Imagen Bennie Moten Band Imagen Bennie Moten

Dos años de Sábados Negros en "nuestra librería favorita", Traficantes de Sueños, se celebraban el día 22 de enero.
Ni notamos el frío.

La jornada arrancó con la música, jazz, de Bennie Moten que nos llevó a los últimos años 20.


Imagen David G. Panadero Imagen de Los viejos papeles

David Panadero, "un amante de la cultura popular", en esta ocasión era él el protagonista de la noticia literaria: la presentación de su primera novela, Los viejos papeles, que solo por su apariencia ya era tentador comprarla.
El sugerente formato nos llevaba a "verla" expuesta en un quiosco de los años 60.

Los datos objetivos de Los viejos papeles son: que transcurre en los años del franquismo y que sus personajes con un viejo maestro y un joven periodista.
Los subjetivos, en sus propias palabras, son que la novela "está hecha a conciencia, como un buen crimen", que la novela conmueve por su desnudez y que no hay nada más universal que dos personas sentadas hablando, como en un psicodrama.

Surge una pregunta del público, citando a Rosa Montero para preguntar si está de acuerdo David Pananadero con lo que afirma esta periodista de que no hay diferencia entre periodismo y literatura. El autor confiesa que sí está de acuerdo con ello.

El presentador informa también de que David Panadero prepara la creación de un taller de literatura, negra o no. Se trata del Taller Prótesis que abordará relato, novela negra, cultura popular. Se puede contactar a través de la dirección de correo: redaccion@revistaprotesis.com


Imagen Edward Bunker Imagen de Perro come perro

Respecto al punto siguiente, la novela recomendada corre a cargo de Blas Garzón, de la propia librería que nos acoge, y su título es Perro come perro. Su autor es el norteamericano Edward Bunker y antes de hablarnos de ella podemos ver un fragmento de la película Reservoir dogs en la que Bunker aparece como actor.
Otras novelas suyas son No hay bestia tan feroz (recomendada por Tarantino) y Stark.

Bunker, en su larga estancia en la cárcel, se salva a través de la literatura. Es en el año 75 cuando los editores comienzan a valorar sus novelas.

En el caso de Perro come perro, en palabras de Blas Garzón, estamos ante la más lograda de las tres, con su estructura sencilla y el coprotagonismo de tres personajes. Los tres se han conocido en una institución de menores y dos de ellos esperan al tercero para que cuando salga de la cárcel, en la que cumple 12 años, comparta con ellos la delincuencia.
Al salir, lo que más sorprende al excarcelado es el cambio que se ha operado en la ciudad, Los Ángeles: desde la imposición de la "Ley de los tres delitos", que te lleva a la cadena perpetua aunque ese tercer delito sea insignificante al aumento del racismo pasando por la agudización de la violencia.
Bunker, que fue un niño brillante y conflictivo a la vez nos ofrece en su biografía de delincuente la identidad de un hombre complejo.

En todo caso, lo que el presentador de la novela cree es que en absoluto estamos ante un delincuente arrepentido. La fuerza de Perro come perro parece quedar fuera de toda duda.


Imagen La cocina

Alternando palabra y proyección, le toca el turno al cine y podemos ver un corto, La cocina, una cocina, que tal vez por ser estrecha, pone en tensión extrema a sus protagonistas: "perejil, rúcula, tomate, setas, pollo, cuchillos... ¿y si la mato?".

Desde Buenos Aires nos llegó una magnífica colaboración en la distancia.

La cocina, trabajo basado en un cuento original de Fabián Petroni, con la voz del autor, los actores Laura Gotti y Fabián Petroni y realizado por Ileana Andrea Gómez Gavinoser.

Los asistentes disfrutaron del relato, agradeciendo el trabajo de los colaboradores del otro lado del charco.


Imagen Cristina Fallarás Imagen de Así murió el poeta Guadalupe
Fotografía: © Luis Morate

La tarde culmina con Cristina Fallarás, zaragozana, periodista por Barcelona y autora de obras como No se acaba la noche y Así murió el poeta Guadalupe.

Su premio internacional de novela negra LH Confidencial de 2011 está tan reciente que celebramos con ella la emoción de haberlo conseguido.

Antes de hablar de su última novela, Cristina Fallarás centra su intervención en la información y es todo tan interesante, y vehemente, que las preguntas que la autora se hace pueden servirnos para la reflexión sobre la actualidad informativa que vivimos. Cada una de sus aportaciones podría servir para debates de horas.
- Si el periodismo tiene que ser "informar de lo que se sabe a un público que no lo sabe", las cosas no son así de sencillas y muchas veces se informa solamente de lo que interesa.
- La falta el dinero para pagar buenos reportajes puede ser una de las razones de nuestra escasez informativa como receptores.
- Por supuesto que el periódico de papel tendrá su espacio, pero el lector a través de otros soportes va a poder llevarle la contraria y, sobre todo, va a saber que tiene que buscar una verdad más completa a través de otros medios.
- Nos han convecido de que necesitamos información diaria y exhaustiva y muchas veces lo que consumimos es puro ruido. El consumo de información se ha desmandado, tal vez ¿porque los medios son pura empresa?.

Su novela Así murió el poeta Guadalupe se estructura en forma de respuestas que da una mujer para contar lo que fue su vida durante un año.
¿Qué pasó durante ese año? Simplemente que fue una "estrella", que alguien le hizo caso, que su vida fue importante porque a ella la hicieron sentir importante.
Lástima que su estrellato estuviera contaminado por el fin de los que la adularon, lástima que todo esté envuelto en la tortura y sus métodos despiadados y fríos.
A ella ese año la blinda y no le permite continuar, su vida queda detenida y en la celda del sanatorio psiquiátrico en que termina solo existen dos ventanas: la que le muestra un bloque impersonal de pisos y la que le abre la televisión.


Crónica realizada por © Carmen Mateos


Imagen de participantes 22enero 2011
(de derecha a izquierda: David G. Panadero, Manolo Rodríguez, Cristina Fallarás y Blas Garzón)
Fotografía: © Luis Morate