Imagen Sweet Emma Barrett Imagen Sweet Emma

Después de escuchar a Sweet Emma Barrett, tan cercano resultaba Nueva Orleans en este Sábado Negro, que parecíamos hacer corro a los músicos del Preservation Hall.
Era como tenerlos en Traficantes de Sueños el día 26 de febrero de 2011 a las 18:30 y con buena temperatura. Asi comenzamos.

Imagen Preservation Hall


Imagen Mesrine Imagen de Instinto de muerte

A continuación, Enrique Bienzobas nos acercó a un escritor muy especial, tan especial que su autobiografía es toda una novela negra, con tiroteos y asesinatos policiales incluidos.

Se trata del francés Jacques Mesrine y su obra Instinto de muerte.

En palabras de su presentador, esta autobiografía es negra como la vida misma y prueba de ello es ese colofón con el que la termina: el 2 de noviembre de 1979 la policía interceptó una llamada de Mesrine a una amiga y gracias a ello lo ejecuta, sin defensa ni juicio a bordo del BMW en el que el delincuente pensaba trasladarse.

¿Por qué se consideraba un Robin Hood? ¿por qué se había permitido reírse de la policía? Lo cierto es que el libro tiene todos los ingredientes de la novela negra y alguno más.

En palabras de Bienzobas, Instinto de muerte tiene acción y diálogo, imprescindibles en el género, pero además aporta una reflexión que concluye en que la cárcel no es un sitio para reformarse sino para dejar de ser persona. Tal vez por eso el escritor-delincuente huyó de ella cuantas veces pudo.

En definitiva ni con democracias ni con dictaduras las cárceles son muy diferentes puesto que su función es la misma: tranquilizar a la burguesía.

Que el libro promete queda fuera de toda duda.

Imagen de Enrique Bienzobas 1
Fotografía: © Luis Morate


Imagen Vicente Pérez Herrero Imagen de Malamuerte

Tras novela, cine, y podríamos decir que con mayúsculas.
Vimos los ocho primeros minutos del nuevo montaje de Malamuerte.

Su autor, Vicente Pérez Herrero, se sirve del guión que le ofrecen en Bogotá para tratar de profundizar en las raíces de la violencia.
El rostro de Ruth Gabriel es suficiente para mostranos que los golpes duelen y más si son de boxeadores que pelean sin guantes paliativos.
Bienvenida Ruth Gabriel, así como Carlos Bardem sobre el ring y, sobre todo, bienvenido un director que nos quiere hablar de la raíz de la violencia más dura.

La historia nos llega a través de un boxeador fracasado, una mujer que trabaja en una fábrica de hielo, (buena metáfora para el alivio del dolor) y la necesidad que él tiene de retenerla por el método de más violencia cada día.

Se agradece la pregunta que el autor se ha hecho de cuál es el origen del mal y sus respuestas apuntan en direcciones muy interesantes: ¿será por soledad interna, por vacío? ¿cómo es posible que el asesino de Crimen y castigo mate a la vieja prestamista por redimir al mundo?

Otro trabajo que Vicente Pérez Herrero nos muestra es un fragmento del documental Válgame Dios qué alegrías iene esta gente, que fatigas tengo yo, que aborda el tema de los personajes que viven el flamenco, un mundo que le atrae por la lealtad que tiene consigo mismo.

En la secuencia que visualizamos con el expresivo título de En mi hambre mando yo, queda patente la imagen de una dignidad, natural como la vida misma, que el protagonista nos regala en una síntesis perfecta de cómo es por dentro y cómo actúa en su vida: mandando en su hambre.

Resultó emocionante el encuentro en la distancia durante la proyección de En mi hambre mando yo con Ángel Lacalle, experto conocedor del mundo flamenco y miembro de nuestra Asociación Cultural que estaba en ese momento en un hospital (Skipe hizo posible nuestro encuentro). Le deseamos todos una rápida recuperación.

Imagen de Vicente Pérez Herrero 2
Fotografía: © Luis Morate


Imagen Elia Barceló Imagen de Las largas sombras

Elia Barceló es recibida por Peter Pan, Papá Noel, Supermán, el Pato Donald, Bamby, Pinocho y hasta una vendedora de globos... son las sombras que iluminan una canción de Jaume Sisa, Cualquier noche puede salir el sol, que todos aplaudimos inevitablemente y que, por supuesto, pareció complacer a la autora de Las largas sombras.

La esencia de la novela tal vez puede plasmarse en un proverbio que nos citó su autora: Los viejos pecados proyectan largas sombras. Ahí está todo.
Un pecado guardado en absoluto secreto por unas jóvenes que lo fueron en 1974, proyectará toda una vida de sombras que se resuelven en 2007.

En medio, muchas cosas:
- El realismo de una novela, que es realista en el sentido de que todo lo que ocurre es posible, pero que la autora ha montado como ha querido.
- El concepto de novela negra, aunque no sea en su sentido clásico de buscar la resolución de un crimen, ni tampoco en el sentido desmesurado que parece estar de moda (como mínimo ha de haber un asesino en serie).
- El año 1974 que implica no solo la juventud de sus siete protagonistas, sino la juventud de un pueblo español que espera políticas mejores para su futuro. Al ser abordado en tiempo presente, 1974 acerca los sueños de entonces y deja patentes, al mismo tiempo, los deseos no cumplidos de esas mujeres de 50 años que protagonizan la historia en 2007.
- El sentido de culpa, tan femenino él, que da lugar a la solidaria relación de estas mujeres que durante 33 años saben guardar un secreto. Y la solidaridad va más allá de la interesada razón de estar todas implicadas ya que la autora confiesa su deseo de homenajear esa solidaridad femenina.
- El nuevo rico (ya sea fabricando zapatos para América o construyendo casas para sus paisanos) hace parecer al hombre un tanto disminuido si lo comparamos con las mujeres protagonistas, pero la autora parece apenarse con ello, aunque lo envuelva en un rifi-rafe de humor en el que la palabra gilipollas, atribuida a los hombres de la novela, corra a cargo de presentador.

En definitiva, la novela es negra, es realista, es misterio, es miedo y pasión, es amistad y son dos trozos de España muy cercanos, pese a que estén escritos desde las nevadas montañas de Innsbruck.

Por si fuera poco, el sábado terminó escuchando la voz de la autora, una maravilla, leyéndonos el comienzo de Las largas sombras en el que se habla de laberintos que nos atrapan y de los que sabemos que no saldremos vivos.

Imagen de Elia Barceló 1 Imagen de Elia Barceló 2
Fotografías: © Luis Morate


Imagen de El chico

Como remate, la nueva sección de Sábados Negros que consiste en provocarnos la risa o la sonrisa a través de una secuencia cinematográfica.
En este caso reímos y sonreímos con un chico que rompe cristales y un reponedor de los mismos en graciosísima complicidad (Charles Chaplin: El chico, 1921).


Imagen de final
(de izquierda a derecha: Enrique Bienzobas, Vicente Pérez Herrero, Elia Barceló y Manolo Rodríguez)
Fotografía: © Luis Morate