Sábado Negro en Traficantes de Sueños
25 de octubre de 2014 a las 18:30 horas

Embajadores, 35 - Local 6 - Lavapiés - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Imagen Aviso 20141025

(Crónica de Carmen Mateos)

A la media hora de haber empezado el Madrid-Barça, comenzamos nosotros, en un nuevo Sábado Negro, viendo a Jules, a Jim y a Catherine corriendo por la calles parisinas allá por los años 60.
La librería se llama "Traficantes de Sueños" y estamos a 25 de octubre de 2014.
Jules et Jim (1961) encuadrada dentro de una nueva forma de expresión cinematográfica, llamada Nouvelle Vague, que cuenta con nombres como Rohmer, Chabrol, Godard... y el autor de esta película, Fracois Truffaut.

Los minutos que vemos, que son los iniciales de la cinta, nos presentan a los personajes que viven un trío amoroso que, en su día, nos sorprendió de verás. Eso no quita para que se nos advierta de que la película tiene ciertos síntomas de envejecimiento.
Recordad que Jules era el rubio, Jim el moreno y ella es Jeanne Moreau (nombres que pronunciábamos correctamente porque "éramos de francés").
Los dos chicos, motivados por una dipositiva que muestra -arte en piedra- una tosca cara de mujer, se van a una isla adriática en la que pueden disfrutar de su visión al natural. Vuelven a París y en una cena en casa de Jules (sigue siendo el rubio) aparece Catherine, que les entusiasma por el parecido con la escultura que tanto les gustó.
Eso sí, Jules le dice a Jim que no compartirá con él a la joven.
La secuencia siguiente en la que aparecen los tres personajes con "la chica" disfrazada de chavalillo más bien parece indicar que compartirán travesuras y algo más, de ahí que en su día nos pareciera el colmo de la modernidad.
Muy bien elegido el final de los minutos que vemos en los que el trío corre y corre por el puente, tal vez hacia un futuro heterodoxo que hoy nos escandalizaría la mitad que entonces.

Imagen Jules et Jim 2


Sinestesia Ensemble es un nombre muy bien puesto: su música nos remite a las sensaciones que se unen, que percibimos a la vez, aunque procedan de campos distintos (el ejemplo del profesor siempre era "soledad sonora").
En el cello de Manuel Panadero y el clarinete de Abigaíl Rodríguez están las sensaciones auditivas, y en El Gabinete del doctor Caligari, entre fragmentos de otras películas, están las visuales.
El resultado es inquietante y se disfruta lo acertado de cómo relacionan música e imágenes de una forma tan personal y tan libre.

Su Sonata para clarinete y cello que compuso en 1947 Phyllis Tate aporta las sensaciones idóneas para las imágenes que Robert Wiene crea, en 1919, en su película El gabinete del doctor Caligari.
Manuel y Abigaíl hacen que lo que vemos y oímos se convierta en un todo que podríamos denonimar sensaciones en blanco y negro. Subrayan unos decorados audaces a más no poder, refuerzan unas miradas de personajes inquietantes, ojerosos, con camisas de fuerza o despertando en un ataúd vertical.
Contribuyen a las sensaciones encontradas que puede producir una joven de blanco con coronita en forma de diadema y boquita de piñón, con la que nos aporta un barbero navaja en mano con esqueleto de fondo o un viejo gesticulante y horrendo o tres personajes muy enlutados o un puñal que queda en suspenso pero que podemos imaginar clavado en el cuerpo de una joven acostada entre sábanas muy blancas.

La autora de la Sonata, Phyllis Tate, decía que componer puede ser infierno y tortura, pero que hay algo peor, que es "no componer".

Agradecemos todo lo que sea arriesgar y disfrutamos de estos "sinestésicos" que se atreven con platos exquisitos, libres y muy personales.

