Sábado Negro en Traficantes de Sueños
29 de marzo de 2014 a las 18:30 horas
Embajadores, 35 - Local 6 - Lavapiés - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net

Por qué nos gusta el flamenco

Imagen Aviso 20140329

(Crónica de Carmen Mateos)

Nos dicen por qué les gusta el flamenco y nos dedican el sábado negro, precisamente, a los que no nos gusta.
Tras la sesión de este 29 de marzo de 2014, en Traficantes de Sueños, a ver quién se atreve a decir "no me gusta" habiéndose asomado al mundo de los "palos", ritmos y sentires que tan gozoso resultó.

Nos recibió una música flamenca de dos intérpretes franceses (Pedro Soler y Renaud García-Fons).
Esta "Suite Andalouse", del año 94, nos acerca a uno de los primeros cantes, la "caña", y sabe a lamento, pero, si se quiere, cuando este comienza a ceder.

Imagen Suite Andalouse
Suite Andalouse de Pedro Soler y Renaud García-Fons

Lorca, Morente, Nueva York, Buñuel, Blas... un montón de nombres propios para que disfrutemos de poesía, música y cine.
El poema lo pone Lorca ("Ciudad sin sueño"), la música corre a cargo de Morente y el grupo Lagartija Nick ("Omega"), el cine es cosa de Buñuel ("Un perro andaluz") y la declamación se la tenemos que agradecer a Blas que recitando "Danza de la muerte" nos emociona con un Lorca surrealista desplazado a una Nueva York tan lejana.
Con todo ello, una bicicleta pedalea al ritmo de guitarra, las hormigas siguen corriendo, en primer plano, por la mano cóncava y estamos seguros de que a Buñuel y a Lorca les hubiera gustado esta forma de emparentar el arte.
Gracias, a quien sea, por ahorrarnos lo de la luna, el ojo y esa cuchilla que siempre que la vemos nos arranca un ¡ay!

Blas entrevista a Manolo. ¿La razón? La que sea, la idea nos gusta y atendemos encantados.
Además hay razones muy poderosas. Manolo también es un converso en esto del gusto por el flamenco y, por otra parte, hace unos años publicó un libro ("Esto sí q'es cosa grande!") que recoge fotografías hechas por él entre 1995 y 2007.
Ante la sorpresa de la pregunta "¿Por qué te gusta el flamenco?", Manolo reacciona rápido y nos explica su paso del "No" al "Sí". Su rechazo venía por emparentar flamenco y dictadura, cosa inevitable si se recuerda la utilización del cante, sobre todo la copla, para fines populistas del régimen.
La aceptación primero y el entusiasmo después vinieron por el conocimiento. Conocimiento que comenzó en la Peña Chaquetón de la calle Canarias y siguió por el Barrio de La Fortuna, en Leganés, Fuenlabrada, Alcobendas... que en su día le descubrieron cantaores aficionados que utilizan su cante flamenco para expresar todo lo que llevan dentro.
Son gentes que pueden tener un quiosco de periódicos en Luchana o lanzarse a los ochenta años a cantar porque son mujeres y han tenido que quedarse viudas para permitirse el atrevimiento de actuar en público.

Imagen Blas y Manolo
Blas y Manolo
Fotografía: ©Luis Morate

Las fotografías que nos rodeaban este Sábado en Traficantes no siempre fueron fáciles de hacer. Manolo aparecía con su trípode, a veces en sitios mal iluminados, y eran mejoradas en el laboratorio casero. La verdad es que ahora, Manolo, da gusto verlas y sí es verdad que sus personajes se engrandecen cuando actúan.
Justo en ese momento era tu momento de captarlos y también es cierto que no te ibas tanto a los triunfadores de todos conocidos sino a nombres que, a muchos de nosotros, no nos sonaban, pero a partir de ahora nos resultan un poco menos desconocidos.

En definitiva, el problema mayor del flamenco en España es que se conoce poco, tal vez hay que ir a Japón para encontrar más gente trabajando en este arte. Aquí, las peñas no solo conservan, sino que también lo dan a conocer y eso es lo que se ha pretendido en este Sábado: divulgación, por encima de clase magistral.

Y como la tarde va de cercanía y testimonios, vienen dos personas a decirnos cómo se acercaron al flamenco.
Son Kiko y Teresa, que se interesaron por el flamenco de forma diferente. Para Kiko, las cosas fueron fáciles, solo tuvo que dejarse llevar de lo que veía en su padre. Eso sí, en la escuela decía que lo suyo era el pop, por aquello de ser como todos. Sigue sintiendo la emoción de siempre y elige a Paco Toronjo para que escuchemos un fandango de Huelva.

Lo de Teresa fue algo distinto, al ser de la Castilla profunda, de un pueblo burgalés, lo suyo hubiera sido desconocer el flamenco, pero a los ocho años fue trasladada a un pueblo de Jaén y allí empezó todo.
Primero con el canto de los recogedores de aceituna, después con la sorpresa de una saeta rompiendo el aburrimiento de las procesiones, más tarde escuchando a Juanito Valderrama o un buen cante en una plaza de Baeza o de Úbeda.
A la niña le sobrecogían aquellos cantes y ahí sigue.
Ahora elige a Tío José "El Negro", para que nosotros también nos dejemos ganar por el ritmo y la letra del romance "Gerineldo", que este hombre de camisa blanca nos hace llegar.

