Sábado Negro
24 de marzo de 2012 a las 18:30 horas

Librería Traficantes de Sueños
Embajadores, 35 - Local 6 - Lavapiés - 28012 Madrid
Teléfono: 915 320 928
http://www.traficantes.net


Imagen 24 marzo 2012

(Crónica de Carmen Mateos)

La sesión 48 de Sábados negros va a ser especial porque se siente una ausencia, la de Ángel Lacalle, de principio a fin.

Imagen del programa
Foto: Kum Nemoto

Todo comienza como siempre, a las 18:30 y en el lugar de casi siempre: Traficantes de Sueños.
Un día más, el 24 de marzo de 2012, estamos en nuestros encuentros culturales que esta vez van dedicados a Ángel y, por tanto, a Ángeles y a Héctor, que están entre nosotros.

Imagen flamenco
Foto: Kum Nemoto

Partimos de un video de los años 70 Que nos habla de la historia del flamenco y de que su origen en España es de difícil precisión (los gitanos entran por Barcelona, hacia 1447, procedentes, al parecer, de Persia y La India).
Sin embargo, la España que aparece en el video sí es precisa, es la de los carromatos y los niños de ojos negros.
Juan Talega canta unos martinetes que ponen de manifiesto la tradición gitano-andaluza.

Imagen Comegene
Foto: Kum Nemoto

Armando Guerra, con imágenes y palabras, nos hace viajar a Comagene: El reino olvidado.
La razón de esta historia es recordarnos o mejor, hacernos conocer un punto de Mesopotamia que tuvo su esplendor entre el siglo II a.C. y el I d.C.
Sus ruinas llevaban 17 siglos de olvido cuando un ingeniero alemán las descubrió en 1881. Comagene fue uno de los reinos que se independizaron del Imperio Seléucida que, como todos sabemos, a su vez era resultado de la fragmentación del Imperio Griego a la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.)
La religión de Comagene con sus "tronos de todos los dioses" da protección al pueblo y a su rey Antioco. Su arte es una síntesis del arte griego y del persa y su independencia como pequeño reino durante más de doscientos años es más inexplicable.
En el año 38 a.C. un poderoso ejército romano con líderes tan conocidos como Marco Antonio y Herodes de Judea pretenden tomar Comagene pero la sorpresa fue que su minúsculo ejército derrotó a esos romanos que pretendían la invasión y el saqueo.

Con todos estos datos, nos fue fácil caminar entre restos de cabezas de piedra y asomarnos a la puesta de sol del monte Nemrut.
Armando dedicó a Ángel este "reino olvidado" al que sus palabras nos trasladaron.

Imagen Publicidad
Foto: Kum Nemoto

El espacio publicitario no es que repita contenidos porque nos falte imaginación, es que las cosas no se nos arreglan y seguimos queriendo enseñanza pública, agua pública e, incluso, bibliotecas públicas.
Un recuerdo para Fukusima surge cada sábado negro por solidarídad con la tragedia y, de un tiempo a esta parte, por razones muy cercanas. Estas "razones" se llaman Kum y Hitomi. A Hitomi le deseamos mejoría y a Kum, si se va en abril a su tierra, que todo sea para él lo más llevadero posible.

Imagen Señales
Foto: Kum Nemoto

En este espacio hay también un libro recomendado al que nos asomamos leyendo un párrafo del mismo. Se trata de Señales que precederán al final del mundo, de Yuri Herrera (Actopan. México, 1970). Dice Manolo Rodríguez que al segundo intento de lectura, lo entiendes y te encanta.

Imagen Grabados
Foto: Kum Nemoto

Teresa Alonso habla de "ausencia y vulnerabilidad" recordando a Ángel, a quien le gustaba mucho el arte y también lo japonés.
Es lo que llaman en el mundo ausencia. Así titula Teresa su intervención de grabados y poesía: los grabados son de Utagawa Hiroshige y la poesía es de Lope de Vega.
Utagawa Hiroshige (1797-1858), aunque algunos no lo conociéramos hasta el sábado pasado, es un artista decisivo para algo tan actual como es el cine o la fotografía y para el Impresionismo o el Modernismo.
Sus grabados lo abarcan todo: paisajes y calles. Los paisajes siempre con ese detalle en primer plano que engancha nuestra mirada; puede ser un cerezo, una tortuga, una mimosa o unos lirios. Las calles pueden mostrar el barrio del placer o a unos carpinteros que celebran el "cubrir aguas", o a unos turistas del siglo XVIII o tal vez la ventana de la casa de una prostituta.
Es difícil no caer en los tópicos de "sensibilidad", "color", "perfección" para hablar de unos grabados que realmente cautivan.
Por supuesto la modernidad de los encuadres y el detallismo sorprenden y hacen casi increíble que estemos hablando de comienzos del siglo XIX. Claro que así se explica que su éxito en París fuera de tal calibre que se desdeñaran las pinturas de Goya y, de rechazo, estas fueran regaladas a España. Inevitable aquí lo de "no hay mal que..."
Si todo esto se nos ofrece con el soneto de Lope de Vega, en versión de Imanol, y recordamos que el primer verso del soneto que dice "Ir y quedarse" la cercanía con el homenajeado se hace emoción.

