marquerie Bueno


Seguimos con la intervención de Mirta Núñez Díaz-Balart, Directora de la Cátedra de Memoria Histórica del Siglo XX de la Universidad Complutense de Madrid.
Su intervención tuvo por título: La lucha republicana desde el Madrid en guerra.

"Mirta Núñez Díaz-Balart se licenció en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense en 1983, con la tesina La Prensa de las Brigadas Internacionales y en octubre de 1988 leyó su tesis doctoral, titulada La prensa de guerra en la zona republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939), dirigida por José Altabella Hernández.

Obra:
La obra de la profesora Núñez gira alrededor de dos ejes: La propaganda y la prensa durante la Guerra Civil y Las víctimas del franquismo a lo largo de la Dictadura haciendo hincapié en las más vulnerables: niños y mujeres.
Es muy notable la aportación de esta historiadora a partir de información primaria: destaquemos su estudio, con Antonio Rojas Friend, de los fusilamientos en Madrid tras la guerra civil.

Libros:
La disciplina de la conciencia: las Brigadas Internacionales, Barcelona, Flor del Viento, 2006, ISBN 84-96495-12-4; ISBN 978-84-96495-12-8
Mujeres caídas: prostitutas legales y clandestinas en el franquismo, prólogo de Rafael Torres, Madrid, Oberon, 2003. ISBN 84-96052-23-0
Los años del terror; la estrategia de dominio y represión del general Franco, Madrid, La Esfera de los Libros, 2004. ISBN 84-9734-179-1
La prensa de guerra en la zona republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939), Madrid, La Torre, 1992, 3 vols. ISBN 84-7960-038-1.
Javier Bueno, un periodista comprometido con la revolución, Madrid, Fundación Banco Exterior, 1987, ISBN 84-7434-162-0"

(Texto tomado de la web de Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mirta_N%C3%BA%C3%B1ez)

Imagen Mirta Núñez Díaz-Balart
Mirta Núñez Díaz-Balart