Sábado Negro en Traficantes de Sueños
24 de enero de 2015 a las 18:30 horas

Duque de Alba, 13 - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20150124

(Crónica de Carmen Mateos)

La ciudad es nuestra, que titula nuestra sesión del 24 de enero de 2015, con permiso del presentador, también podríamos llamarla Eso quisiéramos, dado el panorama visto.
...Y también podríamos comenzar la crónica por el final y decir que cuando, ya de pie, nos despedíamos, se respiraba la alegría de una celebración. La alegría de vernos en un lugar que sí es nuestro un sábado al mes y que tiene cuatro balcones a la calle, un montón de sillas y una multitud que abriga mucho. Parafraseando los nombres de las plazas, "un salón-bufanda".
En la nueva pared se proyecta el cartel de Enrique Flores, que ya anuncia que tal vez la ciudad no sea nuestra si antes no se arreglan muchas cosas: que sea cierto que nos representan o que la democracia lo sea de verdad, por ejemplo.

La ciudad es nuestra, aparte de ser el título de este sábado, es también el de una película de Tino Calabuig y Miguel Ángel Cóndor, cuyas primeras secuencias vemos hoy. Nos muestran el Madrid de hace 40 años, y nos llevan a El Pozo del Tío Raimundo, Orcasitas y el Barrio del Pilar. Allí, partiendo de un guardia que da vueltas y regula los coches de choque, vemos las calles y las pobres casas que albergaron a ese millón de población rural que tuvo que dejar su pueblo para venir a comer en la periferia madrileña. Eran barrios para trabajadores, es decir, sin servicios, sin luz, sin habitabilidad decente. La miseria rural los ha traído a la miseria urbana y a la albañilería nocturna para construir sus propias casas. Los guardias de día podían hacer la vista gorda con una propina, luego estaban los serenos y la Guardia Civil, pero al final las casas salían adelante. Eso sí, más tarde los organismos oficiales se dieron cuenta de que los solares eran zona verde y los vecinos fueron expropiados. El fragmento que vemos no solo nos remite al testimonio de aquella España, sino que también muestra algo que después hemos olvidado: algo tan viejo como que la unión hace la fuerza y que las asociaciones de vecinos fueron determinantes para que las cosas no fueran todavía peor. Si hubiera que titular de nuevo este capítulo de la sesión tal vez habría que hacerlo con la pregunta ¿Dónde están las Asociaciones de Vecinos? o ¿Por qué no hay más Gamonales?

En mitad de la sala, la nueva sala de Traficantes de Sueños, surge la voz de la plaza y nos dice que nos necesita, que necesita los pies de los humanos transitando sobre ella y convertirse en regazo vivible y acogedor. Es el texto de Yo, plaza, que nos lee Ayelén Losada. Sus palabras nos recuerdan que sí, que las plazas son nuestras, o deberían serlo.

Imagen sábado negro 24 de enero 2015
Fotografía: Manolo Rodríguez

Aunque Víctor Moreno no hubiera filmado Edificio España (2012), sus palabras como director de cine, su concepción del mismo, merecerían la pena. Dice cosas como que entiende el cine como una relación personal, como un acto de comunicación entre el que hace la película y los que la vemos. No está en la línea del espectáculo y, por tanto, no se mueve en la lógica del gusto. No, a él le gustan los momentos cotidianos, aunque no sean espectaculares. Y, además, cita a Godard en aquello de que: hay que hacer de lo ordinario, algo extraordinario.
Este realizador anda más por la intrahistoria unamuniana, nos dice, que por el cine de pura taquilla.
Por eso se quiso incorporar a la realidad del edificio España y de él nos da: el antes, el instante de la demolición interior y el después.
Comienza en el año 2007 a hacer su película, cuando sabe que el edificio va a sufrir un proceso de transformación y, en ese momento, no sabe qué película va a hacer, pero sí sabe por dónde empezar. Vemos entonces un plano en picado, antagónico a las imágenes habituales. Verlo desde arriba, nos aporta el contexto inmediato y, en palabras de Víctor, es como si el edificio fuera una isla, como si se tratara de una nave espacial que cae ahí.
Cuando las cámaras están dentro, paseamos por baños y cocinas, con azulejos que a muchos nos son conocidos, cuyas juntas son rayas sin baldosinín; lavabos en los se apoyan ordenadores; hoteles vacíos y galerías comerciales desiertas.
Para el director, son restos de un naufragio, un naufragio con muebles de 1953 (año en el que se estrenó) e incluso con alguna cama todavía hecha, tal vez porque no todo perece en los naufragios sin agua.
Después, la cámara nos ofrece la vida en presente, es decir, el momento en que el edificio comienza a transformarse. De ello se encargarán unos doscientos obreros que tienen cascos de distintos colores, abundan los amarillos, sobre cabezas extranjeras y hay un casco azul que manda y habla español.
La demolición dura hasta que la crisis viene. Y viene en 2010, para este edificio. Las obras se suspenden y la desolación de las imágenes es total.
Es entonces cuando el director, que no había querido mirar lo filmado, se da cuenta de que en sus imágenes está el silencio inquietante de la crisis. Toma conciencia de que la película tiene un valor alegórico. Podemos pensar que cada martillazo destructor está destruyendo algo más que unos ladrillos o un lavabo de ese edificio, casualmente llamado España.
A partir de aquí: los avatares de la película. Tras un año de montaje, se estrena en San Sebastián en 2012. Más tarde, el Banco Santander, propietario del edificio, teme que las imágenes perjudiquen la venta del mismo e impide su proyección.
Eso no es obstáculo para que en 2013, cuando Madrid va a Buenos Aires a convencer de que los Juegos Olímpicos tienen aquí su mejor sede, el Edificio España sea el emblema acogedor de esta ciudad. Un vídeo, alegre y mentiroso, se ve que no contribuyó a que la opción madrileña sea la elegida.
En ese mismo año, El Banco Santander rectifica, la película está en las salas y nosotros le deseamos ¡mucha suerte en los Goya!
Como hoy la crónica va un poco preguntona sí que nos decimos ¿Por qué es multimillonario el comprador del edificio, Wang Jianlin? No hay respuesta más fácil. Lo sabemos. Los multimillonarios existen.