Imagen Kiko y Teresa
Kiko y Teresa
Fotografía: ©Luis Morate

De Juanjo y Ana nos llegan los testimonios siguientes.
A Juanjo la afición le viene desde pequeño, algo tuvo que ver un abuelo que compró un radiocasete con la seria advertencia de que aquel artilugio iba a ser solo para escuchar flamenco; con la afición ya en germen Juanjo se compra una colección llamada "Flamenco", aunque para ello tenga que desplazarse al pueblo vecino.
Solo le faltó escuchar a Tía Anica, la Piriñaca, para que la atracción por este cante le durara hasta hoy en día. Tía Anica, la Piriñaca, fue quien le abrió la puerta definitiva al flamenco. Se trata de una mujer que vivía en una habitación con marido e hijos y con la prohibición de cantar en público, primero quien lo prohibe es el marido y más tarde serán los hijos, pero ella se escapaba por los "colmaos" para cantar seguidillas y poder sentir que cuando las cantaba "la boca le sabía a sangre".
Y escuchamos a la Piriñaca, por supuesto, en una seguidilla.

Respecto a Ana, que es profesora de flamenco en el Barrio del Pilar, hay que decir que su afición también le viene de lejos, tal vez de ese padre que tocaba todos los palos con los nudillos sobre la mesa, de ese padre que tenía un baile barroco "pa morí", según nos cuenta esta hija que elige para nosotros a La niña de los Peines, a La Perrata, a La Perla de Cádiz, a La Piriñaca y a Carmen Linares.
Ana nos recuerda que la voz es lo más valioso del ser humano y Manolo añade que las letras de las canciones son siempre populares y siempre reflejan una emoción. Pueden hablar de "Las ovejas eran blancas / y el prado verde / y el pastor que las guarda / de pena se muere" en un alarde de color y lirismo, o "Yo dejo la puerta entornada / por si alguna vez tú tuvieras / la tentación de empujar".

Imagen Ana y Juanjo
Ana y Juanjo
Fotografía: ©Luis Morate

Las imágenes acompañan al cante y desfilan las voces de Juan Talega, Fernanda de Utrera y el Tío Gregorio a la vez que vemos la imagen de un caballo o unos pies desnudos más allá de la falda de lunares o las bulerías que baila la Tía Malena Pantoja, a la que vemos "el viso" al compás de su salero y su ritmo.

Por último, Pepe Briones. Y con él: el disco de pizarra, su crianza en una casa flamenca por la que desfilaban grandes cantaores que no cantaban en grandes teatros, el cante para los señoritos...
En 1953 Pepe Briones ya estaba en Barcelona porque allí estaban las mejores casas grabadoras, aunque Andalucía sea la fuente donde nacieron casi todos los artistas. Artistas que muchas veces se dedicaban a otros trabajos, como podía ser el de esquilar ovejas.
Briones dice de sí mismo que él salió "cantaorcillo", solo cantaorcillo, y su vida ha ido muchas veces "roando como un melón". Y así, "roando" cayó en Madrid y con su canto expresa tristeza y alegría, muchas veces es por dentro por donde va llorando.

Imagen Briones y Juanjo
Pepe Briones y Juanjo
Fotografía: ©Luis Morate

No se podía hablar de flamenco sin acordarnos de Ángel Lacalle, para quien tanto significó el cante y también quien fue tanto para el flamenco. Gracias a Ángel y un recuerdo que recoge Ángeles en un ramo de flores con un aplauso lleno de cariño (se notaba, Ángeles).

Imagen Juan Moneo El Torta y Ángel Lacalle
Juan Moneo "El Torta" y Ángel Lacalle
Fotografía: ©Manolo Rodríguez

La Piriñaca canta por bulerías, Manolo, con su prudencia habitual dice "Si alguien baila..." y Ana bailó y todos lo agradecimos y algunos pensamos que la tarde había merecido la pena porque nos había alejado de ese "no me gusta" que tan gratuito nos sale muchas veces.

Imagen Ana
Ana
Fotografía: ©Luis Morate

¡Ah! y de teloneros nada, una nueva tarde para nuestros recuerdos de calidad ¿a que sí?

(Fin de la crónica de Carmen Mateos)

Imagen General antes comienzo
Imagen general antes del comienzo del sábado negro
Fotografía: ©Luis Morate

El equipo de Traficantes de Sueños grabó el audio del acto.
Aquí puede oirse: https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/sabadonegro-mp3

Imagen General final
Todos los intervinientes en el sábado negro (de izquierda a derecha):
Blas, Manolo, Pepe Briones, Kiko, Ana, Teresa y Juanjo
Fotografía: ©Luis Morate


Nos gusta el flamenco y por eso mismo queremos compartir con vosotros esta música.
En este sábado negro intentamos comunicaros el porqué de nuestro amor a este género musical.


Comenzamos con la poesía de Federico García Lorca, con el cante de Enrique Morente y con el cine de Luis Buñuel.
Que para comenzar no está nada mal.

Imagen Federico García Lorca


Seguimos con las fotografías flamencas de Manolo Rodríguez incluidas en el libro Esto sí qu'es cosa grande.

Imagen Manolo Rodríguez


Nuestros amigos Kiko, Teresa, Juanjo y Ana nos dirán por qué les gusta el flamenco.

Imagen Tía Anica la Piriñaca


No pudimos terminar la sesión con la participación del cantaor Rafael Jiménez "Falo".
Una enfermedad le impidió estar con nosotros y presentarnos su espectáculo Breve cronología del Flamenco.
Esperamos que en otra ocasión podamos contar con su presencia.

Imagen Rafael Jiménez