Imagen Aviso 22 10 2011
La imagen de fondo está tomada de la película
El gabinete del doctor Caligari (1920) de Robert Wiene.


Ernesto Lecuona
(Crónica de Carmen Mateos - I)

Con la fotografía de Ernesto Lecuona al fondo, comienza la 40ª sesión de Sábados Negros en la librería Traficantes de Sueñs.
Estamos a 22 de octubre de 2011.

Bebo Valdés y su hijo Chucho dialogan al piano y nos ofrecen, con la emoción añadida de ver su complicidad de padre-hijo, una obra de Lecuona: La comparsa.


Imagen Ernesto Lecuona Imagen La comparsa

Ernesto Lecuona
Escuchamos, como música de sala, unos temas compuestos por Ernesto Lecuona importante compositor e intérprete cubano, entre ellos Rapsodia cubana.
Lecuona nació en 1895 en Guanabacoa, Cuba y murió en 1963 en Santa Cruz de Tenerife, España.
Fue un niño prodigio. Dio su primer recital a los 5 años, y a los 13 realizó su primera composición, la marcha two step titulada Cuba y América para banda de concierto.

Ernesto Lecuona en Youtube
Numerosas composiciones de Ernesto Lecuona pueden escucharse en Youtube, entre ellas hemos seleccionado:
http://www.youtube.com/watch?v=i3dK2pDB9Fc
Es una versión del tema La comparsa, interpretado por Bebo y Chucho Valdés.
Una maravilla que provoca que la escuchemos más de una vez.

También pueden escucharse algunas composiciones de Ernesto Lecuona en un lugar maravilloso: Internet Archive, que dispone de una gran cantidad de información de todo tipo y donde mucha de ella es de dominio público o tiene asociada una licencia Creative Commons:
http://www.archive.org/details/LecuonaCubanBoys-01-35


Pipas asesinas
(Crónica de Carmen Mateos - II)

A continuación vamos a saber cómo unas pipas son capaces de "asesinar".
De la mano de Teresa Alonso, ¿de quién podía ser un título tan sugerente, sino de Teresa? Los que no sabíamos de la existencia de Ai Weiwei habíamos especulado con la posibilidad de que las "pipas" fueran pistolas (lo cual resultaba redundante y demasiado lógico) o que se tratara del utensilio para fumar, lo cual nos resultaba sospechosamente manido.
Pues no, eran pipas de cerámica, tóxicas y llenas de un mensaje simbólico y aleccionador.

Imagen Ai Weiwei

Ai Weiwei nace en China en 1957, lo que significa que le afectan todos los problemas de la década de los 60.
Le afectan tan directamente que padece la visión su padre humillado simplemente por ser un intelectual. Su condición de poeta lo llevará a limpiar letrinas durante muchos años y no quiere que su hijo aprenda ni a leer para evitarle intelectualidades "peligrosas".
No obstante Ai se incorpora a Pekín y comparte la Escuela de Cine con Zhang Yimou, pasa más tarde a Nueva York, admira a Warhol y se apasiona por el mundo de la fotografía. Vuelve en los años 90 a Pekín y publica en la clandestinidad. En 2004 expone en Shangai, pero su talante provocador hace que la exposición se clausure. No obstante, es su reconocimiento fuera de China.

A través de un video, Teresa nos hace llegar, la historia de sus pipas de porcelana. Las semillas son hechas a 1000 kilómetros de Pekín, trabajan en ellas unas 1600 personas, cada cara lleva tres pinceladas tan perfectas que las asimilan totalmente a la pipa de girasol vista en pleno campo.
Una anciana, por ejemplo, ha trabajado durante 30 años pintando cerámica.
Hay que recordar la tradición china en la que Mao aparece rodeado de plantas de girasol de manera que él representa el sol y el pueblo son esos girasoles.
La exposición de Ai Weiwei en la Tate Modem londinense va a contener 100 millones de pipas en una capa de un grosor de 10 centímetros que los visitantes pisan y sienten bajo sus pies.

Imagen Pipas Tate

Saltándose las normas, Ai Weiwei quería que su arte fuera tocado, hasta que se observa que las pipas despiden un polvo tóxico.
Todo esto, de la mano de Teresa, nos lleva a un montón de reflexiones: al autor lo que le gusta es plasmar que "nada es lo que parece" y tal vez quiere plasmar que estas pipas no lo son, son porcelana, pero son también China, la China superpoblada y tóxica.
Hurga en las trampas del sistema, en el consumo en el que están internárndose.
Viene a decir que las pipas una a una no son nada pero juntas sí lo son y ello hace reflexionar sobre lo único y lo diverso.
Por un lado, la pipa remite a los malos recuerdos de Mao, pero por otro nos evoca la hermandad de lo homogéneo.

Para terminar, volvemos a la persona de Ai Weiwei para recordar que ha estado en la cárcel, detenido con la excusa de no pagar impuestos y puesto en libertad con la condición de que no hable con los periodistas.
Este hombre, el arquitecto del "Nido de pájaros" de las últimas olimpiadas, no quiso asistir a la inauguración de su obra.
Queda claro, y así nos lo hace entender Teresa que el arte ha de hacer dos cosas: simbolizar y conmover.
Eso es lo que hacen estas "pipas asesinas" que Teresa nos ha descubierto esta tarde de sábado.


Cada cierto tiempo Teresa Alonso no sorprende con una de sus intervenciones sobre arte.
Como siempre su charla se rodea de misterio hasta el momento en que comienza la presentación.
En el mes de octubre de 2011 nos habló de su nuevo trabajo Pipas asesinas.