Imagen Edificio España
Fotografía: Víctor Moreno

De nuevo, la voz de Ayelén Losada nos lleva a una plaza, a La plaza puzzle, en la que una pieza puede hablar de porras de desayuno y la de al lado llevarnos a otras porras menos dulces, las que pueden partir las piernas de los manifestantes.

Miguel Álvarez nos habla de rotondas, de millones de euros que no podemos ni imaginar y de ciudades que te dan casa, pero no te dan ciudad.
Mientras vemos las rotondas proyectadas en vista aérea, las música y las palabras nos dicen que hay ratas de dos patas que algo tienen que ver con todo esto. Son inmundas y ponzoñosas y tal vez podemos entroncarlas con esto del capitalismo, que enriquece a unas y empobrece a otros, pero, eso sí, con la mentirosa esperanza de que todos podemos ser los ricos.
También se dijo en este país, hace unos años, que todos los pueblos se pueden multiplicar por diez, pero resulta que eso era imposible. Todos, no. De ahí que Paracuellos haya funcionado, porque le dio tiempo a multiplicarse y el PAU de Vallecas esté parado.
Nos pregunta Miguel Álvarez que dónde preferimos vivir: en La Latina, donde puedes imaginarte andando por su calles o en Un PAU de extrarradio en el que solo puedes verte dentro de tu coche. Para Miguel, la opción es clara y Madrid es la gente que hace uso de ella.
Son muchas las fotografías que nos remiten al atropello de este urbanismo hecho para los automóviles. Los automóviles de uso obligatorio, con sus atascos, que te roban tu tiempo. A veces, incluso podemos hablar de guetos de multinacionales, que obligan a sus empleados a un acceso exclusivamente automovilístico.
Pese a lo dramático del tema (nos jugamos el día a día), es inevitable reírse ante la fotografía de una radial con dos rotondas siamesas en las que puedes volverte loco si circulas por ellas y te es imposible hallar la salida del laberinto.

Imagen Rotonda
Fotografía: Nación Rotonda

Hacemos una rápida visita a Madriz con el corto hecho por Nacho "Balancín de blancos". Partiendo de Sol y con las campanadas de la hora al fondo, nos trae a primer plano carteles de la nueva nomenclatura madrileña: Vodafone Sol, Cofidis Alcázar... De momento no nos quejemos, tal vez el futuro sea suprimir las palabras Sol y Alcázar.

Imagen Sala
Fotografía: Nacho "Balancín de Blancos"

La ciudad puesta a producir es el tema que aborda Ana Méndez de Andés. Nos dice esta arquitecta que hay flujos financieros que abordan sus inversiones en lugares que no son de primera, pero pueden llegar a serlo. Así comienza la corrupción. Y a España le ha tocado ser receptora de estos flujos.
¿Por qué España? ¿Por qué Madrid, concretamente? Porque en Madrid todo vale. Vale Eurovegas, vale una solicitud por triplicado de las Olimpiadas...
Lo triste es que es más fácil mapear los puntos del poder y del enriquecimiento que mapear los puntos de resistencia.
Un ejemplo muy significativo es el PAU de Vallecas, auténtica debacle en la que queda claro que sus habitantes se han quedado sin ciudad y sin casita baja con un pequeño patio: había que volver a la manzana y, ya de paso, al árbol artificial de medio de euros y a las rotondas excesivas y, en definitiva a que Madrid siga girando en torno a la construcción y sea gestionada por las empresas.
¿Y qué pasa con los PAUS a medio hacer, abandonados a su suerte? Nace un nuevo concepto, el de Ruinas del siglo XXI.
No creamos que vivir de alquiler o vivir de propietarios es una elección libre de ciudadanos. Compramos porque así se nos aferraba a un lugar y a una hipoteca que nos mermaba libertades.
Y, por supuesto, que la gentrificación no se corresponde con nuestras vidas ni con nuestros deseos. La gentrificación es ese menú del día que nos imponen y que consiste en:
. Primer plato: Abandono.
. Segundo plato: Revalorización.
. Postre: Gentrificación.
Otra forma de poner a producir la ciudad y de que los habitantes con posibles desplacen a los pobres de espacios que ahora les apetecen.