Imagen Juanjo
Foto: Kum Nemoto

"Ángel, siempre de frente y con la verdad por delante", así comienza Juan José Gil a hablarnos de sus viajes con Ángel.
Pero no son solo viajes, lo que da envidia no es que viajaran (los viajes siempre se envidian un poco), sino el bienestar que sentían y que se desprende de los relatos del amigo que habla y recuerda.
Sea Puebla de Cazalla, Villafranca de los Barros o Torrenueva (Granada), el camino hasta allí se adivina que ha sido compartiendo, entendiéndose y con el afecto y las risas a que da lugar ese toque de aventura con el que los vivían.
Lo mismo fueron recibidos como reyes que tuvieron que salir por piernas por premiar honestamente al cantaor que les parecía el mejores. Podía Ángel ser felicitado por grabados que no había hecho o podía surgir un desencuentro entre ellos, que Ángel terminaba con un "no discutamos".
¿Solo ver grabados, hacer homenajes o actuar de jurado? No, un amigo ha de velar por la felicidad del otro y Ángel tomaba con interés buscarle novia a Juan José ¿tuvo éxito? No lo sabemos, pero mira que Ángel se lo advertía, cual abuela previsora: "Juanjo, que no te voy a vivir siempre".
Ahora, "la vida sin Ángel cuesta trabajo" y es que él era todo vida, vida como tiene que ser: intensa, llegando a todo y a todos. Por eso, Juan José, el amigo que nos lo recordó este sábado, no quiere que algo muera en su alma porque Ángel se haya ido, prefiere sentir que con el alma lo quiere y "el alma nunca se va".

Imagen Briones
Foto: Kum Nemoto

Pepe Briones siente también la pérdida del amigo. A él le quedan los recuerdos de cuando Ángel estuvo en su casa en San Juan del Puerto (Huelva) y de cuando plasmó la vida de su familia y en concreto la de su padre cantaor de renombre en el libro Pepe La Nora, la vida por un fandango.
Siempre agradecerá la autoría de este libro, el que Ángel haya dejado para todos, por escrito y perdurando, la vida de los suyos.

Imagen Héctor
Héctor Lacalle y Manolo Rodríguez
Foto: Kum Nemoto

Héctor Lacalle escuchó muchas veces a Silvio Rodríguez mientras viajaba con su padre en el coche. Ahora, podemos también nosotros escuchar esa música al tiempo que vemos Natugrafías de Ángel.
Este es el título que da Héctor al conjunto de fotografías que su padre hizo en torno a la piedra (claustros, columnas, paredes con cruces o con flores, el contraluz de un campanario...), al agua (que refleja árboles, que unos niños contemplan o cuya humedad reviste de musgo la piedra próxima), al mundo frágil de las flores o a una oveja que es pura soledad a pie de árbol.

Imagen Flamenco final
Ana Pérez-Castilla al baile, Sonia Pérez al cante y Pepe Pucherete al toque
Foto: Kum Nemoto

La despedida es un dejarse llevar del flamenco en vivo.
Y no es difícil dejarse llevar cuando tienes delante a Ana Pérez-Castilla, bailaora de junco, a Pepe Pucherete a la guitarra y a Sonia Pérez con una voz y una expresividad que arrastran.

Imagen general
Foto: Kum Nemoto

Gracias a Manolo Rodríguez. Es imposible no nombrarle en la despedida, disfrutamos de la calidad con la que está detrás de todo esto.
Gracias también a Ángeles y a Héctor por estar ahí.

(Fin de la crónica de Carmen Mateos)


Imagen Manolete
Manolete
foto: Manolo Rodríguez

Un poco de flamenco

Fue una sesión extraordinaria de los Sábados Negros.
La dedicamos al recuerdo de un excelente amigo: Ángel Lacalle, un enamorado del cante flamenco y de todo tipo de arte.
Consistió en una jornada con varias intervenciones que se centraron en el grabado japonés, en las civilizaciones desaparecidas, en la literatura, en la fotografía, en la poesía y por supuesto en el flamenco.
Todo ello dedicado a su memoria.

Una sesión diferente, ¿dónde están los límites de los sábados negros?