Diego Ameixeiras
(Crónica de Carmen Mateos - III)

Diego Ameixeiras es recibido con la música de Blondie One Way on Another.
Va a presentar su Último libro: Dime algo sucio.

Orense y unos veinte personajes protagonizan la novela. Orense, eso sí, bajo el nombre de Oregón ¿Por qué Oregón? Tal vez por la proximidad fonética con la ciudad gallega.
Orense-Oregón es el marco en el que nos podemos cruzar con pederastas, criminales, suicidas...
La novela trata de decirnos que estos personajes también viven entre nosotros y con ellos podemos subir un día en el ascensor de nuestras casas.

No es una novela negra al uso, en el sentido de que no hay crímenes investigados, sino que de los dos muertos que aparecen nadie se molesta en buscar al cupable, tal vez como ocurre en la vida real.

Es, por supuesto, una novela de personajes muy creíbles y, por otra parte, supone una crítica social, un preguntarse ¿qué sociedad estamos creando? Se trata de una mirada hacia una parte de la sociedad que normalmente no se quiere ver.

Dime algo sucio se estructura en cien capítulos, cada uno de ellos de una o dos páginas. Esta brevedad de cada capítulo se debe a que el autor es partidario de que bastan pocas palabras para decir cómo es alguien.
Él, que se mueve en el mundo de lo audiovisual y que ha sido guionista de 18 comidas, nos pone el ejemplo de El apartamento en el que alguien queda perfectamente definido cuando vemos que cuela los espaguetis con una raqueta de tenis.

Hay un tema importante, que es el de la sexualidad y que está presente tanto en asuntos de iniciación, de anomalía, de carencia... posiblemente para poder hablar de los que significa "ser deseado" y "desear".

Respecto a la lengua, aunque el autor es suizo de nacimiento, desde los seis meses vive en Galicia, de ahí que su idioma y su escritura sean en gallego. Perfectamente bilingüe, prefiere que una traductora nos acerque la novela a los castallano parlantes. Dice que escribirla en castellano le hubiera supuesto un esfuerzo añadido (ello no obsta para que El cuarto cerdo sea una relato suyo escrito en castellano).

Por último, reconoce que amor, odio y melancolía son sentimientos que están presentes en relación con la ciudad de ¿Oregón? Despedimos al autor tras escuchar la lectura que nos hace de dos fragmentos de su novela, uno de Ánxela, personaje que acaba de sufrir una ruptura sentimental y otro del "hombre de la cicatriz" que evoca la película Una historia del Bronx.


Imagen Diego Ameixeiras Imagen de Dime algo sucio

Diego Ameixeiras nació en Lausanne, es periodista y escritor. Reside actualmente en Santiago de Compostela.

Dime algo sucio es la sexta novela escrita por Diego Ameixeiras y la primera traducida al castellano.

Una novela negra que se aleja de los cánones clásicos del género, pero no por ello deja de ser una novela negra. Más al contrario, es un ejemplo de que la novela negra puede y debe adaptarse a los tiempos que vivimos.

Se inicia con la descripción de dos cadáveres: una adolescente y un hombre adulto cuyos cuerpos aparecen desnudos en una nave industrial abandonada.

Es una novela negra escrita de otra manera, no existe ningún detective, la policía no aparece por ningún lado.
Describe una historia que nos es cercana, de hoy en día. Podemos identificar los lugares. Los personajes nos parecen conocidos y cotidianos.

Se aprecia el cariño del autor por las novelas negras de los clásicos estadounidenses aunque Diego Ameixeiras no realiza una copia de los temas y maneras de aquellas novelas. Nos acerca aquellos planteamientos y los sitúa en nuestra sociedad, en nuestra vida diaria.
Tampoco muestra un mundo subterráneo, los personajes de la novela son los mismos que transitan por nuestra ciudad y con los que nos cruzamos todos los días.

Como toda buena novela negra también nos provoca preguntas sobre la sociedad en la que vivimos y los personajes que esta sociedad está creando.

Es una novela coral. Una veintena de personajes recorren sus páginas. No existe un personaje principal, todos lo son y ninguno destaca de manera especial.
Los personajes no terminan de encontrarse, viven vidas paralelas. Algunos llegan a conocerse y otros solamente se rozan. Algunos son sencillos y nobles, otros retorcidos y perversos.
Todos comparten una ciudad: Ourense, que llega a convertirse en un personaje más de la novela.

Diego nos describe la soledad y aislamiento de los habitantes de una ciudad mediana con algún atisbo de esperanza.
Son personajes que todos podemos conocer. Somos nosotros.

Si Diego da una vuelta de tuerca al planteamiento de la trama, también la hace en la forma, utiliza una escritura concreta con capítulos y párrafos directos, sin adornos.
Exige una lectura atenta. La concreción de los textos hace que el lector deba centrarse en lo que está leyendo para no perder parte importante de la información que el autor facilita de cada personaje.

En resumen, una excelente y actual novela negra.


Trío Bastet
(Crónica de Carmen Mateos - IV)

Y la despedida fue de auténtico lujo: el Trío Bastet nos emocionó, en directo, a través de Araceli Rodríguez (flauta), Charo Gallego (violonchelo) y Azucena Peramos (violín).
Gracias a las tres por tan buen sabor de boca como nos dejáis este sábado de octubre.


Imagen final
(Araceli Rodríguez, Azucena Peramos, Diego Ameixeiras,
Teresa Alonso y Manolo Rodríguez)
Fotografía: © Fernando Santamaría