Imagen Árbol
Fotografía: Ana Méndez de Andés

Nos despedimos con una ciudad dibujada por Enrique Flores. La ciudad se llama Atenas y hoy nos importa mucho a todos. En ella ve el dibujante motos oxidadas, cafés a 2,50 euros y habitantes del museo que opinan sobre las elecciones. Tal vez el domingo por la noche, Atenas y el país entero comiencen a caminar en otra dirección.

Imagen Atenas
Dibujo: Enrique Flores

Un salón de lujo, conocimientos necesarios y el deseo de que la ciudad sea de verdad nuestra. Así terminó este sábado negro, de estreno, sí, pero también con el sólido peso de que ya llevamos encontrándonos un montón de sábados.

Nos vemos, si lo tenéis a bien, el próximo 21 de febrero.

(Fin de la crónica de Carmen Mateos)

Imagen Final
Los participantes en la sesión de izquierda a derecha:
Ana Méndez de Andés, Ayelén Losada, Manolo Rodríguez, Víctor Moreno y Nacho "Balancín de Blancos"
Fotografía: Armando Guerra

Miguel Álvarez se nos escapó en el momento de hacer la fotografía de grupo, pero es este:

Imagen Miguel Álvarez


Esta nueva sesión de los sábados negros llevó por nombre La ciudad es nuestra.

Comenzamos con imágenes del documental La ciudad es nuestra del que hemos tomado el título de esta sesión. Refleja cómo se construyeron los barrios periféricos de Madrid en los años 60-70 y cómo se organizaron los habitantes de esos poblados a través de las Asociaciones de Vecinos.
Este documental fue realizado en la primavera de 1975 por Tino Calabuig y Miguel Ángel Cóndor y cuenta con la participación de personas de las Asociaciones de Vecinos de El Pozo del Tío Raimundo, Orcasitas y Barrio del Pilar.
Luis Marín, cantaor flamenco, residente en el Vallecas de la época, ilustra con su voz este documental.

Imagen La ciudad es nuestra


Nuestro primer invitado fue Víctor Moreno director del documental Edificio España, que después de tener diversas dificultades para su proyección en público, una vez superadas, forma parte de los nominados para los premios Goya de este año 2015, en el apartado de mejor película documental.
Proyectaremos algunas imágenes del documental y charlaremos con su autor sobre el rodaje y los avatares de este edificio desde el planteamiento inicial de convertirlo en un hotel de lujo hasta el momento presente en que lo ha comprado el grupo chino Dalian Wanda por 265 millones de euros.

Imagen Edificio España


Se leyeron varios textos sobre las plazas invisibles tomados de la web: https://lasplazasinvisibles.wordpress.com/
En este blog se identifican diversas plazas denominadas con bellos nombres: las plazas puzzle, las plazas bufanda, las plazas ancianas e incluso las plazas vacías.
Estas lecturas nos permitieron reflexionar sobre el uso que en la actualidad estamos dando a estos lugares públicos de encuentro.
Las lecturas fueron realizadas por Ayelén Losada.

Imagen Plaza


Seguimos con otro invitado Miguel Álvarez del colectivo Nación Rotonda.
Este grupo lleva tiempo realizando un magnífico trabajo consistente en localizar, y mostrar diversas tropelías urbanísticas cometidas en nuestra geografía.
Su web merece una visita: http://www.nacionrotonda.com/
En la misma figura el lema: "Antes todo esto era campo español. Inventario visual del cambio de uso en el territorio durante los últimos 15 años."
Visualizamos algunos de ellos, aquellos que Nación Rotonda ha denominado Urbanicidios escogidos.

Imagen Bolera
Emprendedores:
La primera bolera gigante del mundo que cruza por debajo de un ferrocarril.
¡Alguien la tiene que hacer, y ese alguien podrías ser tú!


También estuvo con nosotros Ana Méndez de Andés arquitecta urbanista.
Ha trabajado en paisajismo y diseño urbano en Ámsterdam, Madrid y Londres y ha participado en distintos proyectos colectivos de investigación sobre la política de los espacios urbanos, la producción de plusvalor en las ciudades y los comunes urbanos.
Forma parte del Observatorio Metropolitano de Madrid.
Charlamos con ella sobre "La ciudad puesta a producir: gentrificación, ciudades creativas y otras estrategias urbanas."

Imagen Gentrificación