Imagen Sinestesia Ensemble 2

Imagen Abigaíl Rodríguez y Manuel Panadero
Abigaíl Rodríguez y Manuel Panadero


Del color de los pasaportes hay otra marea: Marea granate. Leemos en un sello de aduana una frase que lo resume todo: No nos vamos, nos echan.
Solo nos queda contemplar sus rostros y la geografía por donde andan repartidos.
Son nuestros jóvenes (seguro que de algunos de vosotros, público), de los que hemos oído, en lenguaje oficial, que no son emigrantes, porque Europa es toda ella la misma casa.

Pues no, no es la misma casa, o la casa es tan grande que ellos preferirían estar en esta habitación en la que se criaron, estudiaron y pensaban que podrían trabajar. Sus rostros se nos han acercado y nos emocionan, sus destinos se van desgranando y nos sorprende el enorme surtido: Estocolmo, Berlín, Edimburgo, Dresden, Santiago de Chile, París...
La lucidez, se retrata en sus pancartas, en las que nos dicen: Sufrimos su mala política o Que se vayan ellos.

Que no duden de que a muchos nos encantaría que sus viajes fueran de formación o recreo, pero nunca de expulsión del mercado laboral.

Imagen Marea Granate 2


Rosa Lozano forma parte de una editorial distinta a la mayoría, se llama El taller del libro y ese nombre en singular casi se ajusta a lo que edita: Un libro al que se dedican en cuerpo y alma y que sale, cual códice medieval, de unas manos únicas que lo elaboran con todo mimo.

La elaboración está en todo: la elección del autor, el exquisito papel que actúa de soporte y la encuadernación original y de un diseño que es una tentación.
Como ella misma nos dice, estos libros son "un capricho intelectual" y el esmero queda probado si tenemos en cuenta que han editado ocho libros en un tiempo de diez años. El número de ejemplares ratifica lo dicho y sus tiradas no pasan de los 500 libros, incluso el primero tuvo una tirada de 300 ejemplares.

Los podemos encontrar, aunque algunos es imposible porque están agotados, en cualquier librería.
Algunos de sus títulos y autores son:
5 metros de poemas. El estuche en el que aparece va encuadernado a mano y sus hojas se despliegan en esos 5 metros a los que alude el título. El autor es peruano, Carlos Oquendo de Amat, y fue elaborado porque a sus editoras les gustaron mucho sus poemas.
25 historias de amor y algunas más. Su autor es un salmantino que desea que esas historias de amor se publiquen de las más a las menos extensas. Se llama Luciano Egido.
El curioso impertinente. Dos amigos. Tiene que ser interesante leer el ensayo que escribió Francisco Ayala a sus 98 años para esta obra de Cervantes.
Escalera de servicio. La obra plasma la dureza de la postguerra española. Su autora es Elena Sanemeterio Navas, fue premio Ciudad de Barbastro y el prólogo es de Belén Gopegui.
El libro del té. Lo escribió Kakuzo Okakura. La encuadernación es japonesa y si esto no os dice que se lee de dos en dos páginas es que no sabéis lo que es la encuadernación nipona. ¿Recordáis cuando había que abrir los libros para separar sus páginas? Pues así, pero sin abrirlas. Su lectura cunde mucho. El contenido lo convierte en un clásico sobre arte, filosofía... se trata de un texto de hace cien años que no solo habla del té.
Historia del Príncipe Biribinker. El autor se llama Chistoph M. Wieland y si conserváis alguna debilidad por los cuentos de hadas, mejor que no lo leáis porque se burla de ellos.
26 poemas tempranos. Este poeta es un referente, vivo, de la poesía norteamericana y se llama Mark Strand. La edición es bilingüe.

Imagen Libro del té


Uno de estos libros es Casetas de baño, cuya autora se llama Monique Lange.
Fue activista durante la Guerra de Argelia y trabajó en la editorial que tanto relacionó a la élite cultural francesa: Gallimard.
Convivió más de veinte años con Juan Goytisolo, antes de que él le propusiera boda, que ella aceptó.

Esta novela corta plasma su soledad, su añoranza tanto de Goytisolo, como de su hija, como de su primer marido.
Podemos leer frases de la joven protagonista que está en Bretaña para convalecer de una enfermedad: La vida debe de ser eso: acostumbrarse a que la gente te deje.
Sin embargo, y recordando las palabras del presentador, que la califica de optimista, acto seguido podemos leer La mujer, aún joven, se enterará más tarde con cierta dulzura de que la gente vuelve, de que los que se van a veces vuelven".

Juan Goytisolo "vuelve", desde Marrakech, para prologar su libro, esta nueva edición de El taller del libro, e incluso para presentarlo en Madrid.

(Si os gustan las novelas de subrayar, esta está llena de frases sabias).

Imagen Casetas de baño 2

Imagen Rosa Lozano y María Manso
Rosa Lozano y María Manso


Para terminar, la obra de Patricio Hidalgo. Este artista reside en Sevilla pero también trabaja en Madrid.
Tiene obra trabajada en grupo y otra en solitario.
La primera lo adscribe a Su mal espanta grupo de poesía itinerante, que abarca también cantos, dibujos, recitado...

Como artista en solitario vimos Solo trazos.
Es muy sugerente y al igual que es obra en solitario también la interpetación de quien lo ve es en soledad, personal, y tal vez intransferible.
Con un fondo del zapatezado de un martinete interpretado por Mario Malla, vemos caer manchas de tinta muy negra sobre papel muy blanco y la imaginación puede volar al tiempo que los pies del bailaor invitan a mover los tuyos.

Imagen Patricio Hidalgo 3

La tarde terminó como había empezado, con una forma de expresión muy original y creando sorpresa en un público fiel que perdona "partidos-estrella" y disfruta una tarde más con estas cosas que a nuestro organizador preferido se le ocurren.

Hablando de tardes, la próxima es el 15 de noviembre en este local.
Atención: es la última sesión antes de trasladarse la librería al nuevo espacio.
Coincide con el 15 de noviembre (pero del 2008) en que se celebró la primera sesión en este lugar. Promete.

(Fin de la crónica de Carmen Mateos)


Comenzamos con imágenes de la película Jules et Jim (1962) de François Truffaut.

Imagen Jules et Jim


A continuación tuvimos música en directo a cargo de Sinestesia Ensemble, grupo formado por Manuel Panadero -viloncello- y Abigail Rodríguez -clarinete-.

Según la RAE, sinestesia: "Tropo que consiste en unir dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales."

Lo que nos ofrece Sinestesia Ensemble es una propuesta musical que busca el encuentro visual y sonoro para crear una experiencia nueva.

Imagen Sinestesia Ensemble


Recibimos a las personas responsables de Ediciones El Taller del Libro con quienes presentaremos la novela Casetas de baño de Monique Lange.

Monique Lange nació en París en 1926. Hija de padres divorciados, viajó a los 13 años a Indochina para visitar a su madre y allí vivió la Segunda Guerra Mundial y la ocupación japonesa. En 1945 regresó a Europa de una estancia en la India que contribuyó decisivamente a su toma de conciencia anticolonialista.

Próxima al círculo de los intelectuales de Les Temps Modernes defendió con ellos la causa de la independencia argelina y firmó el manifiesto de los 121 lo que le valió ser procesada "por atentado a la moral del ejército".

Entre sus obras figuran las biografías de Edith Piaf (1988) y de Jean Cocteau (1989), así como las novelas Le poissons-chats (1959), Les platanes (1960), Une drôle de voix (1966), Une petite fille sous une moustiquaire (1972) y Les cahiers déchirés (1994).

Fue también guionista y colaboradora de directores de cine como Rosellini y Joseph Losey para quien escribió el guión de su última película La trucha.

A partir de 1956, divorciada de su primer marido y con una hija de su matrimonio, convivió con Juan Goytisolo a quien había conocido en Gallimard y con el que se casó veintidos años más tarde.

Mónica Lange falleció en París de manera inesperada en 1996, a los setenta años.

Imagen Casetas de baño

Imagen Monique Lange
Fotografía: Sophie Bassouls


Terminamos con la proyección de imágenes del trabajo Sólo trazos de Patricio Hidalgo.
Incluimos un fragmento del trabajo colectivo Su mal espanta en el que participa Patricio.

Imagen Patricio Hidalgo